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Tomás Elías González Benítez: “El mejor vino es el que compartimos con nuestros seres queridos”
El experto enólogo da las claves para elegir los mejores caldos de cara a las fiestas navideñas
Se acercan días festivos y puede que muchos ya estén pensando en cómo maridar las copiosas cenas y reuniones, siempre y cuando las actuales condiciones sanitarias las permitan. Una de las cosas que no pueden faltar en la mesa es un buen vino y la verdad es que pocos nos libramos de comprar una botella. Ya sea porque estamos invitados a una cena y debemos obsequiarlo a nuestros anfitriones o porque tenemos que convidar a nuestros invitados, es fácil que ya estemos pensando en con qué caldos amenizar la velada.
Tomás Elías González Benítez es un experto enólogo que nos da las claves para hacer laelección correcta. “Es fácil sentirse perdido en la bodega, buscando la mejor opción para una velada, sobre todo si somos invitados y no conocemos el menú”, reconoce. Pero empecemos por el principio: ¿qué tipos de vino hay? ¿Cuáles son mejores?
Tipos de vino: blanco, tinto, brisado y rosado.
Aunque hay muchas maneras de clasificar el vino, lo más habitual es diferenciar los vinos por su color, que desvela con qué tipo de uvas han sido elaborados. En este sentido existen los clásicos vinos tintos y blancos, así como los rosados y los menos conocidos brisados.
- Los vinos tintos son los elaborados con uvas tintas. La fermentación se realiza con el mosto y el hollejo. El hollejo es la parte de la uva que aporta el color.
- Los vinos blancos se elaboran con uvas blancas o, en el caso de que sea con uvas tintas, se retira el hollejo para que no de color y se utiliza solo la pulpa. Para la fermentación de este tipo de vino sólo se utiliza el mosto. Entre sus variedades, encontramos el vino verde portugués y el vino amarillo francés.
- Los vinos rosados se elaboran a partir de uvas tintas. Para conseguir su color característico, se deja que la uva macere antes de prensar el mosto. Así, el mosto ha cogido color antes de su fermentación. Otra opción “no oficial” de conseguir vino rosado es mezclando vino tinto y blanco, aunque estos deben tener un etiquetado que lo especifique.
- Por último, los vinos brisados son vinos blancos en los que, junto al mosto, se ha dejado fermentar los hollejos, pepitas y raspones. De este modo, el vino adquiere un color anaranjado y una mayor tanicidad.
¿Qué tipos de vinos son mejores? Tomás Elías González Benítez nos da las pistas
Todos hemos escuchado alguna vez aquello de los tintos para las carnes y los blancos para el pescado. Pero, ¿qué hay de cierto en esto? Tomás Elías González Benítez nos desmiente parte de esta información: “Estamos hablando de maridajes, que de lo que verdaderamente tratan es de emparejar comida y vino para potenciar el sabor de ambos”, explica. “En ese sentido, sí, usaremos los vinos tintos para las carnes, pero no todos los tintos y no todas las carnes. Por ejemplo, para las carnes grasas será más conveniente tomar vinos como Petit Verdot o Cabernet Sauvignon, que son intensos, mientras que las carnes magras es preferible acompañarlas con Merlot o Tempranillo”, indica González Benítez
“Sin embargo, los pescados grasos también se entiende muy bien con los tintos ligeros como Pinot Noir o Merlot, además de con los blancos más contundentes, como puede ser el Chardonnay”, puntualiza Tomás Elías González. Los pescados blancos serán los que más pidanblancos ligeros y afrutados.
¿Una recomendación para no fallar? El Pinot Noir. “Es un vino muy versátil, o también puedes elegir cualquier rosado”, asiente Tomás. “Pero yo siempre digo que el mejor vino es el que compartimos con nuestros seres queridos y el que elegimos de acuerdo a nuestros gustos”. Así que si el vino que más te gusta es un Bonarda, Albariño o Cabernet, ¡acertarás seguro!
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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.
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