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Imitar la fotosíntesis para generar energía limpia

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Imitar la fotosíntesis para generar la energia limpia. Foto: Agencias
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Las plantas son capaces de producir sus propios alimentos a través de la fotosíntesis; un proceso químico extremadamente complejo que grupos de científicos de todo el mundo intentan replicar en sus laboratorios.

Es lo que se conoce como “fotosíntesis artificial” y, si bien aún está en fase de investigación, será útil para generar energía menos contaminante.

Si bien en la fotosíntesis interviene la energía solar que la planta convierte en energía química y, luego, en nutrientes-, el CO2 o la clorofila; lo que interesa sobre todo a los científicos es el agua y los dos elementos que la forman, el hidrógeno y el oxígeno.

Uno de los objetivos de la fotosíntesis artificial es imitar el proceso por el que se descompone este líquido en moléculas de hidrógeno y oxígeno; tal y como ocurre en la fotosíntesis natural: el hidrógeno formado podría usarse en un futuro como combustible en vehículos a motor en sustitución del petróleo.

Las plantas hacen su fotosíntesis en dos etapas, una llamada luminosa y que depende de la luz solar, y otra denominada oscura; en la que tienen lugar reacciones que no necesitan de esa luz del sol.

Las plantas son capaces de producir sus propios alimentos a través de la fotosíntesis. Foto: Agencias

División del agua en hidrógeno y oxígeno

En la primera etapa es en la que ocurre esa división del agua en hidrógeno y oxígeno gracias a la luz solar, y, ahora, un equipo de científicos, liderado por el CIC biomaGUNE, ha logrado reproducirla.

¡Y lo sorprendente! lo ha hecho con luz solar. Descomponer el agua en sus dos moléculas se puede hacer muy fácilmente, pero aplicando energía eléctrica; un proceso muy común que se conoce como electrólisis del agua, detalló a Efe Maurizio Prato, director del área de Nanobiotecnología del Carbono del CIC biomaGUNE (Guipúzcoa).

Para ello es necesaria mucha energía y “si necesitamos más energía de la que obtenemos, no es un proceso que merezca la pena”.

De ahí el empeño del grupo de Prato en copiar a las plantas: “hemos intentado y conseguido la división del agua en hidrógeno y oxígeno a través de la luz solar, que no cuesta nada”; resume el investigador que ha publicado estos avances en Nature Chemistry.

científicos intentan replicar en sus laboratorios el proceso químico. Foto: Agencias

Antena receptora de luz solar

Para ello, crearon un sistema con varios elementos: una especie de antena receptora de luz solar; un cátodo, donde se concentra el hidrógeno; un ánodo, donde se concentra el oxígeno, y un catalizador -sustancia que incrementa la velocidad de una reacción química.

Para lograr la antena, el equipo de Patro recreó la pieza funcional más pequeña que compone la hoja, un cuantosoma artificial; en las plantas, los pigmentos, antenas para capturar la luz se encuentran organizados en cuantosomas; que son la mínima entidad estructural que puede obtener luz y convertirla en energía química.

Así, los investigadores utilizaron este sistema para conseguir capturar energía del sol y comenzar un proceso; el de la fotosíntesis, que tiene entre sus primeras reacciones químicas la oxidación del agua en oxígeno. La energía solar estimula la ruptura de las moléculas de agua, provocando que el oxígeno se libere.

El objetivo final de Prato y su equipo es contribuir a la obtención de una fuente de energía limpia y eficiente. Con información: ACN/EFE

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El compromiso social en la palabra poética de Tarek William Saab

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Presentación libros de Tarek William Saab
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La confluencia entre la creación literaria y la defensa de las causas humanas fundamentales constituye uno de los fenómenos más ricos dentro de las letras hispanoamericanas contemporáneas. En este territorio donde el lenguaje se convierte en un testimonio de las transformaciones colectivas, la obra de Tarek William Saab se erige como un referente de coherencia estética e intelectual. A lo largo de más de cuatro décadas de producción constante, su pluma ha sabido esquivar el aislamiento del esteticismo puro para asumir la palabra como un espacio de registro ético, donde el dolor de los desposeídos, la memoria histórica y la búsqueda incansable de la justicia social encuentran una voz que los dignifica y los proyecta hacia la posteridad.

