Espectáculos
Rodolfo Izaguirre presenta «Lo que queda en el aire» en honor a Belén Lobo
«Belén (Lobo) acaricia el país que la vio nacer. Lo pone frente al mágico espejo del futuro para que se descubra espléndido y de provecho y le susurre palabras dulces y esperanzadoras», escribe el escritor y crítico de cine Rodolfo Izaguirre (Caracas, 1931) en uno de los pasajes de su libro Lo que queda en el aire, dedicado a su recordada esposa.
La obra será presentada el próximo miércoles 8 de noviembre a las 4:30 p.m. en la Librería El Buscón de Trasnocho Cultural, con intervenciones de Rafael Arráiz Lucca, Hercilia López y el propio autor.
Se trata de un viaje poético y conmovedor con confesiones, diálogo, crónica, una historia de amor de más de cincuenta años y, en el fondo, nos regresa y adhiere al recuerdo de una Venezuela que fue y puede volver a ser.
Un país de gran civilidad donde sus ciudadanos son educados y cultos, una nación que valora la democracia, el amor y la libertad.
Gisela Cappellin Ediciones reserva una pieza delicada de más de 150 páginas para los amantes del papel y la lectura tradicional, con un diseño exquisito de Carolina Arnal que destaca en portada una foto de Belén Lobo de perfil a los 30 años de edad, extraída del archivo familiar Izaguirre Lobo. Carmen Verde Arocha tuvo a su cargo la asesoría editorial y Silvia Beaujon, la gestión de registro.
Canto a lo civil y cultural
En las páginas de Lo que queda en el aire hay un homenaje no solo a quien fuese esposa, amante, compañera y confidente de Rodolfo Izaguirre, sino a toda una población que ha sido constructora del país: intelectuales, artistas, gerentes culturales… todos vinculados directa o indirectamente con la pareja Izaguirre-Lobo.
En la Venezuela de Rodolfo Izaguirre era posible que de dos liceos surgieran las semillas del teatro, el ballet, la danza moderna y la literatura que marcaría todo un siglo.
El Teatro Experimental del que emergieron nombres como Nicolás Curiel o Román Chalbaud; el ballet del que salió Vicente Nebreda, o al que llega Grishka Holguin, figura fundamental de la danza moderna en Venezuela.
Mientras Antonio Lauro hablaba sobre música, en el mismo liceo se conocían Adriano González León, Luis García Morales, Elisa Lerner y Rodolfo Izaguirre, creadores del Grupo Sardio, renovador de la literatura venezolana.
En la Venezuela de Izaguirre aparece una televisora en cuya inauguración se presenta el Ballet Nena Coronil, al que perteneció Lobo, y luego se instala en la parrilla de programación un programa titulado, Historia del Ballet.
De bailarín a bailarín
Elisa Lerner, quien firma el prólogo del libro de Lo que queda en el aire, escribe: «Rodolfo terminó por escribir como ágil y elegante bailarín al proporcionar belleza a los que estaban más próximos al corazón de sus páginas», y lo cataloga como un «libro burbujeante, con muchas páginas de contento y regocijo».
Pero sin duda, lo más entrañable del libro es la hermosa historia de dos seres que se amaron profundamente y conocieron las distintas fases del amor, el idílico, el carnal, el fraternal, el intelectual y ahora el que se vive desde la melancolía de lo que queda en el aire.
«Y el amor, quiero decir, el adagio que hizo posible el encadenamiento de los complejos movimientos de nuestro inolvidable pax de deux permitió que me apoderara de la cadena de oro y me uniera también a Belén de manera indivisible como si fuera ella el cielo y yo la tierra… ¡La cadena que Belén colgó en mi cuello sigue siendo de oro!», confiesa el autor.
Y el público podrá apreciar esta fina prenda desde el 8 de noviembre, día de la presentación de Lo que queda en el aire, en la Librería El Buscón, ubicada en Trasnocho Cultural, sótano del Centro Comercial Paseo Las Mercedes.
