Salud y Fitness
Descubre como los probióticos regeneran el sistema digestivo de forma natural
Los probióticos son cada vez más populares y pueden ayudar de forma natural a mejorar nuestro sistema digestivo, gracias a sus microorganismos vivos (Lactobacillus helveticus y Lactobacillus rhamnosus), que al consumirlos proporcionan beneficios para la salud.
Los probióticos actúan principalmente en el aparato digestivo, donde pueden afectar el microbioma intestinal. Este microbioma está formado por muchos microorganismos (en su mayor parte bacterias) que viven principalmente en el intestino grueso.
Cuando una persona ingiere probióticos, estos le ayudan a proteger el aparato digestivo de microorganismos nocivos, a mejorar la digestión y la función intestinal. Además, podrían proporcionar otros beneficios para la salud, explican los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés).
Existe cierta evidencia de que los probióticos podrían ayudar a prevenir la diarrea asociada con el consumo de antibióticos y a mejorar los síntomas del síndrome del intestino irritable. Pero no hay nada confirmado, recuerdan los especialistas americanos. Las autoridades sanitarias aseguran que se necesita más información para establecer esta relación. Tampoco está claro el tipo y la cantidad que sería útil.
Alimentos que contienen probióticos
Podemos encontrarlos fácilmente y de manera natural. Según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan); los probióticos pueden formar parte de la composición de distintos tipos de alimentos. Algunos ejemplos: los yogures, el kéfir y otros productos alimenticios consumidos de forma habitual como parte de la dieta.
La Academia Americana de Médicos de Familia (AAFP, por sus siglas en inglés) amplía un poco más esa lista.
Entre los alimentos que contienen probióticos encontramos: bebidas de soja, yogur; leche Acidophilus (leche regular enriquecida con una cepa saludable de bacterias); suero de la leche; algunos quesos blandos (por ejemplo, Gouda); miso (pasta de soja fermentada); tempeh (torta de soja fermentada); kéfir (bebida hecha de leche de vaca fermentada); kimchi (vegetales fermentados picantes); y chucrut sin pasteurizar.

El yogurt es uno de los alimentos que contiene probióticos de forma natural. (Foto: Cortesía)
Lo cierto es que no existe una legislación específica que regule el uso de probióticos en alimentación humana. Por tanto, no existen requisitos específicos para los mismos, ni una lista de probióticos autorizados. Según la Aesan, esto no quiere decir que no se puedan emplear en alimentación. De hecho, para algunos alimentos, como el yogur, son fundamentales para su fabricación.
El uso de probióticos en alimentación está sujeto a los requisitos generales establecidos en el Reglamento (CE) nº 178/2002 del Parlamento Europeo y del Consejo. En particular, para el empleo de estos probióticos debe tenerse en cuenta que el artículo 14 del Reglamento: no se puede comercializar alimentos que no sean seguros.
Probióticos añadidos que ayudan nuestro sistema digestivo
A algunos alimentos no fermentados se les agregan microorganismos. Estos alimentos incluyen algunos cereales, jugos, leches, barras nutritivas, batidos y leche en polvo (fórmula) para bebés y niños pequeños. Si estos alimentos proporcionan beneficios probióticos depende de los tipos y cantidades de microorganismos que tengan.
Otra opción es consumirlos en forma de suplemento dietético, indican los NIH. De hecho, encontramos suplementos dietéticos etiquetados como probióticos contienen una amplia variedad de microorganismos y cantidades.
Con información: ACN/Mundo Deportivo/Foto: Cortesía
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Salud y Fitness
De lo sistémico a la cavidad bucal: bruxismo, problema de salud pública
De lo sistémico a la cavidad bucal. Cuando existe un desequilibrio en tu cuerpo y aún no lo sabes, este comienza a hablar primero antes de que aparezcan los síntomas de avance de tu enfermedad. Es como el enemigo silencioso, que habla sigilosamente.
Una de estas enfermedades desencadenantes es el bruxismo: el desequilibrio neuromusculodental que se ha convertido en un problema de salud pública y debe ser tratado de manera integral, de acuerdo a lo explicado por el cirujano bucal, Giovanny Girón, también profesor de la Universidad de Carabobo.
De lo sistémico a la cavidad bucal
El primer factor desencadenante del bruxismo, como epidemiología de salud pública, es el estrés; el síndrome de “burnout”, referido al cansancio laboral, de los trabajadores, estudiantes; luego vienen las enfermedades sistémicas por ejemplo pacientes pediátricos o adultos que cursan afecciones parasitarias; problemas en cavidad bucal, mal posición dentaria, ausencia de dientes, pacientes con trastornos del ciclo de hierro como anemia, mal captación de hierro, también propician descargas en la mordida o lo que se llama la “neurooclusión” muscular.
Todo esto conlleva a complicaciones en la articulación mandibular como desgaste o perforación del disco, contractura muscular, hipertrofia de los músculos de la cara, lo cual deriva en una asimetría facial producto del recrecimiento del músculo, dolor exagerado, síndrome miofacial doloroso, cervicalgia (dolor en la cervical) y si el bruxismo continúa se sigue modificando la posición y ligamentos de la mandíbula puede conllevar a que esos ligamentos se estiren y se rectifiquen.
Bruxismo, problema de salud pública
El bruxismo no siempre se puede prevenir por completo, ya que a menudo está relacionado con factores psicológicos y fisiológicos subyacentes. Sin embargo, se puede prevenir su daño dental y reducir su frecuencia mediante el control de hábitos y del estrés.
Se puede mitigar y prevenir sus efectos a través de las siguientes medidas:
- Protección dental: el uso de una férula de descarga o férula oclusal hecha a medida por tu dentista es la medida más eficaz. Evita el desgaste y la fractura del esmalte, además de relajar la musculatura.
- Manejo del estrés: debido a que la ansiedad es su principal desencadenante, practicar técnicas de relajación como el yoga, la meditación o ejercicios de respiración antes de dormir ayuda a destensar la mandíbula.
- Evitar estimulantes: reduce o elimina el consumo de cafeína (café, té, bebidas energéticas) y alcohol, especialmente durante la tarde y noche, ya que excitan el sistema nervioso y empeoran el rechinamiento.
- Cuidar los hábitos diurnos: evita masticar chicle o morder objetos como uñas, bolígrafos o lápices.
- Higiene postural: mantenga una postura correcta y aplica masajes o calor húmedo en la zona de la mandíbula si nota tensión muscular acumulada.
Para saber si se necesita protección a medida o si existen problemas de alineación dental que corregir, consulte siempre a un especialista. También es recomendable ejercicios específicos de estiramiento mandibular.
Más recomendaciones sobre salud bucal, siguiendo al doctor Girón por su cuenta en Instagram: drggiron
ACN/MAS/Especial
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