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¡Feliz Día de la Juventud y la Batalla de la Victoria!
El triunfo heroico al mando de José Félix Ribas, sin duda alguna, un triunfo histórico de la juventud venezolana.
En conmemoración a la Batalla de La Victoria comandada por José Félix Ribas; junto a jóvenes del Seminario de la Universidad de Caracas en el año de 1814; se celebra este martes 12 de febrero el Día de la Juventud en Venezuela.
Una gran cantidad de universitarios y seminaristas con José Félix Ribas y Campo Elías al mando, se llenaron de gloria al derrotar en La Victoria al temible Boves y Morales.
El coraje de jóvenes inexpertos
Jóvenes inexpertos en el uso de armas fueron reunidos por Ribas, con solo el coraje que significaba la defensa de la patria, unos soldados que no pasaban de 1.500, marcharon a La Victoria a enfrentarse contra las tropas Realistas con un número mayor a 2.500 hombres.
La batalla comenzó a tempranas horas del día, convirtiéndose en una larga e intensa lucha que alcanzó la oscuridad sin cese de ninguna parte… Finalmente, mientras los patriotas resistían los fuertes ataques de Morales, apareció Vicente Campo Elías con un refuerzo de 220 soldados, lo cual fue suficiente para que con el empuje de Mariano Montilla, Cedeño, los hermanos Padrón, Campo Elías y el propio Ribas, se obtuviera el espléndido triunfo de La Victoria.
Una difícil batalla con Ribas a la cabeza ascendió a la historia desde La Victoria, donde cientos de patriotas murieron por una noble causa que al final valió todo. Difícil desde la gran superioridad numérica de soldados, hasta la enorme experiencia sobre inexpertos que se valieron del compromiso patriota que llevaron sobre el terreno de batalla. Sin duda alguna, un triunfo histórico de la juventud venezolana.
ACN/diarios
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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.
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