Opinión
Antonio Garbi, doble secuestro
Antonio Garbi, doble secuestro: Por José Luis Centeno S.-
La pena de prisión sin condena que cumple Antonio José Garbi González viene a ser; en la dialéctica revolucionaria, sombría expresión del chantaje judicial; hecho a la sociedad venezolana que, inoculado en la administración de justicia; dio al traste en nuestro país con el sistema adversarial acusatorio; “que murió hace tiempo y nadie ni siquiera le prendió una vela”, según el jurista Leonardo Pereira Meléndez.
Primero fue el padre de este joven preso político; lo secuestran y desaparece entre exigencias de sus captores, un doloroso episodio; acentuado por efectivos militares que no dieron con su paradero después de recibir ingentes sumas de dinero; requeridas para garantizar el éxito de un rescate trastocado en timo; al igual que la causa penal iniciada contra Garbi González en Carabobo; radicada en Aragua -la “guillotina judicial”- y en veremos en la Sala de Casación Penal del TSJ.
El infortunio vuelve a perturbar la tranquilidad del hogar de Antonio José; cuando más de veinte efectivos policiales protagonizan otro secuestro, el suyo; un hecho irrefutable desde que dormía pegado al techo en un calabozo del CICPC; superando la sarna con medicina para perros y extorsiones continuadas en la cárcel de Tocuyito; sumadas a riesgos de muerte y enfermedades tan preocupantes; como las anomalías procesales que lo han mantenido tras las rejas por más de cinco años.
Secuestros con precedentes
De ambos secuestros existen precedentes, cada día más; no obstante, las causas y efectos se desvanecen en la cotidianidad de calamidades; surgidas de la situación país, que en el área penal son mayores con las Salas del TSJ publicando decisiones; incluso enfrentándose entre sí, violando su propia resolución No. 001-2020; tocante a la suspensión de los procesos judiciales, mientras expedientes como el de Garbi espera en Sala Penal decisión del avocamiento solicitado por el Ministerio Público.
Si en cinco años el Poder Judicial en Fase del Juicio Oral; la de “mayor relevancia del proceso penal”, ha sido incapaz de materializar; “plenariamente la prueba” que dice tener en contra de este muchacho; y de concretar principios como los de la “contradicción y de igualdad procesal”; notoriamente estamos ante un secuestro, cuyos responsables, a diferencia del sufrido por su padre; están identificados e insisten en prologar el cautiverio con violaciones de derechos humanos.
Decir secuestro, suena alarmante, aunque no causa el impacto emocional de otros tiempos; menos cuando las trasgresiones a las garantías procesales parecieran ser norma consuetudinaria; con la tendencia a ser admitidas como tales por la sociedad venezolana, implicando el peligro; de olvidar a quienes se les afecta el bien jurídico de la libertad; en un entramado judicial con más aristas políticas que jurídicas.
En este contexto, el secuestro de Antonio José Garbi González, como el de tantos presos políticos; es un atropello judicial, parte de aberraciones procesales adversadas con la solidaridad y tesón; en exigir libertad para los encarcelados por motivaciones políticas, algo que sin duda surte efectos positivos pese al desgaste propiciado por la putrefacción del Poder Judicial.
ACN/@jolcesal
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Opinión
Activos en el Activismo: El motor de la transición ciudadana en Venezuela
Por: Luis Junior Vivas
Valencia, junio de 2026
El activismo político no es una fuerza estática ni un simple registro de reclamos en papel; es el tejido vivo de la historia democrática. A lo largo de los siglos, los grandes giros de la humanidad —desde las sufragistas británicas hasta el movimiento por los derechos civiles de Martin Luther King— no nacieron en los despachos institucionales, sino en las calles, impulsados por ciudadanos comunes decididos a desafiar el statu quo.
En Venezuela, esta herencia es profunda. La identidad republicana del país se forjó bajo el fuego de un activismo civil y militar que rompió las cadenas coloniales, y se redefinió en el siglo XX con la Generación del 28, aquellos estudiantes que plantaron cara a la dictadura gomecista y sembraron las semillas de la era democrática. Hoy, esa necesidad de participación vuelve a ser el epicentro de la realidad nacional.
En el panorama contemporáneo, la figura de María Corina Machado ha redefinido el concepto de activismo en Venezuela. Su propuesta, enmarcada en un liberalismo popular y un férreo compromiso libertario, transformó la tradicional forma de hacer política en el país.
Machado ha demostrado que el activismo no se limita a las dinámicas de los partidos tradicionales; se trata de una lucha ética, de resistencia y de organización de base. Desafiando inhabilitaciones, bloqueos de carreteras y persecución, su presencia en cada rincón del territorio nacional y fuera de el ,despertó una fuerza ciudadana que parecía dormida, convirtiendo la causa de la libertad venezolana en un movimiento civil sin precedentes en la historia reciente de la región.
»Activos en el Activismo»: El eco que nace en Carabobo
Es precisamente en este contexto de movilización permanente donde nacen las ideas que guían la acción. Desde la Coordinación Regional de Activismo de Vente Carabobo, se acuñó una frase que hoy resuena como un mantra para miles de ciudadanos: «Activos en el Activismo».
Más que un eslogan de campaña, este término nació en tierras carabobeñas como un llamado a la acción consciente y permanente. Significa entender que la libertad no se espera pasivamente, sino que se construye a diario a través de la formación, la movilizació y la presencia en las comunidades. El estado Carabobo, históricamente vinculado a las gestas libertarias del país, vuelve a ponerse a la vanguardia conceptual de la resistencia civil con esta premisa.
El activismo venezolano se encuentra hoy en su encrucijada más crítica y determinante. En el marco de una compleja transición política, el objetivo inmediato está firmemente trazado: confluir y presionar por un proceso electoral presidencial con plenas garantías democráticas.
Los desafíos para quienes nos mantenemos «Activos en el Activismo» son monumentales:
Organización y defensa del voto: Estructurar y seguir fortaleciendo redes ciudadanas capaces de movilizar a millones de electores y cuidar cada sufragio en condiciones adversas en un inevitable proceso electoral que más temprano que tarde se realizará en nuestro país.
Vencer la censura: Convertir a cada ciudadano en un canal de información veraz ante el bloqueo de los medios de comunicación tradicionales, la persecusión y el amedrentamiento que aunque ha disminuido aún persiste por parte de las fuerzas del régimen.
Mantener la ruta pacífica y constitucional: Resistir las provocaciones que buscan desmovilizar a la población, manteniendo el foco en la vía electoral como el mecanismo legítimo para el cambio.
El camino hacia la transición presidencial no será sencillo, pero la historia demuestra que cuando una sociedad civil se organiza bajo un propósito claro, no hay estructura que pueda detenerla. El activismo en Venezuela ha dejado de ser una opción; hoy es el deber ciudadano que define el futuro de la República.
Abg. Luis Junior Vivas
Coordinador Regional de Activismo
Vente Carabobo
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