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¡Sabor zuliano! Prepara junto a los reyes de la casa unas sabrosas mandocas
Esta maravillosa preparación zuliana de maíz, plátano, queso y papelón; es una delicia venezolana, con un sabor único e inigualable. Cabe destacar que las mandocas tienen una forma de presentación muy peculiar en forma de lazo; sin embargo junto a los reyes de la casa pueden hacer volar su imaginación y creatividad.
Ingredientes para las mandocas
- 1 Plátano pinton, recién madurado
- 1 taza de Harina de Maíz precocida al tanteo
- Queso de año rallado al gusto
- Papelón rallado al gusto
Preparación para las mandocas
Se pela el plátano, y se pone a cocinar en agua con una pizca de sal (aproximadamente 2 tazas de agua); hasta que ablande.
Una vez cocidos, se retiran los plátanos y se reserva el agua de cocción.
Se majan los plátanos, es decir; se hacen un puré grueso. Incorporas a los plátanos majados, agua de cocción en poca cantidad junto a la harina de maíz precocida; y se amasa, se corrige la textura añadiendo mas agua de cocción; hasta tener la textura de la masa de arepa.
A la masa se le añaden el queso de año rallado y el papelón; ambos a gusto. Cuidado con el papelón añadir en poca cantidad; recuerden que el plátano es dulce.
Se toman pequeñas porciones de masa y se estiran en forma de un cilindro alargado; y luego se le da la forma de lazo, o dando rienda suelta a tu creatividad..
Se pone en una paila a calentar aceite en cantidad suficiente; y cuando este caliente se introducen las mandocas, y se fríen hasta que estén doradas.
Cuando estén doradas, se retiran del aceite y se colocan sobre un papel absorbente; para retirar el exceso de aceite, y listo a disfrutar de unas ricas mandocas.
ACN/Venezuela Tuya
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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.
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