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Científica mexicana halló cura del VPH luego de 20 años
Desde México, una investigadora halló la cura para las personas afectadas por el virus de papiloma humano (VPH); quienes podrán ser sanados completamente a través de una terapia fotodinámica.
El descubrimiento, fue logrado luego de 20 años de investigación de la científica mexicana, Eva Ramón Gallegos; quien es integrante de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional de México.
Explicó, que con esta terapia consiguió la eliminación total del virus de papiloma humano (VPH). Incluso, puede usarse para eliminar lesiones de cáncer de cuello uterino en una etapa inicial.
Cura del VHP a través de la terapia fotodinámica
Mediante un comunicado, directivos de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB); del Instituto Politécnico Nacional (IPN) de México, se detalló cómo fue el experimento y los resultados obtenidos en relación a la cura del VHP.
La científica precisó, que la terapia fotodinámica consiste en aplicar en el cuello uterino; un fármaco con nombre de ácido delta aminolevulínico, el cual luego de cuatro horas se convierte en protoporfirina IX.
«Esta es una sustancia química fluorescente que se acumula en las células dañadas; lo que permite eliminar con un rayo láser especial, sólo las células impregnadas con ésta»; detalló.
Experimento en 29 mujeres mexicanas
Durante la investigación dirigida por la doctora Eva Ramón Gallegos; fue posible eliminar al 100% este virus localizado en el cuello uterino de 29 mujeres en México.
El tratamiento para lograr la cura del VHP, «se efectuó mediante terapia fotodinámica; ésta es una técnica no invasiva y en la cual se observó, un resultado de un método eficaz para prevenir la neoplasia», aseguró la doctora.
Además, Ramón Gallegos sostiene, que a partir de la evidencia obtenida; la terapia fotodinámica no sólo ayuda en la cura del VPH sino también; a eliminar lesiones premalignas de cáncer de cuello uterino en su etapa inicial.
Luego de 20 años de investigación
En este orden de ideas, la científica agregó, que con el efecto de la terapia fotodinámica; logró comprobar los beneficios de ésta en enfermedades asociadas con la neoplasia; como los cánceres de piel, de mama y cervicouterino.
Es importante recordar, que el virus del papiloma humano (VPH) es una de las infecciones de transmisión sexual; más complejas que existen, pues se conocen 130 tipos.
ACN/Prensa Funcamama/Foto: Cortesía
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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.
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