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¡Deliciosa! Te enseñamos a preparar panquecas de avena y cambúr
Para seguir compartiendo en casa, te provocará preparar unas ricas panquecas de avena y cambúr; que les encantará a chicos y grandes como una deliciosa merienda por la tarde o quizás como desayuno nutritivo.
Sin duda, ésta receta será la preferida de los niños, pues aunque no tiene harina; la textura que le da la avena y el sabor del cambúr será una festín en el paladar.
Este domingo, te enseñaremos como preparar las rica y esponjosas panquecas para la cual debes contar con; 50 Ml de leche entera, un cambúr grande, una cucharada grande de miel, una pizca de canela, un huevo; además cinco cucharadas de avena en hojuelas y chorrito de aceite.
Ricas panquecas de avena y cambúr
A diferencia de la habitual panqueca, esta vez se sustituirán ciertos ingredientes por avena y cambúr; por lo que se conseguirá un sabor único que aporta nutrientes y vitaminas.
Ahora, con los ingredientes en la mesa, debes agarrar un recipiente amplio que te permita; triturar ligeramente el cambúr junto al huevo.
Luego, añade poco a poco la miel, la avena, la canela, el aceite y la leche sin dejar de mezclar. Mientras, ya el sartén se debe estar calentando con un poco de mantequilla para voltearla fácilmente.
El paso siguiente, es verter la mezcla según el tamaño del sartén o del que prefieras; dejar cocinar hasta que dore un poco y luego la volteas. Por ambos lados serían unos tres minutos a fuego medio.
Según el gusto de cada quien, se puede dejar la panqueca con más textura; al no triturar del todo la fruta. También puedes agregar hojuelas de avena más gruesa o más finas, según como las quieras degustar.
Con información: ACN/Portal MUI/Foto: Cortesía
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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.
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