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¡Más criollas que la arepa! Frases típicas y coloridas que están en el día a día del venezolano

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Frases típicas del venezolano
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Corotos, guarandinga, guachiman, cotufa, beta, bonche, pea, cuaima y choro son solo algunas de las innumerables frases típicas que están presentes en el día a día del venezolano dentro y fuera de sus fronteras.

Cuando un venezolano en el exterior pronuncia una frase, por muy corta que esta sea, es imposible pasar desapercibido; bien sea por el acento tan característico o por la variedad del vocabulario que los distinguen en cualquier punto del planeta.

La mayoría de las coloridas palabras denotan enseñanzas; chistes y sarcasmos sobre la vida cotidiana de la población.

Por más difícil que sea la situación que atraviese un venezolano; siempre busca afrontar el problema con mente positiva y por supuesto con su infaltable humor o chalequeo como se dice en el país.

Venezuela está ubicada al norte de Sudamérica y está conformada por veintitrés estados y un distrito capital.

Cabe destacar, que cada región cuenta con expresiones populares variopintas desarrolladas acorde a la idiosincrasia de cada región y los aportes brindados; por los inmigrantes a lo largo del siglo XX.

Lenguaje particular en cada región

En la región Zuliana las expresiones son más altisonantes que en la región Andina.

Es importante resaltar, que algunas palabras usadas en la región centro occidental pueden tener un significado diferente; a las de la región central.

En el estado Trujillo, se realizó un trabajo sobre las expresiones más usadas; en dicha entidad federal y sus alrededores.

Se encontraron palabras con significados de sabiduría, sadismo, malas intenciones, perversidad, travesuras, humor; con todo el sentimiento y conocimiento popular.

Curiosamente, los venezolanos usan el sexo para darle más sazón a lo que se quiere decir. Se pueden obtener aprendizajes; explorando el terreno o poniendo en práctica el ensayo y error.

Por otro lado, debido a la época de sometimiento y esclavitud, se han generado expresiones comunes vigentes; en concreto desde la época previa a la abolición de la esclavitud en 1855 hasta el presente.

Frases típicas del venezolano

Frases típicas del venezolano. Foto: The Wynwood times

Más características de nuestro español

También existen palabras referidas a la belleza. Por ejemplo para los piropos hay un extenso campo de vocabulario.

La tendencia para los piropos es exagerada con el fin de generar humor y controversia, según sea el contexto. Por ejemplo el adverbio más se usa para decir expresiones como: «Más viejo que Matusalén”. De esta forma se generan cantidad de expresiones divertidas y algunas subidas de tono.

En cuanto a los refranes que son “el pan nuestro de cada día”, Rosa Corzo en su artículo titulado “Dichos y diretes: Refranes, modismos o dichos populares“; los definió como aseveraciones breves, usadas en situaciones comunicativas en las que el hablante con su actitud desea dejar una enseñanza o moraleja de acuerdo al contexto. Puede convertirse en tema de reflexión.

Así  mismo, la autora define los modismos como expresiones verbales; capaces de ser usada en distintos contextos de Venezuela.

Tienen popularidad y se difunden rápidamente. Se toma como ejemplo el modismo “como vaya viniendo vamos viendo”; que implica adaptarse a la situación y resolver los problemas que se vayan presentando.

Venezolanos en el exterior llevan a su país en cada palabra

La escritora venezolana, Mónica Kobiakov; de padre austríaco y madre venezolana, se define más criolla que la arepa.

Kobiakov, lleva en su vocabulario a su natal Venezuela y enseña a diario a su hija Mila, de cinco años de edad.

“Mis primeras palabras venezolanas”, es un libro que la escritora realizó para que su pequeña también apreciara lo que es Venezuela.

“El libro tiene 55 palabras con sus fotos. Muchas son exclusivamente venezolanas, compartidas con otros países. Están arepa, cachapa, hallaca, jojoto, pabellón, frutas como cambur; lechosa y parchita y objetos como pipote, tapara, tetero y coleto”, confiesa esta ingeniera mecánica egresada de la Universidad Simón Bolívar, radicada desde 2008 en Roma, Italia, donde nació la pequeña Mila.

Frases típicas del venezolano. Foto: El Universal

Frases típicas del venezolano. Foto: El Universal

Frases típicas del venezolano

Es importante tomar en cuenta que cada expresión y frases detalladas a continuación; corresponden a la variedad de contextos y significados en el argot popular. Los mismos pueden generar risas, rabias o indiferencia.

Estas son solo algunas del extenso vocabulario que está presente a diario en los venezolanos.

¿Qué más?: indica salutación o interés en algo nuevo que haya sucedido a la persona interrogada.

Háblame: es una salutación informal entre dos  o más personas.

Palo de agua: significa un fuerte aguacero y también se refiere a alguien que “le cae” a todo.

Soplar el bistec: Echarle los “perros” (cortejar) a la pareja de otro.

Sifrino: es una persona creída, superficial, pretenciosa.

Equis: es la insignificancia de una persona indeseable. También se les denomina “nulo”.

Estoy limpio: encubre que una persona carece de toda prosperidad.

Sí va: es equivalente para decir: “de acuerdo”.

Chamo: viene de “Chum” que en inglés significa amigo o camarada.

Corotos: sinónimo popular de cosas, objetos genéricos.

Dejar el Pelero: huir rápidamente de un lugar.

Guachiman: vigilante. Viene del inglés venezolanizado Watchman.

Gozar un puyero: pasarla muy bien.

Echar carro: cuando alguien se dedica a Holgazanear.

Cotufa: es nuestro pop corn o palomitas de maíz.

¿Vas a seguir abigail?: se emplea para expresar fastidio por algo insistente.

A pata de mingo: se usa para decir que un lugar está muy cerca.

Beta: rumor o noticia interesante.

Bonche: fiesta, reunión, agasajo.

Calentar la oreja: enamorar.

Cambiarle el agua al canario: orinar, se refiere a los hombres.

Mosca: tener cuidado, estar alerta.

Violín: es mal olor en las axilas.

Pea: estado de embriaguez.

Zaperoco: situación que genera revuelo, desorden.

Cuaima: es una mujer terrible.

Choro: se trata de un ladrón.

Arrocero: persona que asiste a una fiesta a la cual no fue invitada.

ACN/Lifeder/El Universal

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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad

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En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras. 

Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar. 

Qué hace inolvidable un final de sprint

Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.

Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:

  • Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
  • Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
  • Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
  • Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
  • Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
  • Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.

Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.

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