Opinión
Huyéndole al comunismo, Gracias Colombia
Desde el Exilio/Huyéndole al comunismo- Gracias Colombia: Por José Gregorio Briceño Torrealba.- Una vez más los pueblos de Latinoamérica levantan su voz, lanzando su grito, pidiendo democracia y libertad, una vez más nuestros vecinos con sus acciones se defienden y nos defienden de darle más largas a la debacle que lamentablemente nos azota y pusieron sus barbas en remojo. Estemos claros, no se trata de una posición diplomática de ayuda a los hermanos que compartimos fronteras y realidades enormes. No es eso, es más allá, es evitar la metástasis del peor cáncer socio político que haya enfermado a nuestra América y en especial a la soñada Gran Colombia de nuestro Libertador.
La hermana república de Colombia, atraviesa desde hace décadas una tensa situación protagonizada por la guerrilla y el narcotráfico. La violencia política y la persecución de líderes sociales no son ajenas a los colombianos, especialmente, contra los candidatos y líderes de fuerzas alternativas y partidos no tradicionales. En esta oportunidad, tras el acuerdo de paz suscrito por Juan Manuel Santos con las FARC, éstas ingresaron como movimiento político aun cuando se retiraron por el asesinato de varios de sus líderes, marcando una particular situación que se debatió en la primera vuelta y que tuvo sus secuelas en el proceso celebrado el pasado 17 de junio. El desplazamiento de millones de colombianos durante 40 años se dió como consecuencia del terror qué significa el haberse vistos invadidos por las mafias del narcotráfico y la guerrilla. Huyeron protegiendo a sus familias teniendo cada segundo de que reclutaran y secuestraran a sus hijos menores para incluirlos en sus entrenamientos de violencia y destrucción absoluta de los valores.
Es inevitable el hecho de que cuando sucede algo en Colombia resuena directamente en Venezuela y viceversa. La grave crisis política, económica e institucional que con creciente intensidad golpea a Venezuela también se instaló en el debate público de Colombia. La huida masiva de venezolanos, al hermano país, hizo saltar todas las alarmas gubernamentales a principios de año, tratando de ofrecer una respuesta humanitaria a estas oleadas migratorias nunca vividas por Colombia. La crisis económica venezolana, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), tiene consecuencias dramáticas para los venezolanos y también, efectos aún desconocidos para Colombia, sus servicios públicos y el mercado laboral. Es espeluznante mirar en los reportes de vídeos e imágenes que nos llegan donde miles de venezolanos cada día pasan la frontera literalmente corriendo, escapándose de la peor crisis humanitaria jamás imaginada.
Colombia, un país que históricamente había elegido a sus presidentes entre el dualismo de los partidos Liberal y Conservador, tuvo durante la primera vuelta, una gran variedad de candidatos para elegir presidente. Siete candidaturas que iban desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda, con candidatos exguerrilleros, homosexuales, académicos de alto perfil, políticos de larga data y también recién llegados a la política, defensores de la familia, religiosos, defensores del voto en blanco, entre otros. Muestran al mundo una gran amplitud y un verdadero sentido de la búsqueda de soluciones democrática que quedó demostrada con la conquista de una participación popular mayoritaria (53,38%) que desde hacía 70 años no se lograba.
La segunda vuelta se celebró sin contratiempos, el pasado 17 de junio. Las opciones electorales eran Iván Duque, candidato de la derecha, un estadista liberal que representa las nuevas generaciones apoyado por los expresidentes Álvaro Uribe Vélez (2002-2010), el conservador Andrés Pastrana (1998-2002) y el liberal César Gaviria (1990-1994), que obtuvo casi el 40% de los votos el 27 de mayo, en la primera vuelta y Gustavo Petro, candidato de la izquierda, con clara formación comunista, ex guerrillero del M-19, ex senador y ex alcalde de Bogotá y aliado del narcoregimen venezolano.
Sin duda, las declaraciones de Petro después de la ilegítima e ilegal proclamación de Nicolás Maduro como presidente “reelecto” de Venezuela, marcaron el destino final de sus aspiraciones políticas en Colombia. En una carta enviada a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por Gustavo Petro afirmó que «Venezuela transita un doloroso camino de secuestro de la democracia», confirmando los temores de los colombianos sobre la posible venezolanización (realmente cubanización Castro-Comunista) de Colombia si Petro lograba la presidencia. Como venezolano debo hacerle un gran reconocimiento a esa mayoría colombiana que demostró claridad e inteligencia política al no escoger al candidato que sin duda, llevaría a Colombia a otro oscuro capítulo de su historia.
Realmente, el tema de la paz en Colombia es otro gran compromiso de Duque frente a su pueblo y frente al mundo y creo, sin temor a equivocarme que el nuevo presidente no hará cambios sustanciales (tampoco podrá hacerlo legalmente), al tratado de paz que se firmó entre la Farc y el actual presidente Juan Manuel Santos.
En este escenario complicado en el que aún se mantiene Colombia, el gran reto del nuevo presidente colombiano, Iván Duque, es unir y conquistar la confianza de la población colombiana, reencontrándose con esos más de 8 millones de colombianos que votaron por Gustavo Petro y los otros tantos que todavía se abstienen de votar, quienes seguramente piensan que no hay remedio para los males de su país o tal vez creen que el comunismo está muy lejos de sus vidas.
Sin advertir el grave peligro que representa para las democracias del continente. Mantener esa posición férrea y de desconocimiento del narcoestado Venezolano será sin duda tema fundamental en la agenda de política internacional del vecino país. Las presiones de nuestro lado de la frontera serán muy grandes pues el gobierno de facto y sus dirigentes están cada vez más aislados.