Hay estacionamiento y vigilancia privada. Más información en el Instagram @giselacappellinediciones.
Créditos de las fotos: Alfredo Scheltz (Izaguirre con el libro) y Manuel Sardá (Izaguirre sonriente).
Más de Rodolfo Izaguirre autor de «Lo que queda en el aire»
Caracas, 1931. Periodista, escritor, crítico e historiador de cine. Ha publicado en novelas y relatos: Alacranes (1966), En el tiempo de mi propia vida (2018); en ensayos: El cine: belleza de lo imposible (1965), Cine venezolano: largometrajes (1966), El cine en Venezuela (1967), Historia sentimental del cine americano (1968), Acechos de la imaginación (1993).
Obligaciones de la memoria (2019). Ha colaborado en varios libros colectivos entre ellos La Gran Enciclopedia Planeta (2006), Panorama histórico del cine en Venezuela 1896-1993 (1997), Diccionario de Historia de Venezuela (1988), Venezuela siglo XX Visiones y testimonios (2000) y Suma del pensar venezolano (2011).
Es colaborador de la revista El Desafío de la Historia y columnista en el diario El Nacional de Caracas. Fue uno de los principales integrantes del grupo literario Sardio junto con Elisa Lerner, Adriano González León, Guillermo Sucre y Salvador Garmendia, entre otros.
Junto a Belén Lobo tuvo tres hijos Rházil, Boris y Valentina, a quienes también dedica el libro.
Con información de nota de prensa
Espectáculos
David Peña y el artista japonés Yuki Takeda estrenan el álbum «Cuerdas al viento»
El contrabajista y multiinstrumentista venezolano David Peña, integrante del Ensamble Gurrufío, y el artista japonés Yuki Takeda presentaron su producción discográfica en conjunto titulada “Cuerdas al viento”, una propuesta acústica que fusiona la música de raíz tradicional venezolana con la interpretación instrumental de oriente.
El proyecto reúne la trayectoria de Peña con el talento de Takeda, reconocido no solo como guitarrista, percusionista y cuatroísta, sino también como siete veces campeón mundial de silbido profesional.
El encuentro inicial entre ambos músicos tuvo lugar en Tokio en 2012, seguido de un reencuentro en Francia en 2018 y la consolidación de la grabación en Caracas durante el año 2024.
“No existen fronteras posibles ante el infinito y preciado lenguaje de la música. Esta grabación está llena de hermosos detalles basados en el inagotable colorido y las indescriptibles sutilezas propias de la música de Venezuela”, afirmó Peña.
Por su parte, Takeda destacó el valor artístico de la producción: “Este disco es el registro del encuentro entre dos amigos que viven en lados opuestos de la Tierra, en puntos considerados anticontacto, que aquí confluyen por el poder del arte”.
Repertorio e ingeniería de sonido
El álbum consta de seis piezas del repertorio popular venezolano y latinoamericano, adaptadas a un formato minimalista donde el silbido de Takeda se entrelaza con la percusión y los instrumentos de cuerda ejecutados por Peña:
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Acidito (Adelis Fréitez)
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El diablo suelto (Heraclio Fernández)
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Desesperanza (María Luisa Escobar)
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Un heladero con clase (Luis Laguna)
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Media luna andina (César Prato)
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La Bikina (Rubén Fuentes)
La producción fue grabada en las instalaciones de ES Estudio Audiovisual, bajo la ingeniería de sonido, mezcla y masterización de Edgar Espinoza, con la asistencia técnica de Rodrigo Mendoza y el trabajo de mezcla compartida con David Peña.
El álbum “Cuerdas al viento” ya se encuentra disponible en plataformas digitales como Spotify, Apple Music, YouTube Music, Amazon Music y Deezer, mientras que el videoclip del tema promocional “Acidito” está disponible en YouTube.
Con información de nota de prensa
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