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Aprende a preparar deliciosos y cremosos flanes
Los flanes tienen procedencia europea, específicamente francesa; son una cremosa delicia que a pesar de contener pocos ingredientes requiere delicadeza en su preparación.
En Venezuela encontramos dulces con las características de los flanes como son los tocinillos del cielo, flanes de jojoto, de arroz; de café, de cambur, por nombrar algunos.
No es de extrañar que platos europeos influyeran en nuestra cocina; pues la colonización trajo consigo su cultura y sus costumbres.
Tampoco es de extrañar pues el Flan con todas las variaciones sufridas en este trayecto; es una delicia que no tiene comparación.
Disfrute de estas dos recetas que son variaciones venezolanas del prestigioso flan.
Flan de café
Ingredientes
- 1 taza de leche bien cremosa
- 1 taza de café bien fuerte
- ½ taza de azúcar
- 3 huevos
- una pizca de sal
Preparación
Bata los huevos muy bien hasta que estén cremosos; agréguele la sal y el azúcar poco a poco y bata enérgicamente.
Incorpore lentamente la leche y el café tibios sin dejar de remover. Vierta esta crema en una flanera ó molde; resistente al calor en el cual puede cubrir previamente con un caramelo claro.
Lleve al horno en baño maría por unos 45 minutos. Retire cuando cuaje, deje enfriar y desmolde, luego refrigere.
Flan de Cambur
Ingredientes
- 1 lt de leche cremosa
- 6 cambures
- 2 tazas de azúcar
- 1 chorrito de jerez
- 6 huevos
Preparación
En una licuadora coloque la leche los cambures, los huevos y el azúcar, mezcle a velocidad máxima; añada el licor.
Vierta la mezcla en un molde que tenga previamente; un caramelo y lleve al horno a 350º en baño maría por 1 hora. Retire deje enfriar y desmolde. Disfruta de estos deliciosos y suaves flanes.
ACN/Venezuela Tuya
No dejes de leer: ¡Deliciosa! Te enseñamos a preparar panquecas de avena y cambúr
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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.
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