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Opinión

Cuentos chinos’18

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Cuentos chinos ’18: Por Josué Fernández.- Antes como ahora, la mucha o poca verdad que pueda encerrar una noticia o cualquier otro relato, se dirime entre la identidad de quien la dice o escribe, y lo que se le pudiera creer a tal persona; y en el fondo mismo de lo que se cuenta, que se evaluarían por separado. En estos tiempos de aldea global el lío armado si llegara a desbordarse tendría la etiqueta de “fake news”, o de los audiovisuales “deep fake” en cada episodio, y se le atribuiría una alta dosis de falsedad, sin definir claramente si fuera por falta de credibilidad del autor, o del contenido, o de ambos, para terminar flotando en la incertidumbre, el desconcierto, y sin saber a cabalidad la gente común en qué lado están los malhechores, y dónde están los héroes. Esa duda casi siempre se resuelve a la fuerza, por imposiciones de los que tienen el poder y sus beneficios, según el caso del castro-comunismo anclado en Venezuela, que operaría bajo la consigna de que “la letra con sangre entra”, usual en toda dictadura.

Para evitar el romperse la cabeza descifrando neologismos o anglicismos como el de “fake news” o “deep fake”, vale recordar uno de los términos predecesores, con larga tradición además, el de “cuentos chinos”, que derivaría de circunstancias particulares del comerciante Marco Polo, radicado originalmente en Venecia. Marco Polo se iría a vivir en el Imperio Chino por 20 años, en el s. XIII, y al regreso de Asia quizás altamente impresionado, echaría sus cuentos, increíbles para muchos,  y que recogería Rustichello de Pisa en “El libro de las maravillas”.  Otra versión del origen de “cuentos chinos”, se localizaría en la estafa de traficantes de esclavos salidos de España, en el s. XIX, que ensayaron la recluta en Asia, por inconvenientes puntuales en África, mediante contratos escritos en idioma español que evidenciaban la mentira de ofertas ventajosas, hechas verbalmente de casa y comida, en la isla caribeña, pero que no entendían en el papel por desconocimiento de ese lenguaje.

De lo expresado hasta ahora lo único sobresaliente en tan espesa neblina sería que la verdad absoluta, la indiscutible, resulta bastante esquiva a los ojos y oídos normales, a menos que se cuente con el auxilio de un polígrafo, o detector de mentiras. Son bastante viejas las menciones a la “verdad que duele y a la mentira que mata”, o a la “verdad a medias, mentira incompleta”, a “la dulce mentira y la verdad amarga”,  “la verdad es amarga pero se traga” que están en el fondo de la canción “Verdad Amarga” de la pianista y compositora mejicana Consuelo Velásquez, interpretada a continuación por Virginia López, nacida en Nueva York de ascendencia puertorriqueña, quien cumplirá 90 años el venidero 29 de noviembre.

Una verdad amarga, montada sobre un “cuento chino”, fue la que debió tragar esta semana el ex-presidente de Uruguay, Pepe Mujica, cuando fue ridiculizado por su camarada Maduro en la defensa voluntaria que le había hecho para quitarle culpa de la terrible situación que atraviesa Venezuela, mientras el segundo se jactaba frente a los comunistas del universo del festín, de “una sola vez en la vida, ¿verdad?” de llenar el estómago de carne  con la guía del famoso cocinero  Salt Bae, en Turquía; y cerrar la velada con bocanadas de un tabaco habano extraído de cofre personalizado con su nombre.

De otro lado, en la categoría de  “cuentos chinos”,  tal vez del mismo estilo de los de Marco Polo mencionados antes, se incluirían supuestos embustes sobre ventajas para el país latinoamericano de los 28 acuerdos firmados entre China y Venezuela. Para la economista Oly Millán, quien sustituyó  en 2006 a Elías Jaua como cabeza del ministerio del poder popular para la economía popular, “el préstamo de 5 millardos de dólares que el gobierno asegura obtuvo de China no resolverá la crisis económica venezolana”. “Ese dinero fresco, que dudo consiguió el gobierno, no alcanza ni siquiera para pagar el servicio de la deuda externa (capital e intereses) de este año, por unos 7 millardos de dólares” −sostuvo−, en nota de Ana Díaz difundida por el diario “El Nacional”.

La ex ministra, junto a destacados especialistas vigilantes del régimen, también apuntó que el apoyo político y económico chino al gobierno “no es gratis: a cambio se comprometen recursos minerales del país como el petróleo, de cuya producción China se lleva volúmenes importantes en cobro de la deuda contraída por Venezuela”. Desde unos 18 años atrás, gran número de los habitantes en el propio norte de Suramérica padecerían de parálisis y sordera, inutilizados para comprender al chileno Beto Cuevas, cuando insiste en “no quiero más mentir” en el tema paradójico “La mentira”, popularizado por el grupo “La ley”.

