Opinión
Construir la solución política
Construir la solución política: Por Leopoldo Puchi.- La Asamblea Nacional ha aprobado una resolución en la que se manifiesta a favor de una solución política para abordar los problemas por los que atraviesa el país. Este camino de acción es distinto al de la espera o promoción de un levantamiento militar o de una intervención armada extranjera, visión estratégica que prevalecía hasta hace pocas semanas. Se trata de un viraje de gran importancia, que de ser asumido plenamente abriría, desde el campo de la oposición, las puertas para posibles acuerdos y entendimientos.
Como se sabe, toda solución política requiere de conversaciones que la hagan viable. Ya con anterioridad se habían realizado esfuerzos en esta dirección que no pudieron concretarse, aunque se había avanzado en el proceso de negociación de República Dominica. Por supuesto, los nuevos encuentros tendrán una dinámica propia y se realizarán en un nuevo contexto y hasta con nuevos voceros y facilitadores, pero se tomarán en cuenta los puntos ya tratados.
Ciertamente, en un momento se creó un clima en el que se pensó que efectivamente se materializarían acciones de fuerza, pero esa opción se ha ido desvaneciendo en la medida en que importantes factores de poder internacional se han demarcado de ella, aunque no haya sido descartada definitivamente. El jefe del Comando Sur de Estado Unidos, Kurt Tidd, sostuvo que “la solución a la crisis en Venezuela es diplomática”. Por su parte, la Unión Europea a través de Federica Mongheri expresó: “Creemos que solo puede haber una solución política democrática a la crisis”.
Es probable que haya sido a instancias de estos factores internacionales que la oposición venezolana ha dado pasos para retomar la vía de las conversaciones, pero ello no le resta valor a la decisión aprobada en la Asamblea Nacional. Por el momento, no es una decisión unánime, pero las más importantes organizaciones respaldaron la resolución. Todavía hay disconformidades, en particular de parte del sector que tiene como figura visible a María Corina Machado, pero es probable que se encuentren modalidades para su integración a la búsqueda de una solución política.
Ahora bien, las nuevas rondas de negociaciones no pueden ser concebidas como simple continuidad de las conversaciones que se habían realizado. Lo más conveniente sería redimensionar las negociaciones en una perspectiva diferente, menos coyuntural, que apunte hacia convenios de mediano y largo plazo. De ser así, se tendrían que trabajar escenarios de convivencia y cohabitación en los que por todo un período histórico las fuerzas en pugna se asuman como pilares constitutivos del sistema y compartan posiciones de poder del Estado. Esto es mucho más que “justicia transicional”.
Esos convenios de cohabitación de largo plazo serían el sustento real para los acuerdos específicos sobre celebración de elecciones o designación de un nuevo Consejo Nacional Electoral. Para evitar nuevos de torneos de diálogos sin conclusiones, la clave está en el redimensionamiento de las negociaciones.
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Opinión
Activos en el Activismo: El motor de la transición ciudadana en Venezuela
Por: Luis Junior Vivas
Valencia, junio de 2026
El activismo político no es una fuerza estática ni un simple registro de reclamos en papel; es el tejido vivo de la historia democrática. A lo largo de los siglos, los grandes giros de la humanidad —desde las sufragistas británicas hasta el movimiento por los derechos civiles de Martin Luther King— no nacieron en los despachos institucionales, sino en las calles, impulsados por ciudadanos comunes decididos a desafiar el statu quo.
En Venezuela, esta herencia es profunda. La identidad republicana del país se forjó bajo el fuego de un activismo civil y militar que rompió las cadenas coloniales, y se redefinió en el siglo XX con la Generación del 28, aquellos estudiantes que plantaron cara a la dictadura gomecista y sembraron las semillas de la era democrática. Hoy, esa necesidad de participación vuelve a ser el epicentro de la realidad nacional.
En el panorama contemporáneo, la figura de María Corina Machado ha redefinido el concepto de activismo en Venezuela. Su propuesta, enmarcada en un liberalismo popular y un férreo compromiso libertario, transformó la tradicional forma de hacer política en el país.
Machado ha demostrado que el activismo no se limita a las dinámicas de los partidos tradicionales; se trata de una lucha ética, de resistencia y de organización de base. Desafiando inhabilitaciones, bloqueos de carreteras y persecución, su presencia en cada rincón del territorio nacional y fuera de el ,despertó una fuerza ciudadana que parecía dormida, convirtiendo la causa de la libertad venezolana en un movimiento civil sin precedentes en la historia reciente de la región.
»Activos en el Activismo»: El eco que nace en Carabobo
Es precisamente en este contexto de movilización permanente donde nacen las ideas que guían la acción. Desde la Coordinación Regional de Activismo de Vente Carabobo, se acuñó una frase que hoy resuena como un mantra para miles de ciudadanos: «Activos en el Activismo».
Más que un eslogan de campaña, este término nació en tierras carabobeñas como un llamado a la acción consciente y permanente. Significa entender que la libertad no se espera pasivamente, sino que se construye a diario a través de la formación, la movilizació y la presencia en las comunidades. El estado Carabobo, históricamente vinculado a las gestas libertarias del país, vuelve a ponerse a la vanguardia conceptual de la resistencia civil con esta premisa.
El activismo venezolano se encuentra hoy en su encrucijada más crítica y determinante. En el marco de una compleja transición política, el objetivo inmediato está firmemente trazado: confluir y presionar por un proceso electoral presidencial con plenas garantías democráticas.
Los desafíos para quienes nos mantenemos «Activos en el Activismo» son monumentales:
Organización y defensa del voto: Estructurar y seguir fortaleciendo redes ciudadanas capaces de movilizar a millones de electores y cuidar cada sufragio en condiciones adversas en un inevitable proceso electoral que más temprano que tarde se realizará en nuestro país.
Vencer la censura: Convertir a cada ciudadano en un canal de información veraz ante el bloqueo de los medios de comunicación tradicionales, la persecusión y el amedrentamiento que aunque ha disminuido aún persiste por parte de las fuerzas del régimen.
Mantener la ruta pacífica y constitucional: Resistir las provocaciones que buscan desmovilizar a la población, manteniendo el foco en la vía electoral como el mecanismo legítimo para el cambio.
El camino hacia la transición presidencial no será sencillo, pero la historia demuestra que cuando una sociedad civil se organiza bajo un propósito claro, no hay estructura que pueda detenerla. El activismo en Venezuela ha dejado de ser una opción; hoy es el deber ciudadano que define el futuro de la República.
Abg. Luis Junior Vivas
Coordinador Regional de Activismo
Vente Carabobo
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