Conéctese con nosotros

Opinión

El Gran Parque Metropolitano de Valencia

Publicado

el

parque metropolitano de valencia- acn
Compartir

La Valencia de los Techos Rojos
Francisco Cariello Gubaira
Cronista

El concepto de patrimonio, es una definición amplia, que incluye, el legado tangible e intangible de la memoria de una sociedad. No es un concepto individual, sino más bien compartido. El patrimonio, es parte de los valores de una comunidad, que conforma su identidad y su memoria. Entre los tipos de patrimonio nos encontramos no solo el cultural, el histórico documental, arquitectónico, sino también el natural.

El patrimonio natural, de una ciudad, comprende los componentes del medio ambiente, que tienen importancia estética, histórica, científica y social, de gran valor para las generaciones futuras, que incluye la flora, la fauna, el hábitat y los ecosistemas.

En el año de 1944, cuando Valencia, tenía 95000 habitantes, el Concejo Municipal, con una gran visión de futuro, creo la Comisión Municipal de Urbanismo, la cual recomendó en el año de 1946, recomendó declarar zona verde, el frondoso bosque galería existente a lo largo del Rio Cabriales; es por ello que el Parque Metropolitano, originalmente es llamado Parque del Cabriales.

Luego en el año de 1952, la Sociedad Amigos de Valencia, en vista de la celebración del Cuatricentenario de la fundación de la ciudad, lo declaro su proyecto bandera. Firmo un convenio con el Ministerio de Agricultura y Cría, la Gobernación y el Concejo Municipal, para la repoblación y conservación de los bosques que circundan la ciudad de Valencia, en El Morro, La Guacamaya, Guaparo, Guataparo y Tarapio, dado que en dichos cerros, se originan las vertientes de agua, que surten al Rio Cabriales, así como al acueducto.

El movimiento civil-ambiental, que protagonizaba la Sociedad Amigos de Valencia, siendo su presidente Don Francisco Alvarado Escorihuela, su secretario, Rafael Saturno Guerra, Primer Cronista Oficial de Valencia, desde el año 1946, y el responsable del proyecto, el ingeniero forestal y ambientalista Arturo Trejo.

En ese mismo año, paralelamente, en Caracas, la Comisión Nacional de Urbanismo del Ministerio de Obras Públicas, concluía el Plan Regulador de Valencia, elaborando un proyecto, para la ubicación del parque de carácter metropolitano, a lo largo del Rio Cabriales, con una faja de 45 metros a lado y lado, entre la Autopista del Sur, en el Distribuidor Los Samanes, y la Avenida de Circunvalación Este, conocida como el Paseo Cabriales, que conduce a Guaparo.

En el año de 1954, la Subcomisión de Urbanismo del Concejo Municipal, aprobó por unanimidad, bajo la gestión de Don Teodoro Gubaira, considerando la importancia que significaba ese gran parque para Valencia, declarando zonas de prohibidas construcciones, asegurándoles al futuro parque, la conservación de la vegetación existente, que constituye el pulmón verde de la ciudad.

El gran Parque Metropolitano de Valencia, abarcaba, una superficie de 90 hectáreas, se dividió en dos zonas: norte y sur; con extensión en las Parroquias San José, Catedral, San Blas y Santa Rosa.

En el año de 1957, un decreto emanado del Gobernador de Carabobo, Dr. Iván Darío Maldonado, donde se fundó la Junta Promotora del Parque Metropolitano, contratando el levantamiento topográfico y catastro de la misma. En el año de 1958, la Junta de Gobierno de Venezuela, bajo la presidencia del Dr. Edgar Sanabria, sanciono, el 30 de Diciembre del mismo año, el decreto, que declara de utilidad pública nacional, la construcción del Parque Metropolitano de Valencia, asegurando a la ciudad, una zona consagrada a la naturaleza y por tradición para el crecimiento y desarrollo del parque.

A partir del gobierno de Rómulo Betancourt, la idea del parque, tuvo  poca relevancia, por lo que gracias a las gestiones del Dr. Luis Rivero Salas, se logró inaugurar el Parque Humboldt-Parque Los Enanitos, frente a la antigua Estación Alemana, con 12 hectáreas en el año de 1964; luego con la del Dr. Raúl Gómez, se adiciono otra porción, inaugurada en el año de 1983, con 7 hectáreas; finalmente con el Dr. Henrique Salas Romer, se agrega el Parque Fernando Peñalver y el Parque Juan Cuchara, diseñado por el paisajista Eduardo Santaella, con 15 hectáreas; para un total de 34 hectáreas.

La otra parte de los terrenos, que conformarían el parque, están ocupados por las sedes del Colegio de Abogados del Estado Carabobo, el Club Hermandad Gallega, el Fórum de Valencia, el Barrio de Mañonguito, por el lado norte; e igualmente por el lado sur con barriadas populares, conformados en áreas de la Parroquia de Santa Rosa, lo cual sería difícil a estas alturas, una recuperación.

Para esa primera etapa del Parque Metropolitano, se logró en Diciembre de 1957, desarrollar el parque, en un área de 11 hectáreas, comprendida entre el Distribuidor de Lomas del Este y el Distribuidor de la Fábrica de Cementos; se trata de un bosque de galerías, donde existe una vegetación exuberante y tupidas, donde se observan jabillos, bucares, samanes, mangos, pilones y flamboyanes, engalanados con numerosas aves, que se encuentra en estado de abandono.

