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¡Conquistó paladares! Santa Teresa 1796 recibió medalla de oro en Londres

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Santa Teresa 1796 - ACN
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Santa Teresa 1796, el ron Súper Premium de la casa Santa Teresa, conquistó nuevamente el paladar de los jueces del «London Spirits Competition» y obtuvo 91 puntos en la clasificación, para llevarse la medalla de oro en la competencia que llega a su cuarta edición, este año.

“Es un honor para nosotros que esta prestigiosa competencia haya evaluado nuestro producto y descubrieran lo inesperado detrás de Santa Teresa 1796 y de nuestro origen; elementos que junto a su perfil sensorial, lo hacen ser un símbolo global de calidad y prestigio”, dijo Alberto C. Vollmer, presidente ejecutivo de Ron Santa Teresa.


El jurado estuvo compuesto por los talentos de los mejores bares de Londres, con experiencia profesional en analizar las bebidas espirituosas; en todos los aspectos de su competitividad comercial (calidad y el diseño del empaque), características en las que se fija el consumidor al adquirir el producto.

Cada bebida se evaluó siguiendo metodologías internacionales. En la primera etapa de la valoración se realiza una cata a ciegas para determinar la calidad de cada bebida; divididas por variedad, estilo, región y país. Al terminar la prueba de calidad, los jueces reciben un documento con las especificaciones del valor del producto; y por último se les presenta el empaque para considerar los detalles de diseño y etiqueta.

Santa Teresa 1796

De este modo, Santa Teresa 1796 es un ron inesperadamente seco, suave y balanceado que, a pesar de las adversidades, ha sido merecedor en el 2020 de Medallas de Oro en el San Francisco World Spirits Competition, Mejor Ron Venezolanos en Berlín International Competition y Medallas de Plata en el London Spirits Competition y Cathay IWSC, además de ser reconocido en el Ultimate Spirits Challenge de Nueva York y en el International Wine & Spirit Competition de Londres.

Finalmente, Santa Teresa es la primera productora de ron de Venezuela, que lleva más de 224 años transformando crisis en oportunidades; y ha sido reconocida por la calidad de sus líquidos y por sus iniciativas de inversión social, en el Municipio Revenga del estado Aragua. Sus productos ostentan con orgullo la Denominación de Origen Controlado Ron de Venezuela y tienen presencia en más de 80 países del mundo.

ACN/ El Cooperante

No dejes de leer: Santa Teresa 1796 lanzó campaña global «Descubre lo Inesperado»

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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad

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patinaje de velocidad
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En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras. 

Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar. 

Qué hace inolvidable un final de sprint

Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.

Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:

  • Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
  • Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
  • Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
  • Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
  • Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
  • Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.

Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.

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