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Masacre sin piedad, crisis humanitaria

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Desde el Exilio/Masacre sin piedad, crisis humanitaria: Por José Gregorio Briceño Torrealba.- En Venezuela las catástrofes y las tragedias dejaron de ser noticia. Son tan habituales que pasan casi desapercibidas para la mayoría de los venezolanos que dedican su mayor esfuerzo en buscar formas de sobrevivir; Sin embargo, el pasado jueves, algunos importantes medios impresos del país, informaron el deceso de 38 pacientes trasplantados que perdieron su riñón por falta de medicamentos.

Es una situación que ni en países en guerra se presenta, la más espeluznante crisis humanitaria jamás vista en este hemisferio. Cada día da más miedo y dolor ver lo que sufre nuestra gente, cada día más madres abandonan a sus bebés recién nacidos en basureros, iglesias, canchas, por no poder mantenerlos, a los muertos no hay ni con que enterrarlos y los velan en camas, lo que ya constituye una masacre.

No se puede creer tanta desgracia para los habitantes de una tierra tan rica y hermosa. Es un asesinato masivo, una masacre sostenida perpetrada por los degenerados que tienen el poder y el deber de resolver las necesidades de la gente en sus manos. Cada día es más común la migración por causas de salud, la gente huye para literalmente salvar sus vidas. Problemas de salud que serían manejables pasan a ser un problema de vida o muerte…

Ayer se celebraba el Día Mundial de la Salud y nosotros, los venezolanos representamos con vergüenza al peor sistema de salud existente. Sin medicinas, ni insumos, ni equipamientos, ni infraestructura adecuada ni talento humano, nuestras madres mueren en un 65% más, los neonatos en un 30% y un sin fin de calamidades que no son reconocidas por la cúpula de la dictadura quienes niegan absolutamente la realidad.

Ni ellos ni sus familiares utilizan el “sistema” nacional. Todos se atienden sus dolencias con médicos privados y con profesionales en otros países (Cuba, EEUU, Brasil) como es común en su hipócrita discurso de socialismo. Una evidente masacre, cada día.

La situación es devastadora, según reporta la Coalición de Organizaciones por el Derecho a la Salud y a la Vida (Codevida), entre enero, febrero y marzo, los trasplantados han visto un ascenso alarmante en la cifra de pérdida de órganos por ausencia de inmunosupresores que es un medicamento de uso obligatorio para disminuir la reacción de rechazo del injerto en el organismo trasplantado.

Según los datos recabados por esta organización, al menos 64 personas presentan rechazo agudo en su injerto, 38 de estas “perdieron ya en su totalidad la función renal y tuvieron que volver a la diálisis”, mientras que dos trasplantadas murieron en el mes de marzo por la misma situación, “Los médicos trasplantólogos no hallan como tratar esta situación”, alertó su director Francisco Valencia.

La gran pregunta que nos hacemos todos los Venezolanos, ¿dentro de estas cifras estará algún familiar de la narcofamilia presidencial o de la cúpula narcomilitar? Obviamente no. Y más obvio que eso es el desinterés absoluto del gobierno por buscar una solución a la crisis humanitaria que padecen los venezolanos, ya representa una masacre.

Otrora, el sistema de salud venezolano fue uno de los mejores del mundo. También gozábamos de una impecable formación médica en reconocidas universidades públicas con prestigiosas escuelas de medicina a nivel mundial. Todo este sistema fue abandonado por la Revolución.

Con sueldos precarios y sin medicinas ni insumos médicos, más 25 mil médicos se han visto obligados a emigrar a países como Chile, Colombia, Ecuador o Argentina, que los acogen y sin necesidad de hacer ninguna revalida de su título.

El hambre, la enfermedad, la destrucción del aparato productivo… son parte de la política socialista que pretende crear el nuevo estado y el nuevo hombre empezando con la destrucción de todo lo anterior. No tenemos más que voltear a ver cuántas personas fallecieron de mengua en la antigua Unión Soviética, en Cuba o en la China socialista, para ver que hay un patrón de destrucción y miseria que solo termina al cesar el esquema socialista.

El Socialismo del Siglo XXI que se instauró en Venezuela con la llegada de Hugo Chávez al poder, solo varía del socialismo clásico en su nombre. Peor aún, la variante socialista venezolana tiene tres elementos que agravan la situación política y social del país: la impunidad, el narcotráfico y el terrorismo.

