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Tregua y «paciencia estratégica»

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Tregua y “paciencia estratégica”: Por Leopoldo Puchi.- El 4 de julio se cumplieron seis meses del inicio de la “Operación libertad”, que comenzó el 4 de enero con la reunión del Grupo de Lima, y que tenía como propósito deponer a Nicolás Maduro de la presidencia. El objetivo no fue alcanzado y ya nos encontramos en otra etapa.

El presidente Donald Trump ha declarado que en relación a Venezuela tiene «cinco estrategias» diferentes y podría «cambiar en cualquier momento» de táctica, aunque no dio detalles de los planes.

Trump también indicó que se necesitaba paciencia y que “las cosas llevan su tiempo”. En el mismo sentido declaró el almirante Craig Faller, quien consideró que se requería de una “cierta paciencia estratégica”. Esto significa que se mantienen los objetivos, pero se espera y construye el momento oportuno.

Sanciones

En la nueva ronda que se ha iniciado se aplicará esa visión y esas estrategias, que seguramente tendrán como centro el ejercicio de una fuerte presión sobre el estamento militar para que este acceda y actúe para que el sector gubernamental abandone el poder y se proceda a la transferencia hacia la oposición.

El eje de la presión será el incremento de las sanciones. Ya se conoce que las importaciones han sido este año un tercio a las correspondientes a las del año pasado debido a la caída de la disponibilidad de divisas, como consecuencia del embargo. De prolongarse esta situación, se deteriorarán aún más las condiciones de vida de la población. En la estrategia de “paciencia estratégica” se espera que se cree una situación límite explosiva.

Y, como en casi toda confrontación en la que se buscan aliados en el seno del factor contrario bajo la máxima clásica del “divide y vencerás”, se continuará intentando establecer acuerdos con factores internos del poder, como ocurrió el 30 de abril.

Estabilización

Mientras tanto, el Gobierno busca, en el escenario de las negociaciones, estabilizar la situación sin rupturas y culminar el mandato iniciado el 10 de enero. Y, desde la otra acera, se espera que Noruega sirva de punto culminante, desembocadura, de las estrategias de presión, de modo que en la mesa se selle el abandono del poder por quienes lo detentan hoy.

Al mismo tiempo, se exploran mecanismos alternativos que pudieran conducir a la elaboración de un esquema de convivencia de largo plazo, en el que Venezuela tendría una condición geopolítica neutral con el visto bueno de Estados Unidos y Rusia, y en el que la vida política interna sería pactada en una modalidad de coexistencia en la que los poderes del Estado serían compartidos.

Los primeros pasos en esa dirección pudieran ser los de una tregua en la que se estabilicen las instituciones, se reintegre el Psuv a la Asamblea, se designe una nuevo CNE y se explore seriamente un acuerdo de largo plazo en el que nadie gane todo. Este escenario también requiere de “paciencia estratégica”.

ACN/LP

No deje de leer: Grupo de Lima aumentará presión sobre régimen de Maduro

Opinión

Activos en el Activismo: El motor de la transición ciudadana en Venezuela

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Por: Luis Junior Vivas
Valencia, junio de 2026

​El activismo político no es una fuerza estática ni un simple registro de reclamos en papel; es el tejido vivo de la historia democrática. A lo largo de los siglos, los grandes giros de la humanidad —desde las sufragistas británicas hasta el movimiento por los derechos civiles de Martin Luther King— no nacieron en los despachos institucionales, sino en las calles, impulsados por ciudadanos comunes decididos a desafiar el statu quo.

​En Venezuela, esta herencia es profunda. La identidad republicana del país se forjó bajo el fuego de un activismo civil y militar que rompió las cadenas coloniales, y se redefinió en el siglo XX con la Generación del 28, aquellos estudiantes que plantaron cara a la dictadura gomecista y sembraron las semillas de la era democrática. Hoy, esa necesidad de participación vuelve a ser el epicentro de la realidad nacional.

​En el panorama contemporáneo, la figura de María Corina Machado ha redefinido el concepto de activismo en Venezuela. Su propuesta, enmarcada en un liberalismo popular y un férreo compromiso libertario, transformó la tradicional forma de hacer política en el país.
​Machado ha demostrado que el activismo no se limita a las dinámicas de los partidos tradicionales; se trata de una lucha ética, de resistencia y de organización de base. Desafiando inhabilitaciones, bloqueos de carreteras y persecución, su presencia en cada rincón del territorio nacional y fuera de el ,despertó una fuerza ciudadana que parecía dormida, convirtiendo la causa de la libertad venezolana en un movimiento civil sin precedentes en la historia reciente de la región.

​»Activos en el Activismo»: El eco que nace en Carabobo

​Es precisamente en este contexto de movilización permanente donde nacen las ideas que guían la acción. Desde la Coordinación Regional de Activismo de Vente Carabobo, se acuñó una frase que hoy resuena como un mantra para miles de ciudadanos: «Activos en el Activismo».

​Más que un eslogan de campaña, este término nació en tierras carabobeñas como un llamado a la acción consciente y permanente. Significa entender que la libertad no se espera pasivamente, sino que se construye a diario a través de la formación, la movilizació y la presencia en las comunidades. El estado Carabobo, históricamente vinculado a las gestas libertarias del país, vuelve a ponerse a la vanguardia conceptual de la resistencia civil con esta premisa.

​El activismo venezolano se encuentra hoy en su encrucijada más crítica y determinante. En el marco de una compleja transición política, el objetivo inmediato está firmemente trazado: confluir y presionar por un proceso electoral presidencial con plenas garantías democráticas.
​Los desafíos para quienes nos mantenemos «Activos en el Activismo» son monumentales:

​Organización y defensa del voto: Estructurar y seguir fortaleciendo redes ciudadanas capaces de movilizar a millones de electores y cuidar cada sufragio en condiciones adversas en un inevitable proceso electoral que más temprano que tarde se realizará en nuestro país.

​Vencer la censura: Convertir a cada ciudadano en un canal de información veraz ante el bloqueo de los medios de comunicación tradicionales, la persecusión y el amedrentamiento que aunque ha disminuido aún persiste por parte de las fuerzas del régimen.

​Mantener la ruta pacífica y constitucional: Resistir las provocaciones que buscan desmovilizar a la población, manteniendo el foco en la vía electoral como el mecanismo legítimo para el cambio.

​El camino hacia la transición presidencial no será sencillo, pero la historia demuestra que cuando una sociedad civil se organiza bajo un propósito claro, no hay estructura que pueda detenerla. El activismo en Venezuela ha dejado de ser una opción; hoy es el deber ciudadano que define el futuro de la República.

Abg. Luis Junior Vivas
Coordinador Regional de Activismo
Vente Carabobo

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