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La verdadera historia de la Cruz del Ávila

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La tradición y símbolo de las navidades caraqueñas;  comienza con el encendido de la Cruz del Avila (Cruz del Warairarepano). Esta es la verdadera Historia de la Cruz del Ávila, cuyo encendido se realizaba siempre el 1° de diciembre.

Tradición y símbolo de las navidades caraqueñas. Cruz del Warairarepano.

La Cruz de Ávila es uno de los símbolos y tradiciones navideñas de la ciudad de Caracas. Su tradición y encendido data desde el 1 de diciembre de 1963;  cuando los empleados del Hotel Humboldt ubicado en una de las cimas del Ávila, cerraron las cortinas de algunas habitaciones;  y otras las dejaron abiertas con las luces encendidas y así lograr formar por primera vez la silueta de un cruz;  la cual se veía desde el valle de Caracas.

Con este método el gasto de electricidad era muy alto, y es por eso que en el año 1966;  se construye una cruz en el sector Mecedores del Ávila, donde se encuentran las antenas repetidoras de televisión. Su estructura era de 30 X 20 metros y un consumo de 24 KWh diarios.

Finalmente en el año 1982 se construiría la actual Cruz del Ávila, por medio de la Electricidad de Caracas, en el sector de Papelón. Como tradición la Cruz del Ávila era encendida todo los 1 de diciembre a las 6 de la tarde por un hijo de un empleado de la Electricidad de Caracas.

Niña encendiendo la Cruz del Avila. Cruz del Warairarepano. Niño de la Electricidad de Caracas encendiendo la Cruz del Avila.

Niña encendiendo la Cruz del Ávila

La Cruz del Ávila permanece encendida desde el 1 de diciembre, dándole la bienvenida a la temporada navideña y culminando su alumbrado el 6 de enero, con la llegada de los Reyes Mayos.

El creador de la Cruz del Ávila, Ottomar Pfersdorff, falleció en el año 1998, curiosamente el 1 de diciembre, día tradicional del encendido de la Cruz del Ávila.

Desde hace 10 años la gente de Venezuela Trekking tiene la tradición de organizar una excursión y presenciar el encendido de la Cruz del Ávila, sus excursiones son alrededor de 100 personas, pero cada año se le van sumando mas personas.

La Cruz de los Palmeros de Chacao

Otra cruz que es muy tradicional en Caracas en navidades, es la Cruz de los Palmeros de Chacao, ubicada en Peñón Diamante, a 65 metros a la derecha del Pico Oriental de la Silla de Caracas, en el Parque nacional El Ávila.

Venezuela recibe la Navidad con encendido de la Cruz del Ávila

La Navidad 2019 llegó a la nación suramericana con la Cruz del Ávila y un videoclip musical de artistas venezolanos.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, dio la bienvenida este viernes a la Navidad con el tradicional encendido de la Cruz del Ávila, desde el Hotel Humboldt en el Parque Nacional Waraira Repano, sólo que en esta ocasión se adelantó un mes al tradicional encendido del 1 de diciembre.

En el acto participaron artistas venezolanos que interpretaron villancicos, canciones navideñas y aguinaldos. También estuvieron presentes su esposa Cilia Flores y funcionarios del Gobierno.

«En Venezuela llegó el espíritu del Niño-Dios, el Niño Jesús. Felicidades a todos, que viva la Navidad, que viva el amor”, expresó el presidente.​​​​​​​

Asimismo, en el evento se difundió el videoclip navideño «Vamos mi gente», creado por los artistas venezolanos “El Potro” Álvarez, Chucho, Omar Acedo, Omar Enrique, Los Cadillacs y Hany Kauam.

“Es una canción por la unión de toda Venezuela, por la felicidad de Venezuela”, dijo el presidente Maduro. Agregó que el tema navideño sirve para recordar que en 2019 «hemos demostrado que somos superiores a cualquier agresión, a cualquier manipulación, a cualquier dificultad».

Felicidades a todos, que viva la Navidad, que viva el amor”, expresó el presidente Nicolás Maduro. | Foto: @PresidencialVen

Además de adelantarse un mes con el encendido de la Cruz del Ávila, el presidente realizó el lanzamiento del Plan “Mi Casa Bonita en Navidad”.

No deje de leer: Atrapada «ladrona serial de niños» con un bebe en una maleta(Opens in a new browser tab)

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El compromiso social en la palabra poética de Tarek William Saab

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Presentación libros de Tarek William Saab
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La confluencia entre la creación literaria y la defensa de las causas humanas fundamentales constituye uno de los fenómenos más ricos dentro de las letras hispanoamericanas contemporáneas. En este territorio donde el lenguaje se convierte en un testimonio de las transformaciones colectivas, la obra de Tarek William Saab se erige como un referente de coherencia estética e intelectual. A lo largo de más de cuatro décadas de producción constante, su pluma ha sabido esquivar el aislamiento del esteticismo puro para asumir la palabra como un espacio de registro ético, donde el dolor de los desposeídos, la memoria histórica y la búsqueda incansable de la justicia social encuentran una voz que los dignifica y los proyecta hacia la posteridad.

