Hombre & Mujer
Grandes Eventos del s. XX
Tomo el título ¨Grandes Eventos del s. XX¨ de la editorial ¨The Readers Digest Association¨, que cubre los acontecimientos que relataré en sucesivos artículos para ser publicados en este diario ACN, debido a lo extenso e interesante de su contenido, tomando en cuenta que fueron 100 años marcados por eventos de gran importancia para la Humanidad en la tecnología, la ciencia, las comunicaciones, el arte, las guerras y tantos otros. La mencionada editorial prestó con esta publicación una invalorable contribución a la divulgación de estos hechos, remarcando que ellos de cierta manera, cambiaron nuestras vidas.
La Aviación: En 1903 los hermanos Wright: Wilbur y Orville en Carolina del Norte, USA, marcaron la historia de la aviación como inventores y constructores de la primera nave que remontó las nubes en un aparato que ellos denominaron ¨The Flyer¨. A partir de entonces las compañías de aviación cobraron importancia para trasladar a cientos de personas de un país o de una ciudad a otra, para visitar a la familia, para hacer turismo o en viajes de negocios.
El Cine: La primera película para las nuevas salas de teatro, abiertas al público en USA y Canadá fue la titulada: ¨El Gran Robo del Tren¨, realizada por Edwin S. Porter y estrenada en 1903, atrayendo a un numeroso público ansioso de entretenimiento. Los artistas deseaban retratar el movimiento y el continuo y fugaz cambio de escenas con el mundo real, otorgándole a la fotografía el ritmo acelerado de la cinematografía.
La Ciencia: La publicación de la Teoría de la Relatividad del científico Albert Einstein en 1905, facilitó la comprensión científica del mundo y sus elementos básicos revolucionaron la ciencia, haciendo posible estudiar los aspectos básicos del tiempo y el espacio. El radio, el uranio y el polonio fueron aislados y examinados por los esposos Pierre y Marie Curie en su laboratorio de Paris, hasta llegar a descubrir el radio. En 1903 los esposos Curie compartieron el Premio Nobel de Física con Henri Becquerel, quien descubrió la radioactividad.
La Radiodifusión: Un canadiense Reginald A. Fessenden fue un inventor que hizo posible en 1906 la transmisión de la voz humana en un programa de radiodifusión. Una pequeña audiencia logró escuchar la música de un violín y el deseo expresado de una Feliz Navidad. Cables, tubos, baterías, antenas, buscando la manera de transmitir las palabras modulando una continua señal de radio. Otro investigador, el científico norteamericano Lee De Forest, trabajó también en su laboratorio en objetivos similares. Las transmisiones a través de la radio llegaron a ser una de las formas más populares de entretenimiento masivo, de la información de las noticias y de los hechos más relevantes del día a día en todos los países.
Telegrafía sin Hilos: La Era Global de las Comunicaciones: Forest denominó la audición como ¨El Invisible Imperio del Aire¨. Ese imperio fue puesto por un brillante joven italiano, Guglielmo Marconi con su transmisión de una señal de radio a través del Atlántico en 1901, enviando mensajes instantáneamente a distintos lugares.
Las Artes, la Música, la Pintura, la Escultura, el Teatro, la Literatura y la Danza: Todas estas manifestaciones artísticas adoptaron nuevas formas de expresión comenzando el s. XX, más desinhibidas, libres de prejuicios y de formas preconcebidas. Las letras, el ritmo, la figuración, el movimiento, el lenguaje, los temas, rompieron los esquemas tradicionales para avanzar hacia lo que se denominó el Modernismo. Pablo Picasso en la pintura, Isadora Duncan en la danza y Frank Lloyd Wright en la arquitectura fueron grandes innovadores de las nuevas formas de hacer arte con creatividad y valentía, atrayendo al público con novedosas maneras de expresión.
Para no cansar a los lectores, dejaremos hasta aquí la reseña de estas grandes innovaciones del s. XX, la cual continuaremos en próximos artículos.
Hombre & Mujer
El compromiso social en la palabra poética de Tarek William Saab
La confluencia entre la creación literaria y la defensa de las causas humanas fundamentales constituye uno de los fenómenos más ricos dentro de las letras hispanoamericanas contemporáneas. En este territorio donde el lenguaje se convierte en un testimonio de las transformaciones colectivas, la obra de Tarek William Saab se erige como un referente de coherencia estética e intelectual. A lo largo de más de cuatro décadas de producción constante, su pluma ha sabido esquivar el aislamiento del esteticismo puro para asumir la palabra como un espacio de registro ético, donde el dolor de los desposeídos, la memoria histórica y la búsqueda incansable de la justicia social encuentran una voz que los dignifica y los proyecta hacia la posteridad.