El plan cubano de atención primaria llamado Barrio Adentro y sus derivados: (Centro de Diagnóstico Integral-CDI, Centros de Rehabilitación Integral – CRI, carrera de Medicina Integral en Universidad Bolivariana) fue una cadena de fracasos y excusas para “justificar” los regalos de petróleo y minería venezolanos que el supremo galáctico Hugo Chávez entregó a los amos de Cubazuela. Cementerios de infraestructuras, Consultorios populares están por toda la geografía venezolana.

La inseguridad alcanza todos los espacios, incluyendo los hospitales. El personal médico trabaja bajo la constante amenaza de ser asesinado por familiares o amigos de pandilleros peligrosos si no logran salvarlos. Con una escasez de un 90% de insumos, los médicos, trabajan con las uñas para salvar vidas aunque las suyas estén en permanente riesgo.

Al respecto nada se ha hecho, los responsables de los órganos de seguridad del estado están concentrados en hacer negocios y reprimir a la disidencia política.

No es cuestión de mística sino de supervivencia. Simplemente nuestros galenos no pueden seguir trabajando en las condiciones actuales de Venezuela, percibiendo, además, el ínfimo salario de 4 o 5 dólares mensuales que hace mucho se lo devoró la inflación.

Con impotencia vi unas que me llegaron fotos y  que hice públicas el miércoles pasado por mis redes sociales sobre el estado en el que se encuentra el Hospital de Punta de Mata, el segundo más importante del estado Monagas.

Su infraestructura está sumamente deteriorada, los equipos inservibles, ninguno de los quirófanos funciona y sus ambulancias no tienen ni cauchos (llantas) están paradas sobre piedras.

¡Qué tristeza! Como contradictoriamente sucede en Revolución, está destruido el centro de salud que está a pocos metros de las instalaciones de PDVSA y que sirve a los trabajadores del distrito petrolero más rico de América.

Los venezolanos no merecemos lo que estamos viviendo y todos estamos conscientes de ello. Más temprano que tarde esto llegará a su fin. Los que están en Venezuela deben seguir ofreciendo resistencia al régimen, los que estamos fuera seguiremos buscando el necesario respaldo la comunidad internacional para desmontar el régimen criminal que gobierna Venezuela.

La principal lucha fuera de ambiciones políticas se enfoca en lograr ayuda humanitaria integral URGENTE. No podemos seguir viendo a nuestros hermanos muriendo de mengua… contemplando la masacre.

En ese sentido, los pocos pero consecuentes aportes que enviamos siempre se direccionan hacia los más necesitados en mi amado estado Monagas pues sigo pendiente de mi pueblo minuto a minuto desde mi particular cárcel del exilio y por eso sigo en la pelea con lo único que me queda MI PLUMA y MI PALABRA.

José Gregorio Briceño Torrealba – “El Gato”Briceño – Twitter @josegbricenot

No deje de leer: Venezuela vive un holocausto en materia de salud

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Pedro Troconis, del Foro Penal al Tribunal Supremo de Justicia

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Pedro Troconis, del Foro Penal al Tribunal Supremo de Justicia: Por Nasbly Kalinina.- “No hay que hacer justicia por propia mano, pero está en nuestras manos que se haga justicia” (Alfredo Romero)

El 21 de julio de 2017 la Asamblea Nacional designó y juramentó a 33 magistrados para sustituir a los jueces del régimen de Nicolás Maduro. Al ver el listado de nombres me llené de emoción al descubrir que dos de mis amigos y colegas se encontraban en ella. Pedro José Troconis Da Silva como principal de la Sala de Casación Penal y Rafael Antonio Ortega Matos como suplente de la Sala de Casación Social. Ambos caraqueños, egresados de la Universidad Santa María y profesores de la Universidad Fermín Toro en Barquisimeto en donde tuve el gusto de conocerlos primero como alumna y posteriormente como colegas.

La juramentación de Pedro Troconis se llevó a cabo en la plaza Alfredo Sadel bajo la mirada de millones de venezolanos dentro y fuera del país. El orden y la justicia se deslumbraban en aquellos rostros de valientes guerreros quienes llegaban desbordando conocimiento y experiencia al ver sido sometidos previamente ante un Comité de Postulaciones que recibió 305 aspirantes.

Desafortunadamente, la emoción duró muy poco dado que un par de horas después del acto, el régimen de Maduro los desconoció y acusó de usurpar funciones del Poder Judicial. En los siguientes días los juristas Ángel Zerpa, Jesús Rojas Torres y Zuleima González fueron detenidos por lo que el resto se vieron obligados a exiliarse y hoy se encuentran dispersos entre Panamá, Chile, Colombia y Estados Unidos.