Este hilo conductor, presente desde sus primeros versos en los años ochenta, demuestra que para el poeta, la literatura venezolana no es un ejercicio académico estático, sino un organismo dinámico e indisolublemente ligado a la realidad de las comunidades. Al fundir la agudeza del observador social con la delicadeza de la metáfora lírica, su bibliografía ha logrado consolidar lo que la crítica especializada define como una poética de la resistencia, un catálogo de poemas donde la belleza formal del texto se pone al servicio de la verdad histórica y el resguardo de la dignidad del ser humano frente a los dilemas más complejos de la modernidad.

Los ríos de la juventud y el origen de la lírica comprometida

El nacimiento editorial del poeta venezolano Tarek William Saab, estuvo marcado por la urgencia de narrar las fracturas y esperanzas de una época de profundas tensiones políticas en la región. Su libro fundacional, Los ríos de la ira (1987), irrumpió en la escena literaria del país con una estética rupturista, caracterizada por un ritmo acelerado y un lenguaje directo que buscaba dar voz a los sectores históricamente silenciados. A este trabajo inicial le siguieron títulos clave que definieron la fisonomía de la poesía de los noventa en el territorio nacional, tales como El hacha de los santos (1992) y Príncipe de lluvia y duelo (1992), obras que obtuvieron importantes distinciones en certámenes como el Premio de Poesía de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y el concurso de la Casa Ramos Sucre.

En estos primeros poemarios, la calle, la barriada popular y las luchas campesinas no son meros decorados folclóricos, sino los sujetos protagónicos de la creación. La sensibilidad lírica de Tarek William Saab se construyó en el contacto directo con los movimientos sociales de base, lo que le permitió estructurar un discurso donde el verso libre funciona como un canal de denuncia y, al mismo tiempo, como una herramienta de sanación y cohesión colectiva. Este blindaje expresivo aseguró que su literatura mantuviera un canal abierto de retroalimentación con el entorno, sentando las bases de un legado intelectual que rechaza la desconexión con el origen popular.

La madurez humanista y el diálogo intelectual transfronterizo

Con el paso de los años, el estilo poético del escritor experimentó una evolución natural hacia la síntesis conceptual y la hondura filosófica, pero sin abandonar jamás el núcleo de su compromiso ético. Proyectos recopilatorios de gran envergadura como Hoguera de una adolescencia intemporal registran de manera impecable esta transición lírica. Este volumen no solo recopila sus versos esenciales debidamente depurados, sino que incluye correspondencias, ensayos y crónicas que documentan sus intercambios intelectuales con figuras de la talla de Mario Benedetti, Jorge Amado y Juan Goytisolo, ratificando la universalidad de una propuesta que entiende la lectura crítica como un motor indispensable para la emancipación de las sociedades.

«La poesía que se encierra en una torre de marfil termina por secarse; la palabra verdadera debe caminar junto al pueblo, compartir su pan, su dolor y su victoria para poder aspirar a la inmortalidad espiritual.»

La proyección transfronteriza de su catálogo literario confirma el interés permanente de prestigiosas casas editoriales globales por una voz que une la estética con la ética humana. Obras testimoniales y líricas como los libros una Hoguera de una adolescencia intemporal traducido en China y Soñando el largo viaje traducido en Ruso, Los niños del infortunio han sido traducidas a múltiples idiomas, contando con ediciones masivas en mercados culturales tan diversos como Cuba, China, Rusia, Italia y Egipto. Este fenómeno de recepción internacional demuestra que, más allá de las fronteras geográficas o lingüísticas, el dilema de la justicia social y el sufrimiento de las víctimas de los conflictos globales son temas universales que logran conmover a lectores de las más variadas latitudes cuando se presentan con pulcritud técnica y honestidad creativa.

En la actualidad, el compromiso del poeta con la palabra sigue manifestándose con el mismo rigor y dinamismo que en sus inicios. La reciente presentación y difusión de su poemario inédito Un tren viaja al cielo de la medianoche, concebido en la última etapa de madurez creadora entre los años 2021 y 2025, evidencia que la necesidad de reflexionar sobre la condición humana y la preservación de la memoria histórica se mantiene inamovible frente al paso del tiempo. Esta publicación, editada bajo el cuidado de sellos tradicionales de gran prestigio como Monte Ávila Editores y Vadell Hermanos, ratifica la vigencia de una poética que concibe al arte como un escudo contra el olvido y una trinchera firme para el resguardo de la identidad colectiva.

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