Opinión
Élites disfuncionales
Élites disfuncionales: Por Leopoldo Puchi.- Las élites políticas son definidas como aquellas capas de la sociedad a cuyos integrantes les corresponde bien sea manejar las funciones propias de la lucha por el poder o de aquellas actividades de conducción del Estados y sus instituciones. Están articuladas con los intereses de las clases sociales, pero tienen su propia especificidad, autonomía.
Le corresponde a las élites dirigir a la sociedad en esos ámbitos particulares. Y esta actividad la pueden hacer de manera apropiada y eficiente, o al contrario, de modo ineficiente y disfuncional. Y, precisamente, estas dos palabras, ineficiente e disfuncional, caracterizan a las élites venezolanas. Le han fallado al país, cada una a su manera, la élite del Gobierno, por razones que ya se conocen, y la élite de la oposición, por las circunstancias que veremos a continuación.
La élite que había conducido al país durante décadas entró en crisis a finales del siglo pasado al no haber sabido reformular el modelo económico y político del agotado rentismo petrolero. Del mismo modo, las nuevas generaciones han fallado en los últimos años de manera asombrosa, no solamente porque no han recreado un proyecto de crecimiento económico con sustentabilidad social, sino porque han desperdiciado las posibilidades que han tenido a la mano de adaptarse a las nuevas condiciones.
Para algunos autores, el poder de las élites venezolanas ha estado marcado por la economía. Los amos del valle, en los tiempos del predominio del cacao. Los llaneros, cuando el ganado fue la base de la riqueza exportadora. Luego el café y el ascenso de los andinos al poder. Más tarde el petróleo, con la sucesión que va del gomecismo, Pérez Jiménez hasta los partidos de la democracia. Agotado el ciclo, las nuevas élites parecen desfallecer.
Ciertamente, una nueva élite, en el surco de las anteriores, pero más joven, se ha formado y a lo largo de cuatro lustros ha logrado acumular la fuerza suficiente para ascender al Poder Ejecutivo, pero ha sido incapaz de concretar ese ascenso. Una seguidilla de errores ha marcado su recorrido. Tal vez fatalidad o infortunio. Hasta hace escasos meses disponían de los votos suficientes para vencer. Pero ya hoy no los tienen a la mano, no son una carta de negociación porque no puede movilizarlos.
¿Las razones? Hay quienes apuntan a las divisiones internas, otros a la inmadurez. Otros señalan hacia las estrategias erráticas –las repetidas “salidas”— adelantadas sin siquiera contar con el poder de fuego necesario. En todo caso, sea cual sea la explicación, su papel como élite es muy débil. A estas alturas, el pulso político no se libra entre el Gobierno y la Mesa de la Unidad, sino entre gobierno venezolano y factores externos, que tienen en sus manos el instrumento de las sanciones. Así que, a diferencia de los tiempos del cacao, del café, del ganado y hasta de la anterior etapa del rentismo petrolero, los tiempos actuales nos encuentran sin una prolongación de la élite tradicional.
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Opinión
Activos en el Activismo: El motor de la transición ciudadana en Venezuela
Por: Luis Junior Vivas
Valencia, junio de 2026
El activismo político no es una fuerza estática ni un simple registro de reclamos en papel; es el tejido vivo de la historia democrática. A lo largo de los siglos, los grandes giros de la humanidad —desde las sufragistas británicas hasta el movimiento por los derechos civiles de Martin Luther King— no nacieron en los despachos institucionales, sino en las calles, impulsados por ciudadanos comunes decididos a desafiar el statu quo.
En Venezuela, esta herencia es profunda. La identidad republicana del país se forjó bajo el fuego de un activismo civil y militar que rompió las cadenas coloniales, y se redefinió en el siglo XX con la Generación del 28, aquellos estudiantes que plantaron cara a la dictadura gomecista y sembraron las semillas de la era democrática. Hoy, esa necesidad de participación vuelve a ser el epicentro de la realidad nacional.
En el panorama contemporáneo, la figura de María Corina Machado ha redefinido el concepto de activismo en Venezuela. Su propuesta, enmarcada en un liberalismo popular y un férreo compromiso libertario, transformó la tradicional forma de hacer política en el país.
Machado ha demostrado que el activismo no se limita a las dinámicas de los partidos tradicionales; se trata de una lucha ética, de resistencia y de organización de base. Desafiando inhabilitaciones, bloqueos de carreteras y persecución, su presencia en cada rincón del territorio nacional y fuera de el ,despertó una fuerza ciudadana que parecía dormida, convirtiendo la causa de la libertad venezolana en un movimiento civil sin precedentes en la historia reciente de la región.
»Activos en el Activismo»: El eco que nace en Carabobo
Es precisamente en este contexto de movilización permanente donde nacen las ideas que guían la acción. Desde la Coordinación Regional de Activismo de Vente Carabobo, se acuñó una frase que hoy resuena como un mantra para miles de ciudadanos: «Activos en el Activismo».
Más que un eslogan de campaña, este término nació en tierras carabobeñas como un llamado a la acción consciente y permanente. Significa entender que la libertad no se espera pasivamente, sino que se construye a diario a través de la formación, la movilizació y la presencia en las comunidades. El estado Carabobo, históricamente vinculado a las gestas libertarias del país, vuelve a ponerse a la vanguardia conceptual de la resistencia civil con esta premisa.
El activismo venezolano se encuentra hoy en su encrucijada más crítica y determinante. En el marco de una compleja transición política, el objetivo inmediato está firmemente trazado: confluir y presionar por un proceso electoral presidencial con plenas garantías democráticas.
Los desafíos para quienes nos mantenemos «Activos en el Activismo» son monumentales:
Organización y defensa del voto: Estructurar y seguir fortaleciendo redes ciudadanas capaces de movilizar a millones de electores y cuidar cada sufragio en condiciones adversas en un inevitable proceso electoral que más temprano que tarde se realizará en nuestro país.
Vencer la censura: Convertir a cada ciudadano en un canal de información veraz ante el bloqueo de los medios de comunicación tradicionales, la persecusión y el amedrentamiento que aunque ha disminuido aún persiste por parte de las fuerzas del régimen.
Mantener la ruta pacífica y constitucional: Resistir las provocaciones que buscan desmovilizar a la población, manteniendo el foco en la vía electoral como el mecanismo legítimo para el cambio.
El camino hacia la transición presidencial no será sencillo, pero la historia demuestra que cuando una sociedad civil se organiza bajo un propósito claro, no hay estructura que pueda detenerla. El activismo en Venezuela ha dejado de ser una opción; hoy es el deber ciudadano que define el futuro de la República.
Abg. Luis Junior Vivas
Coordinador Regional de Activismo
Vente Carabobo
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