Una vez a salvo, Pedro Troconis concedió un par de entrevistas en las que explicó que el asedio hacia él y los demás magistrados fue tremendo. Las casas de sus familiares y amigos más cercanos habían sido violentadas con armas y pasamontañas para verificar si se encontraban con ellos, además de exponerlos a interrogatorios para que les dijeran donde se encontraban.

Desde la distancia seguí de cerca las noticias que me llenaban de angustia tanto por los juristas como por sus familiares quienes también sufrían con ellos. En agosto Troconis y yo nos encontramos en un evento en Weston. Dejando aún lado los títulos propios entre colegas me saludó con ese calor amistoso que aún desbordaba el olor a mi tierra (Barquisimeto).

Hablamos un rato como buenos amigos y entre las cosas  que me dijo fue: “Si tu pasión es el escribir, escribe. No pierdas tiempo, cada uno debe enfocarse en lo que le gusta. No permitas que nadie te desaliente. Aunque te encuentres en otras tierras tus estudios te pertenecen y nadie puede quitártelos”. Él nunca supo el impacto que me generó al aumentar mi autoestima pisoteada durante años por los mismos latinos quienes al saberme inmigrante no dudaban en humillarme por no ser americana ni tener dinero.

Sus palabras se me quedaron grabadas en el corazón por lo que al escuchar que el 13 de octubre de 2017 los magistrados tomarían posesión de su cargo en la OEA, haciendo de ello un caso inédito en la historia mundial por ser el primer Tribunal Supremo de Justicia en ser constituido fuera de su territorio jurídico, decidí que haría todo lo posible para apoyarlos en su noble labor. Realmente deseaba que el mundo entero conociera a nuestros magistrados, hombres honestos, capaces, quienes lo arriesgaron todo para que en Venezuela pudiera haber justicia.

Sin embargo, dado la curiosidad mediática que crearon, los magistrados se hundieron en un hermetismo casi desolador; por lo que dejando a un lado el tema del TSJ, me enfoqué en mi libro y posteriormente en el Foro Penal del cuál Troconis había sido coordinador en el Estado Lara ayudando así a muchos jóvenes quienes fueron injustamente privados de libertad solo por salir a protestar. Entre los detenidos figuraban jóvenes estudiantes, de buenos principios y valores quienes soñaban con un futuro mejor.

Desde el Foro Penal, Troconis demostró con hechos que la protección de los Derechos Humanos y el cuidar de cualquier persona que sea reprimida e injustamente detenida siempre había sido su norte y el convertirse en magistrado representaba su sueño de poder impartir justicia de una forma transparente, imparcial y expedita.

Sin duda, la vocación innata del magistrado, de todos los abogados y voluntarios del Foro Penal también se ha evidenciado en el buen trato que les dan a las víctimas y sus familiares quienes de forma generalizada han afirmado que se han sentido satisfechos con el profesionalismo con el que han sido atendidos desde que han solicitado los servicios de defensa gratuita en el centro de denuncias.

Cuando el presidente del TSJ legítimo Miguel Ángel Martín rompió su hermetismo, el pasado viernes 24 de febrero de 2018, las expectativas de los venezolanos puestas en ese órgano colegiado resurgieron al igual que mis ansias de escribir sobre ellos. El magistrado Miguel Ángel había aceptado la invitación de la doctora Carmen Cecilia Pérez a su programa “Políticamente Hablando” para explicar que efectivamente seguían trabajando dignamente para recuperar el orden constitucional perdido en el régimen de Maduro.

Así por primera vez me acerqué al Instituto Interamericano para la Democracia donde pude corroborar por medio de Lizandra Garriga, asistente ejecutiva del instituto, que los magistrados se reúnen todas las semanas para tomar decisiones administrativas y judiciales en esas instalaciones prestadas porque no tienen dinero para rentar una sede propia.

En definitiva, esos juristas dejaron sus familias y las comodidades de sus hogares en Venezuela para vivir en el exilio como cualquier otro inmigrante con sus limitaciones y carencias por seguir sus convicciones y hacer justicia desde el ente más elevado de nuestro sistema jurídico; así que para ellos todo mi respeto y apoyo porque estoy convencida que con personas tan íntegras y comprometidas con Venezuela pronto conquistaremos la libertad.

#QueSeHagaJusticia –  @nasbly

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