Sería interesante, retomar el proyecto del desarrollo integral del parque, rescatando los terrenos ya incorporados, así como sus instalaciones, donde las principales instituciones, que hacen vida en Valencia, integradas por la Alcaldía, Gobernación, Sociedad Amigos de Valencia, las Cámaras, los Colegios Profesionales, la Universidad de Carabobo, Defensa Civil, botánicos y expertos, aporten ideas innovadoras, dejando de lado, los intereses individuales, el protagonismo de las instituciones, el egoísmo y la falta de presupuesto, que permitan adicionar  y contar con un gran parque urbano, que tiene el privilegio, de ser atravesada de norte a sur por el Rio Cabriales, con frondosos árboles y una diversidad de flora y fauna, con la finalidad de ofrecerle a los valencianos y a los visitantes, un mayor lugar de esparcimiento, sana diversión y descanso, destacando las bellezas paisajísticas del lugar, lo que sumaría,  un total consolidado de 45 hectáreas, la mitad del estipulado por el proyecto original. Si la ciudad de Caracas, logro su gran parque urbano, el Parque Nacional del Este, un área de 77 hectáreas, a cargo del paisajista Roberto Burle Marx, en el año de 1961, convertido en un referente turístico y recreacional; Valencia, podría desarrollar, no solo eso, sino también un espacio de gran preservación de la biodiversidad, del único y gran pulmón de la ciudad.

Francisco Cariello Gubaira – Cronista

No dejes de leer: Las Casonas Coloniales y Republicanas de Valencia

Infórmate al instante únete a nuestro canal de Telegram NoticiasACN

Opinión

​Tragedia en Venezuela: Solidaridad Vs Miseria Humana

Publicado

el

tragedia en venezuela
Compartir

​Transcurridos ya varios días desde que la tierra tembló en Venezuela, el panorama de la catástrofe empieza a mutar. El polvo de las estructuras colapsadas comienza a asentarse, pero el eco de la tragedia sigue retumbando con fuerza en el alma de la nación. Estos días de dolor e incertidumbre han servido como un espejo implacable que nos devuelve, en alta definición, las dos caras más extremas, opuestas y complejas de la naturaleza humana: la luz de la solidaridad incondicional y la sombra de la miseria moral.

​Por un lado, la respuesta de la ciudadanía ha sido una epopeya de fraternidad. Frente a la inacción inicial o la respuesta tardía, de un Gobierno mediocre e incapaz, la gran mayoría de los venezolanos ha vuelto a demostrar de qué está hecha su reserva moral. Hemos sido testigos de una oleada conmovedora de hermandad y apoyo: ciudadanos comunes que, sin tener de sobra, comparten lo poco que guardan en sus despensas; voluntarios que remueven escombros hasta desgarrarse las manos; y comunidades organizadas que se han convertido en los verdaderos primeros respondientes. En cada centro de acopio improvisado, en cada plato de comida caliente entregado a un desconocido, se respira la Venezuela que resiste desde el amor y la empatía. Es el triunfo de la dignidad civil sobre la adversidad.

​Sin embargo, el reverso de esta moneda es oscuro y doloroso. La catástrofe también ha desnudado, de la peor manera imaginable, las dinámicas de la miseria humana.

​El primer gran ausente —o peor aún, el gran ineficiente— ha sido el Estado. El abandono gubernamental, la falta de protocolos de emergencia reales y la precarización institucional quedaron expuestos al primer cimbronazo. Pero el dolor ciudadano se transforma en indignación profunda cuando se constata el accionar de quienes deberían proteger al pueblo: funcionarios que, desprovistos de toda ética, cometen delitos en las propias escenas de la catástrofe, llegando al extremo vil de robar entre los escombros y desvalijar lo poco que les quedó a las víctimas.

​A esta degradación institucional se suma la descomposición social y digital de nuestra era. Hemos visto a creadores de contenido e influencers merodear las zonas de desastre, no con el afán genuino de ayudar, sino con el frío cálculo del algoritmo, buscando monetizar la tragedia y espectacularizar el dolor ajeno para ganar unos cuantos clics. Asimismo, la viveza criolla más destructiva ha hecho acto de presencia a través de personas que, sin haber sufrido daño alguno, se hacen pasar por damnificados para arrebatar los insumos y la ayuda que con tanto sacrificio se ha recolectado para las verdaderas víctimas.

​Estos días post-terremoto nos obligan a una profunda reflexión antropológica y social. ¿Cómo es posible que una misma tragedia técnica y humanitaria cohabite con el heroísmo de la solidaridad y la bajeza de la rapiña?

​La respuesta no es simple, pero nos confronta directamente con el país que somos y el que queremos reconstruir. La reconstrucción tras este terremoto no puede limitarse a levantar paredes de concreto o asfaltar calles agrietadas; el verdadero desafío es ético y estructural. Mientras la mayoría de los venezolanos siga sosteniendo el país sobre los pilares de la hermandad, habrá esperanza. Pero sanar la herida de la miseria humana —aquella que roba, miente y lucra con el dolor— requerirá de una justicia implacable y de una refundación moral que no deje espacio para el oportunismo en medio de las ruinas.

Abg. Luis Junior Vivas
Coordinador Regional de Activismo
Vente Carabobo

No deje de leer: ​Redes que enredan: La miseria del ‘like’ sobre la tragedia venezolana

Infórmate al instante únete a nuestros canales 

WhatsApp ACN – Telegram NoticiasACN – Instagram acn.web – TikTok _agenciacn – X agenciacn

Continue Reading

Suscríbete a nuestro boletín

Publicidad

Carabobo

Publicidad

Sucesos

Facebook

Publicidad

Lo más leído