William Moulton Marston, (1893-1947) doctor en Psicología de la Universidad de Harvard en 1921,”obsesionado con la verdad y con destapar los secretos de la gente”, fue el inventor del detector de mentiras, y también el creador de “Wonder woman”, la “Mujer maravilla”.

Ensayo audiovisual para público de pregrado, disponible en la voz del autor, en colección de Josué D. Fernández, con temas musicales editados, más cortos, al pinchar en:

El artículo adosado forma parte de “Experiencias Mayores”, encartado del programa “Estamos en el Aire”, a las 4:30 de la tarde, cada sábado. Breve espacio editorial ligero, canal de catarsis del desconcierto de su autor, con música a propósito del asunto que trata, entrevista y  gotas de humor.  Por http://www.radiorumbos670am.com.ve/, en cuya discusión los interesados pueden tomar parte por los teléfonos +58 212 284.04.94 y 285.27.35, o mediante mensajes directos por Twitter, a Josué Fernández, @jodofeal, por canal personal de YouTube, o aquí en  www.comunicadorcorporativo.blogspot.com

No deje de leer: Gobierno: fanatismo, contradicciones y la verdad

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Turno Final

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Alfonso Saer
Sentidas palabras del "Narrador" don Alfonso Saer.
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Me tomé el atrevimiento y sin su permiso, montar este sentido escrito de don Alfonso Saer.  Periodista que conoce las entrañas de Cardenales de Lara, porque lo vio nacer y este viernes desgraciadamente ver de cerca la partida inesperada, asesina y abusiva de Luis Valbuena y José Castillo.

“El Narrador” como se le conoce al insigne periodista deportivo plasmó en este artículo el sentir de la nación deportiva, de sus aficionados larenses, de un país entero que clama a cada segundo por justicia. Su hijo, Alfonso Saer Gómez la colgó vía Twitter:

  TURNO FINAL

Luis y José, jamás voy a olvidar sus dos apariciones de cierre.

La tuya, Castillo, fue de verdad en el epílogo del juego y de la vida. Transmití tu hit en el noveno tramo, cuando sin saberlo, marcabas un adiós a la Caracas que te idolatró. Fue una candente rolata, tan parecida a tu fogoso carácter. El tercer imparable del careo, sexto en dos fechas. Un emergente entró a correr. Te sacaban del juego por estrategia. El destino — creeremos en eso? — te excluiría del mundo terrenal horas más tarde en un suburbio acosado por la delincuencia que reparte odio y destrucción en el país.

Antes, Valbuena, narré la que cerró tu vigorosa estadística en nuestro beisbol. Ocurrió en el segundo inning, como siempre peleando el turno, cuentas elevadas, selección en el plato, dedicación. Leñazo a la derecha y tu celebración habitual en la inicial. Siempre conversaba con mi hijo y le aseveraba: “Si alguien puede llevarnos al campeonato ese es Valbuena”.

Mis piernas temblaron y el pulso se aceleró al bajar del bus y ver dos peloteros de la enseña roja tendidos, inertes, en el asfalto. Ya era madrugada y casi nadie circula por esas carreteras que antes eran de Dios y ahora son pertenencia del espíritu malo. Algunos gritaban los nombres de sus compañeros fallecidos. Todos, sin excepción, sollozaban. Ese instante, Luis y José, tardará en ser erradicado de esta mente que jamás presenció tal escena de incalificable dolor, con gente tan cercana.

Circulan por la memoria de tercera edad ráfagas de bonitos recuerdos, retozos vibrantes. Mi narración del hit 1000 de quien llamaban “el hacha”, y tantos jonrones — siete este año — del zurdo que estremecía los graderíos con sus tablazos ganadores. Cuando escriba el próximo lineup haré una pausa en los turnos del medio y me provocará colocar allí sus nombres, Luis y José. Alguien ocupará esas casillas, ley de vida, pero ustedes nos harán falta, mucha falta.

El alado larense está profundamente herido, pero nunca muerto. Que este dolor severo y agudo se transforme en vigor y decisión en aras de un título que Valbuena pretendió desde la fecha inaugural, y Castillo vino a refrendar con experiencia y aplomo.

Al escribir estas líneas la congoja ahoga mis sentimientos. Imposible evitar una lágrima espesa por cada uno, Luis y José. A ti, Carlos, sobreviviente, ánimo y fuerza. Por algo te protegieron.

Hoy más que nunca quiero que desde el fondo de mi garganta resuene la estremecedora frase “Cardenales campeón”.

Alfonso Saer

ACN/MAS

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