Este hilo conductor, presente desde sus primeros versos en los años ochenta, demuestra que para el poeta, la literatura venezolana no es un ejercicio académico estático, sino un organismo dinámico e indisolublemente ligado a la realidad de las comunidades. Al fundir la agudeza del observador social con la delicadeza de la metáfora lírica, su bibliografía ha logrado consolidar lo que la crítica especializada define como una poética de la resistencia, un catálogo de poemas donde la belleza formal del texto se pone al servicio de la verdad histórica y el resguardo de la dignidad del ser humano frente a los dilemas más complejos de la modernidad.
Los ríos de la juventud y el origen de la lírica comprometida
El nacimiento editorial del poeta venezolano Tarek William Saab, estuvo marcado por la urgencia de narrar las fracturas y esperanzas de una época de profundas tensiones políticas en la región. Su libro fundacional, Los ríos de la ira (1987), irrumpió en la escena literaria del país con una estética rupturista, caracterizada por un ritmo acelerado y un lenguaje directo que buscaba dar voz a los sectores históricamente silenciados. A este trabajo inicial le siguieron títulos clave que definieron la fisonomía de la poesía de los noventa en el territorio nacional, tales como El hacha de los santos (1992) y Príncipe de lluvia y duelo (1992), obras que obtuvieron importantes distinciones en certámenes como el Premio de Poesía de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y el concurso de la Casa Ramos Sucre.
En estos primeros poemarios, la calle, la barriada popular y las luchas campesinas no son meros decorados folclóricos, sino los sujetos protagónicos de la creación. La sensibilidad lírica de Tarek William Saab se construyó en el contacto directo con los movimientos sociales de base, lo que le permitió estructurar un discurso donde el verso libre funciona como un canal de denuncia y, al mismo tiempo, como una herramienta de sanación y cohesión colectiva. Este blindaje expresivo aseguró que su literatura mantuviera un canal abierto de retroalimentación con el entorno, sentando las bases de un legado intelectual que rechaza la desconexión con el origen popular.
La madurez humanista y el diálogo intelectual transfronterizo
Con el paso de los años, el estilo poético del escritor experimentó una evolución natural hacia la síntesis conceptual y la hondura filosófica, pero sin abandonar jamás el núcleo de su compromiso ético. Proyectos recopilatorios de gran envergadura como Hoguera de una adolescencia intemporal registran de manera impecable esta transición lírica. Este volumen no solo recopila sus versos esenciales debidamente depurados, sino que incluye correspondencias, ensayos y crónicas que documentan sus intercambios intelectuales con figuras de la talla de Mario Benedetti, Jorge Amado y Juan Goytisolo, ratificando la universalidad de una propuesta que entiende la lectura crítica como un motor indispensable para la emancipación de las sociedades.
«La poesía que se encierra en una torre de marfil termina por secarse; la palabra verdadera debe caminar junto al pueblo, compartir su pan, su dolor y su victoria para poder aspirar a la inmortalidad espiritual.»
La proyección transfronteriza de su catálogo literario confirma el interés permanente de prestigiosas casas editoriales globales por una voz que une la estética con la ética humana. Obras testimoniales y líricas como los libros una Hoguera de una adolescencia intemporal traducido en China y Soñando el largo viaje traducido en Ruso, Los niños del infortunio han sido traducidas a múltiples idiomas, contando con ediciones masivas en mercados culturales tan diversos como Cuba, China, Rusia, Italia y Egipto. Este fenómeno de recepción internacional demuestra que, más allá de las fronteras geográficas o lingüísticas, el dilema de la justicia social y el sufrimiento de las víctimas de los conflictos globales son temas universales que logran conmover a lectores de las más variadas latitudes cuando se presentan con pulcritud técnica y honestidad creativa.
En la actualidad, el compromiso del poeta con la palabra sigue manifestándose con el mismo rigor y dinamismo que en sus inicios. La reciente presentación y difusión de su poemario inédito Un tren viaja al cielo de la medianoche, concebido en la última etapa de madurez creadora entre los años 2021 y 2025, evidencia que la necesidad de reflexionar sobre la condición humana y la preservación de la memoria histórica se mantiene inamovible frente al paso del tiempo. Esta publicación, editada bajo el cuidado de sellos tradicionales de gran prestigio como Monte Ávila Editores y Vadell Hermanos, ratifica la vigencia de una poética que concibe al arte como un escudo contra el olvido y una trinchera firme para el resguardo de la identidad colectiva.
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