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Fantasma de una niña se aparece en cementerio

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El tenebroso descubrimiento  en cementerio de Estados Unidos, el fantasma de una niña;  se ha hecho viral en las redes sociales;  y la imagen fantasmagórica se ha multiplicado por miles en todo el mundo.

Una curiosa imagen se hizo viral tras el avistamiento de un “fantasma” en el cementerio Martha Chapel;  ubicado en Huntsville, Texas, Estados Unidos;  donde se ve a una niña de “apariencia fantasmagórica” detrás de un árbol cerca de las lápidas.

Las imágenes fueron detectadas mediante la función de “Street View” de Google Maps;  con la visualización de una pequeña con gesto de picardía;  que al parecer pretende esconderse, según Blu Radio.

 

Hipótesis para incrédulos

Existen dos hipótesis en torno a la extraña imagen;  la primera corresponde a la existencia paranormal producto del cementerio;  mientras que la segunda apunta a un fotomontaje fácilmente aplicado en una imagen de poca resolución. Esta última posibilidad quedó prácticamente desmentida;  luego del análisis de expertos en montajes fotográficos y el examen meticuloso del original;  amén de las declaraciones de muchos testigos del fenómeno paranormal.

Los fantasmas (del griego φάντασμα, «aparición»), en el folclore de muchas culturas;  son supuestos espíritus o almas errantes de seres muertos (más raramente aún vivos);  que se manifiestan entre los vivos de forma perceptible (por ejemplo; visual, a través de sonidos, aromas o desplazando objetos —poltergeist—);  principalmente en lugares que frecuentaban en vida, o en asociación con sus personas cercanas.

Mitología sobre el fantasma

La creencia en aparecidos; muertos que vuelven a aparecer para encomendar alguna misión;  o revenants (lo mismo, en francés), espectros, ánimas del Purgatorio, almas en pena, o fantasmas;  es muy propia de la naturaleza humana;  tanto que tiene visos de ser o constituir un ente antropológico abstracto que pervive, como otros tipos de superstición, a través de numerosos factoides concretos.

Ha generado y genera una amplia literatura;  novela gótica o de terror;  inspira la cinematografía y el teatro y ha creado innumerables leyendas y mitos, si es que estos, inversamente;  no han creado este bulo; la ciencia considera creer en fantasmas un tipo de superstición muy asentado en la psicología del ser humano;  porque se alimenta de la necesidad de vida eterna, como la religión;  y sublima una muerte inaceptable y aborrecible por medio del acto apotropaico;  de creer que la conciencia pervive más allá del fin de la misma;  de forma que la fantasmogénesis resulta ser un fenómeno o concepto antropológicamente paralelo a la hierofanía.

Estudios recientes indican que muchos occidentales creen en fantasmas; en sociedades donde la religión tiene mucho predicamento, como los Estados Unidos, una encuesta demostró que el 32% de sus habitantes cree en fantasmas y en la vida luego de la muerte o más allá; siempre en forma paralela a la religión o de forma menos regulada por un sistema escatológico;  como han hecho las religiones más frecuentes, que se aprovechan de este meme antropológico;  para crear estructuras económico-culturales de creencias.

Desde antiguo la mitología, la religión y otras manifestaciones de folklore o literatura;  han creído, o pretendido creer, en la existencia de entidades sobrenaturales;  manifestaciones vitales o númenes más o menos inmateriales de varios tipos:

  1. Abstractos, más o menos alegóricos.
  2. Naturales o no humanos: inanimados sin movimiento o cosas, e inanimados con movimiento o semovientes, como el aire, el agua, el fuego, las plantas, los astros.
  3. Naturales animados: animales o animalizados.
  4. Antropomórficos.
  5. Humanos.

ACN/ G. Urdaneta/Agencia/Wikipedia

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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad

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En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras. 

Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar. 

Qué hace inolvidable un final de sprint

Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.

Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:

  • Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
  • Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
  • Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
  • Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
  • Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
  • Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.

Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.

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