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Agujero negro en el centro de nuestra galaxia aumentó 75 veces su brillo
Aunque el agujero negro en el centro de la Vía Láctea es un verdadero monstruo, todavía se encuentra bastante tranquilo para los estándares universales.
El objeto cuántico llamado Sagitario A* (Sgr.A*), es aproximadamente 4.6 millones de veces más masivo que nuestro Sol.
Por lo general, es un monstruo melancólico, sin exhibir demasiado su poder en el entorno galáctico.
Pero un grupo de científicos que estuvieron observando a Sgr.A* con el Telescopio Keck se percataron de como su brillo aumentó exponencialmente, más de 75 veces de lo normal, durante unas pocas horas.
El aumento de la luminiscencia de Sgr.A* no es visible en el espectro de luz perceptible a nuestros ojos. Todo sucede en el espectro infrarrojo cercano, la porción del espectro más cercano a la luz óptica.
Los astrónomos han estado observando a Sgr.A * durante 20 años, Aunque el agujero negro tiene cierta variabilidad, este evento no se parece a nada a lo que los astrónomos hayan observado antes. Este pico fue dos veces más brillante que el nivel de flujo máximo anterior.
Resultados de la investigación fueron publicados
Estos resultados, se informaron a la comunidad científica en la revista Astrophysical Journal, en un documento titulado «Variabilidad sin precedentes de Sgr.A* en NIR», y está disponible en el sitio de preimpresión arXiv.org. El autor principal es Tuan Do, astrónomo de la UCLA.
El equipo vio a Sgr.A* emitir una llamarada 75 veces mayor a lo normal durante un período de dos horas el día 13 de mayo de 2019. Al principio, el astrónomo Tuan Do pensó que estaban viendo una estrella llamada SO-2 en lugar de Sgr.A*.
Here’s a timelapse of images over 2.5 hr from May from @keckobservatory of the supermassive black hole Sgr A*. The black hole is always variable, but this was the brightest we’ve seen in the infrared so far. It was probably even brighter before we started observing that night! pic.twitter.com/MwXioZ7twV
— Tuan Do (@quantumpenguin) August 11, 2019
La estrella SO-2, es una de un grupo de estrellas llamadas estrellas «S» que orbitan al agujero negro supermasivo muy de cerca.
Los astrónomos la han estado observando mientras orbita alrededor del agujero negro, y al principio no estaban seguros de si lo que estaban viendo era un efecto óptico del propio Sgr.A*.
En una entrevista para ScienceAlert, Tuan Do dijo: “El agujero negro era tan brillante que al principio lo confundí con la estrella S0-2, porque nunca había visto a Sgr.A* brillar tanto”.
“Sin embargo, durante los siguientes cuadros, quedó claro que la fuente era variable y tenía que ser el agujero negro. Casi de inmediato supe que probablemente algo interesante estaba sucediendo con el agujero negro», agregó Do.

El agujero negro en el centro de nuestra galaxia aumentó 75 veces su brillo el día 13 de mayo. Foto: fuentes.
¿Porque Sgr.A* se transformó en semejante bengala cósmica?
En este punto, los astrónomos no están seguros de qué causó el enorme incremento en el brilo de Sgr.A*, debido a que el evento en sí mismo no tiene precedentes.
Es probable que algo haya irrumpido en el vecindario de Sgr.A*, el cual generalmente es tranquilo. Hay al menos un par de posibilidades al respecto.
La primera posibilidad no es en realidad una irrupción, sino una inexactitud en los modelos estadísticos utilizados para comprender el agujero negro.
Si ese es el caso, entonces los modelos debe actualizarse para incluir estas variaciones como «normales» para el objeto astronómico Sgr.A*.
La segunda posibilidad es donde las cosas se ponen interesantes: algo ha cambiado en el vecindario del agujero negro.
La estrella mencionada anteriormente llamada SO-2 es una candidata principal en este concurso de posibilidades.
Es una de las dos estrellas que se acercan mucho a Sgr.A*, en una órbita elíptica. Cada 16 años, S0-2 está en su punto más cercano a Sgr,A*.
A mediados de 2018 fue su último acercamiento máximo, cuando estaba a una distancia de solo 17 horas luz del agujero negro.
Es posible que el acercamiento de SO-2 haya interrumpido de alguna forma el material que normalmente fluye hacia Sgr.A*.
Eso generaría el tipo de variabilidad y produciría la llamarada brillante que los astrónomos vieron en mayo, aproximadamente un año después del acercamiento máximo de la estrella a Sgr.A*.
Con información de: ACN|UniverseToday|AstronomyMagazine
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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.
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