Nacional
Denuncian que el Estado invisibiliza a la población LGBTIQ+ en las cárceles venezolanas
Las personas privadas de libertad constituyen la población más vulnerable de Venezuela, pero quienes forman parte de la población LGBTIQ+ padecen el abandono y la discriminación con un impacto diferenciado en las cárceles venezolanas.
El equipo del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), a través de entrevistas con familiares, especialistas y monitoreos constantes, documentó testimonios e información relevante en el informe Personas privadas de libertad LGBTIQ+: El derecho a la salud es una ficción en los centros penitenciarios en Venezuela, en el que se evidenció que la opacidad y ausencia de datos sobre las cárceles en Venezuela contribuyen a la invisibilización de la población LGBTIQ+ encarcelada.
Humberto Prado, fundador y director del OVP, recalcó que «todo este problema tiene su base en la falta de personal debidamente formado, lo cual no es imposible porque hay un mandato constitucional que establece que las personas que trabajan en las cárceles deben ser penitenciaristas profesionales con credenciales académicas universitarias».
De igual manera, añadió: “Hay que entender que aunque una persona cometa un delito, es un ser humano y debe tener garantía plena a sus derechos».
«El delito se queda en los tribunales y quien ingresa en la prisión es la persona para su reinserción social y garantizar sus derechos humanos».
Estado invisibiliza a la población LGBTIQ+ en las cárceles venezolanas
«Si el Ministerio tuviera un mínimo de humildad, convocaría a una reunión para intercambiar sobre este tema tan importante, porque nuestras recomendaciones sólo son en beneficio de las personas privadas de libertad, que son los más vulnerables».
Por su parte, Gabriela Buada, directora de la ONG Caleidoscopio Humano y colaboradora de OVP para la realización de este informe, explicó cómo la situación de la población LGBTIQ+ privada de libertad es muy compleja y desafiante, debido a la discriminación y estigmas que enfrentan por su orientación sexual e identidad de género.
En ese sentido, Buada aseguró que uno de los flagelos más preocupantes de Venezuela es el machismo.
Además, advirtió sobre la ausencia de políticas inclusivas que atiendan las necesidades de esta población.
Recordó además que, en julio del año 2023, OVP disertó en la 187 período de sesiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre la situación de derechos humanos de personas LGBTIQ+ privadas de libertad en Venezuela, cuando se expusieron públicamente las humillaciones y vejaciones a las que son sometidas las personas privadas de libertad LGBTIQ+ ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Asimismo, es importante destacar que no existen datos oficiales ni muchos menos segregados o diferenciados de la población LGBTIQ+ privada de libertad, lo que trae como consecuencia que no se reconozca su existencia en las cárceles, no se puedan abordar sus necesidades específicas de forma adecuada, así como tampoco se pueden exigir responsabilidades y mejoras en su trato porque hasta la fecha no se ha hecho una rendición de cuentas por parte del Estado.
En otro orden de ideas, Venezuela carece de una legislación específica para personas LGBTIQ+.
Solo existen normas, por lo que el sistema penitenciario venezolano carece de diferenciación, lo que agrava la situación de vulnerabilidad para las personas que se encuentran en prisión.
Es decir, el hecho de que las autoridades venezolanas no tengan perspectiva de género hace que se profundicen las violaciones de derechos humanos.
Ahora bien, el equipo del OVP constató que en las cárceles venezolanas no existen espacios adecuados para la población LGBTIQ+, quienes no tienen acceso a una atención médica adecuada ni de forma regular.
En caso de que necesiten ser trasladados a un centro de salud, esto se efectúa de forma arbitraria y discrecional.
Al igual que el resto de la población penitenciaria, la comunidad LGBTIQ+ tras las rejas no tiene acceso de forma constante a personal médico; por el contrario, son enfermeras quienes asumen estos roles.
Tampoco tienen derecho a exámenes médicos con periodicidad para detectar enfermedades como VIH, TBC, entre otras, y son los familiares quienes deben realizar un trámite si desean obtener el permiso requerido.
A pesar de que el Estado es el responsable de los privados de libertad desde el primer día de su detención, también son los familiares quienes asumen el costo de los tratamientos especializados para el VIH, por ejemplo.