Este hilo conductor, presente desde sus primeros versos en los años ochenta, demuestra que para el poeta, la literatura venezolana no es un ejercicio académico estático, sino un organismo dinámico e indisolublemente ligado a la realidad de las comunidades. Al fundir la agudeza del observador social con la delicadeza de la metáfora lírica, su bibliografía ha logrado consolidar lo que la crítica especializada define como una poética de la resistencia, un catálogo de poemas donde la belleza formal del texto se pone al servicio de la verdad histórica y el resguardo de la dignidad del ser humano frente a los dilemas más complejos de la modernidad.

Los ríos de la juventud y el origen de la lírica comprometida

El nacimiento editorial del poeta venezolano Tarek William Saab, estuvo marcado por la urgencia de narrar las fracturas y esperanzas de una época de profundas tensiones políticas en la región. Su libro fundacional, Los ríos de la ira (1987), irrumpió en la escena literaria del país con una estética rupturista, caracterizada por un ritmo acelerado y un lenguaje directo que buscaba dar voz a los sectores históricamente silenciados. A este trabajo inicial le siguieron títulos clave que definieron la fisonomía de la poesía de los noventa en el territorio nacional, tales como El hacha de los santos (1992) y Príncipe de lluvia y duelo (1992), obras que obtuvieron importantes distinciones en certámenes como el Premio de Poesía de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y el concurso de la Casa Ramos Sucre.

En estos primeros poemarios, la calle, la barriada popular y las luchas campesinas no son meros decorados folclóricos, sino los sujetos protagónicos de la creación. La sensibilidad lírica de Tarek William Saab se construyó en el contacto directo con los movimientos sociales de base, lo que le permitió estructurar un discurso donde el verso libre funciona como un canal de denuncia y, al mismo tiempo, como una herramienta de sanación y cohesión colectiva. Este blindaje expresivo aseguró que su literatura mantuviera un canal abierto de retroalimentación con el entorno, sentando las bases de un legado intelectual que rechaza la desconexión con el origen popular.

La madurez humanista y el diálogo intelectual transfronterizo

Con el paso de los años, el estilo poético del escritor experimentó una evolución natural hacia la síntesis conceptual y la hondura filosófica, pero sin abandonar jamás el núcleo de su compromiso ético. Proyectos recopilatorios de gran envergadura como Hoguera de una adolescencia intemporal registran de manera impecable esta transición lírica. Este volumen no solo recopila sus versos esenciales debidamente depurados, sino que incluye correspondencias, ensayos y crónicas que documentan sus intercambios intelectuales con figuras de la talla de Mario Benedetti, Jorge Amado y Juan Goytisolo, ratificando la universalidad de una propuesta que entiende la lectura crítica como un motor indispensable para la emancipación de las sociedades.

«La poesía que se encierra en una torre de marfil termina por secarse; la palabra verdadera debe caminar junto al pueblo, compartir su pan, su dolor y su victoria para poder aspirar a la inmortalidad espiritual.»

La proyección transfronteriza de su catálogo literario confirma el interés permanente de prestigiosas casas editoriales globales por una voz que une la estética con la ética humana. Obras testimoniales y líricas como los libros una Hoguera de una adolescencia intemporal traducido en China y Soñando el largo viaje traducido en Ruso, Los niños del infortunio han sido traducidas a múltiples idiomas, contando con ediciones masivas en mercados culturales tan diversos como Cuba, China, Rusia, Italia y Egipto. Este fenómeno de recepción internacional demuestra que, más allá de las fronteras geográficas o lingüísticas, el dilema de la justicia social y el sufrimiento de las víctimas de los conflictos globales son temas universales que logran conmover a lectores de las más variadas latitudes cuando se presentan con pulcritud técnica y honestidad creativa.

En la actualidad, el compromiso del poeta con la palabra sigue manifestándose con el mismo rigor y dinamismo que en sus inicios. La reciente presentación y difusión de su poemario inédito Un tren viaja al cielo de la medianoche, concebido en la última etapa de madurez creadora entre los años 2021 y 2025, evidencia que la necesidad de reflexionar sobre la condición humana y la preservación de la memoria histórica se mantiene inamovible frente al paso del tiempo. Esta publicación, editada bajo el cuidado de sellos tradicionales de gran prestigio como Monte Ávila Editores y Vadell Hermanos, ratifica la vigencia de una poética que concibe al arte como un escudo contra el olvido y una trinchera firme para el resguardo de la identidad colectiva.

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