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El fotógrafo venezolano Leo Álvarez lleva Sorte a Madrid

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Leo Álvarez Madrid
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Sorte, sector Sorte” es el nombre de la exposición del fotógrafo venezolano Leo Álvarez que podrán ver hasta el 4 de septiembre en el Museo América ubicado en Moncloa, Madrid, España.

Esta muestra se da gracias al apoyo de la Fundación Eugenio Mendoza y la Galería Carmen Araujo Arte.

La exposición es una muestra del sincretismo religioso venezolano levantada durante 5 años de visitas e investigación sobre María Lionza y los ritos realizados en la conocida montaña de Sorte, monumento natural ubicado en Chivacoa, estado Yaracuy, zona central de Venezuela.

“Busca llevar de la mano al espectador a la experiencia vivida en la montaña desde un punto de vista muy personal”, señaló el fotógrafo venezolano.

“Desde siempre me ha interesado el tema religioso y nuestras costumbres autóctonas. Por ello, en octubre de 2015 cuando tuve la oportunidad de ir a Sorte – tras varios años posponiéndolo por razones laborales – no lo dudé ni un instante».

«Esa primera vez llegué en medio del desconocimiento de la mayoría de sus tradiciones pero tras acompañar a las caravanas en sus peregrinaciones en 10 ocasiones y mucho trabajo de investigación creo que en la muestra se logra transmitir”, explicó Álvarez.

Fotógrafo venezolano Leo Álvarez lleva exposición a Madrid gracias al apoyo de la Fundación Eugenio Mendoza

Según cuenta el fotógrafo venezolano los marialionceros muchas veces resienten ser malinterpretados en reportajes que se enfocan en los ritos que son visualmente más fuertes pero que pueden ser leídos de forma errada al ser descontextualizados.

En 2018 algunos de los chamanes pudieron ver la muestra presentada en la Hacienda La Trinidad por la Galería Carmen Araujo Arte y manifestaron que identificaron esta experiencia con lo que se vive en la montaña de Sorte dos veces por año, en octubre alrededor del Día de la Raza y en Semana Santa.

A juicio de Álvarez esto se logra partiendo del respeto en la aproximacion a todas las creencias –aprendido gracias a la diversidad religiosa de su familia – abuelo judío, abuela muy católica, tío budista e incluso ateos – y a haber dedicado el tiempo suficiente a un trabajo documental como éste para que la percepción de lo que veía y plasmaba se reflejara de la forma más honesta en el resultado.

“Cuando fui la primera vez a la montaña esperaba ver todo tipo de rituales espiritistas, sin distinción, pero en el sector de Sorte – a diferencia de los otros dos sectores de la montaña– se practica el culto a María Lionza en su forma más ortodoxa, sin influencia de rituales más propios de corrientes provenientes de Cuba, Brasil o África«.

«La mayoría de estos chamanes marialionceros incluso incorporaron a partir de 1979 a Jesucristo en sus creencias y rituales y llevan a cabo bautismos en el nombre de Cristo y exorcismos que tienen su origen en el catolicismo”.

Esta exposición presenta mas de 60 fotografías, casi en su totalidad realizadas con lente gran angular y todas en pelicula blanco y negro de 35 milímetros

Luego pasas a los actos preparatorios – los rezos, la meditación y el proceso introspectivo, así como las misas en el caso de Semana Santa – para luego pasar a los rituales de humo y agua – las limpiezas espirituales- y al ascenso a la escalera de María Lionza en la montaña».

«Por último los ritos cerrados, velatorios hechos de noche”, explicó.

Álvarez agradeció el esfuerzo mancomunado de Carmen Araujo Arte y la Fundación Mendoza por llevar el trabajo de artistas venezolanos a Europa e invitó a sus coterráneos a utilizar el boca a boca en Madrid para que muchas más personas puedan acudir antes de la culminación de la exposición.

Nota de prensa

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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad

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patinaje de velocidad
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En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras. 

Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar. 

Qué hace inolvidable un final de sprint

Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.

Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:

  • Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
  • Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
  • Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
  • Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
  • Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
  • Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.

Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.

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