El pasado 30 de mayo, por la Organización de Estados Americanos (OEA) documentó delitos de asesinatos, torturas, violaciones y otros actos de violencia sexual, detenciones, persecución y desapariciones forzosas y solicitó el inicio de las respectivas investigaciones a la Corte Penal Internacional (CPI) contra la narcodictadura de Nicolás Maduro por crímenes contra la humanidad de los cuales no escapará ya que no prescriben.
Cómo era de esperarse, el ahora presidente de la Farsante Asamblea Nacional Constituyente-ANC, Diosdado Cabello Rondón dió su siempre resentida y avinagrada opinión sobre el triunfo de Duque acusándolo de que en su discurso de luchar contra el gobierno de Venezuela sigue instrucciones de los capos colombianos de la droga. El cinismo sin límites.
Más temprano que tarde se hará justicia. Todas las informaciones que manejamos nos llevan a concluir que es casi imposible que el narcoregimen o “La peste del Siglo XXI” como lo bautizó en el gran documental del poeta Gustavo Tovar Arroyo, se mantengan por más tiempo.
Reitero mis felicitaciones al pueblo colombiano por su crecimiento democrático y confío en que el nuevo presidente de Colombia cumpla con el compromiso histórico que le ha tocado asumir. La lucha continua.
Desde mi trinchera del exilio seguiré dando la pelea con lo único que me queda MI PLUMA y MI PALABRA.
.José Gregorio Briceño Torrealba – “El Gato” Briceño – @jgbricenot – Facebook: José Gregorio Briceño – http://gatobriceno.blogspot.com/2018/06/huyendole-al-comunismo-gracias-colombia.html
No deje de leer: José Gregorio Hernández, médico, escritor y cineasta
Opinión
Activos en el Activismo: El motor de la transición ciudadana en Venezuela
Por: Luis Junior Vivas
Valencia, junio de 2026
El activismo político no es una fuerza estática ni un simple registro de reclamos en papel; es el tejido vivo de la historia democrática. A lo largo de los siglos, los grandes giros de la humanidad —desde las sufragistas británicas hasta el movimiento por los derechos civiles de Martin Luther King— no nacieron en los despachos institucionales, sino en las calles, impulsados por ciudadanos comunes decididos a desafiar el statu quo.
En Venezuela, esta herencia es profunda. La identidad republicana del país se forjó bajo el fuego de un activismo civil y militar que rompió las cadenas coloniales, y se redefinió en el siglo XX con la Generación del 28, aquellos estudiantes que plantaron cara a la dictadura gomecista y sembraron las semillas de la era democrática. Hoy, esa necesidad de participación vuelve a ser el epicentro de la realidad nacional.
En el panorama contemporáneo, la figura de María Corina Machado ha redefinido el concepto de activismo en Venezuela. Su propuesta, enmarcada en un liberalismo popular y un férreo compromiso libertario, transformó la tradicional forma de hacer política en el país.
Machado ha demostrado que el activismo no se limita a las dinámicas de los partidos tradicionales; se trata de una lucha ética, de resistencia y de organización de base. Desafiando inhabilitaciones, bloqueos de carreteras y persecución, su presencia en cada rincón del territorio nacional y fuera de el ,despertó una fuerza ciudadana que parecía dormida, convirtiendo la causa de la libertad venezolana en un movimiento civil sin precedentes en la historia reciente de la región.
»Activos en el Activismo»: El eco que nace en Carabobo
Es precisamente en este contexto de movilización permanente donde nacen las ideas que guían la acción. Desde la Coordinación Regional de Activismo de Vente Carabobo, se acuñó una frase que hoy resuena como un mantra para miles de ciudadanos: «Activos en el Activismo».
Más que un eslogan de campaña, este término nació en tierras carabobeñas como un llamado a la acción consciente y permanente. Significa entender que la libertad no se espera pasivamente, sino que se construye a diario a través de la formación, la movilizació y la presencia en las comunidades. El estado Carabobo, históricamente vinculado a las gestas libertarias del país, vuelve a ponerse a la vanguardia conceptual de la resistencia civil con esta premisa.
El activismo venezolano se encuentra hoy en su encrucijada más crítica y determinante. En el marco de una compleja transición política, el objetivo inmediato está firmemente trazado: confluir y presionar por un proceso electoral presidencial con plenas garantías democráticas.
Los desafíos para quienes nos mantenemos «Activos en el Activismo» son monumentales:
Organización y defensa del voto: Estructurar y seguir fortaleciendo redes ciudadanas capaces de movilizar a millones de electores y cuidar cada sufragio en condiciones adversas en un inevitable proceso electoral que más temprano que tarde se realizará en nuestro país.
Vencer la censura: Convertir a cada ciudadano en un canal de información veraz ante el bloqueo de los medios de comunicación tradicionales, la persecusión y el amedrentamiento que aunque ha disminuido aún persiste por parte de las fuerzas del régimen.
Mantener la ruta pacífica y constitucional: Resistir las provocaciones que buscan desmovilizar a la población, manteniendo el foco en la vía electoral como el mecanismo legítimo para el cambio.
El camino hacia la transición presidencial no será sencillo, pero la historia demuestra que cuando una sociedad civil se organiza bajo un propósito claro, no hay estructura que pueda detenerla. El activismo en Venezuela ha dejado de ser una opción; hoy es el deber ciudadano que define el futuro de la República.
Abg. Luis Junior Vivas
Coordinador Regional de Activismo
Vente Carabobo
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