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Científicos alarmados por calentamiento masivo del Océano Pacífico

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Científicos alarmados por calentamiento masivo del Océano Pacífico
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En septiembre del 2014, la ecologista marina Jennifer Fisher se sorprendió cuando las medusas y los pequeños crustáceos que normalmente se encuentran en aguas más cálidas llenaron sus redes frente a la costa de Oregón.

La extraña captura fue solo una señal de la llegada de una gran porción de agua tibia que se conoció como “La Burbuja” (“The Blob”), una onda de calor marina masiva que duró 3 años y que alteró drásticamente los ecosistemas y la industria pesquera a lo largo de la costa del Pacífico.

Esta vez, la doctora Fisher y otros científicos dicen que el evento no los agarró de sorpresa. Se están preparando para compartir más rápidamente los datos sobre el impacto de las olas de calor marino.

Científicos alarmados por el calentamiento masivo del Océano Pacífico. Foto: fuentes.

Científicos alarmados por el calentamiento masivo del Océano Pacífico. Foto: fuentes.

La burbuja del 2014, la primera

Cuando la burbuja llegó hace 5 años, «no nos dimos cuenta del impacto que tendría”, recordó Toby Garfield, un oceanógrafo físico del Centro de Ciencias de la Pesca del Sudoeste de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) en San Diego, California.

Los científicos de NOAA notaron por primera vez el crecimiento de una inmensa zona de agua tibia, que les resultaba inquietantemente familiar en el Pacífico el pasado mes de agosto.

La anomalía se ha extendido a un área casi del tamaño de Australia, que abarca desde las islas hawaianas hasta el Golfo de Alaska.

Más al norte, el Mar de Bering entre Alaska y Rusia también está experimentando la onda de calor marino récord, desencadenada por la falta de hielo marino en invierno.

La anomalía del 2019, posiblemente un anueva burbuja

La nueva “burbuja”, consiste en agua que se encuentra a una temperatura hasta 3° C por encima de lo normal.

Sin embargo, aún no está claro si la anomalía evolucionará hacia un evento de las características de “la burbuja” original, la cual se distinguió por su tamaño, duración y profundidad.

El calor de la burbuja del 2014 penetró cientos de metros debajo de la superficie marina, sin embargo en el nuevo evento el calor se extiende solo unos 30 metros de profundidad.

La nueva “burbuja”, consiste en agua marina a una temperatura de 3°C por encima de lo normal. Foto: fuentes.

La nueva “burbuja”, consiste en agua marina a una temperatura de 3°C por encima de lo normal. Foto: fuentes.

Preocupación en los círculos académicos y científicos

Aún así, los científicos están muy preocupados. El doctor Garfield dice que hasta ahora, los investigadores señalan que el agua tibia ha mantenido su distancia de las zonas costeras biológicamente ricas.

Pero los científicos federales observan de cerca la evolución de la ola de calor con datos satelitales, boyas equipadas con instrumentos y una red de drones submarinos que se elevan y se hunden a través de la columna de agua.

Los científicos que monitorean las corrientes marinas y la biología de las playas están atentos a las primeras señales de advertencia de cambios ecológicos.

Con información de: ACN|Xataka|ScienceMagazine|Redes

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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad

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En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras. 

Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar. 

Qué hace inolvidable un final de sprint

Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.

Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:

  • Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
  • Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
  • Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
  • Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
  • Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
  • Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.

Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.

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