Las personas trans que están en proceso, por lo general deben abandonarlo porque no existe una dotación de hormonas. Esta población es la que más sufre dentro de los recintos carcelarios porque son víctimas de discriminación, humillación y violencia sexual.
En una dantesca realidad que ha sido invisibilizada durante años, los presos de la comunidad LGTBTIQ+ tienen que sobrevivir tras los barrotes mientras son obligados a prostituirse, tanto por los pranes como por algunos funcionarios; así como también deben lavar la ropa de otros reclusos y hacer las labores de limpieza.
Por último, entre las recomendaciones de los expertos resaltó la necesidad urgente de que dentro de las prisiones venezolanas se organicen sesiones de sensibilización y concienciación para el público general y para profesionales que trabajan en el sistema penitenciario y en la justicia, así como para funcionarios.
Estas sesiones permitirán abordar estereotipos, prejuicios y conjeturas erróneas con respecto a la población reclusa y a las personas LGBTIQ+.
También, según la nota de prensa del OVP, es necesario que los funcionarios cuenten con conocimiento específico para facilitar un mejor entendimiento y trato a las personas LGBTIQ+ en entornos de detención y de las maneras en las que podrían ser atendidas de forma sensible.
Esto podría involucrar reconsiderar las políticas, prácticas y herramientas existentes, así como considerar elaborar nuevas.
Por lo tanto, el principio de “no causar daño” debería ser una consideración principal cuando se informe el trabajo de los órganos de monitoreo sobre este tema.
Lee más datos relevantes sobre las violaciones contra los derechos humanos de la población LGBTIQ+ en el informe: Personas privadas de libertad LGBTIQ+: El derecho a la salud es una ficción en los centros penitenciarios en Venezuela
Nota de prensa
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Nacional
Población respalda capital privado en sector eléctrico, según Pulso Nacional
Población respalda capital privado en sector eléctrico. El 81% de la población venezolana apoya la incorporación de capital privado a la propiedad y gestión del servicio eléctrico y, de hecho, 43% apoya una privatización total del sector, mientras que otro 38% considera que debe entrarse en un esquema de propiedad mixta.
Estos datos fueron presentados por la empresa consultora Poder y Estrategia en su más reciente encuesta Pulso Nacional, correspondiente al mes de mayo pasado.
La encuesta Pulso Nacional se realiza en las ciudades más pobladas del país en hogares de los estratos A,B,C,D y E con niveles de confianza de 95% y un margen de error máximo de 3%.
El 66% de la población encuestada valoró negativamente la calidad del servicio eléctrico. En concreto, 48% de los entrevistados calificó el suministro de energía eléctrica como pésimo, mientras otro 18% calificó la calidad de este servicio público como mala.
Población respalda capital privado en sector eléctrico
Por otra parte, 21% calificó el servicio eléctrico como «regular»; 10% está conforme con la calidad del suministro mientras que un mínimo 3% de la población encuestada dijo que es «excelente».
En línea con la opinión mayoritaria y como respuesta a la crisis eléctrica en el contexto político post «3 de enero», la Asamblea Nacional debate un proyecto de reforma legal que permite la inversión privada en todas las áreas del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), a través de un modelo de concesiones.
La realidad salarial
Por otra parte, la encuesta Pulso Nacional de la consultora Poder y Estrategia evaluó la realidad salarial del país, al consultar los niveles de ingresos de la población con el nuevo ingreso mínimo indexado como parámetro de comparación.
En concreto, 44% de la población encuestada señala que su ingreso mensual es inferior a los 240 dólares mensuales, mientras que otro 24% señala que su remuneración es igual a la mínima nacional.
En resumen, de acuerdo con este sondeo 68% de la población gana menos o un monto equivalente al ingreso mínimo mensual, lo que confirma el elevado nivel de precariedad salarial que afecta a una clara mayoría del país.
Por otra parte, solo 31% de la población encuestada apuntó que gana más de 240 dólares mensuales.
De acuerdo con el más reciente registro del CENDAS-FVM, el costo de la canasta básica alimentaria se ubica en el equivalente a 731 dólares mensuales, 205% por encima del ingreso mínino decretado en mayo.
El Observatorio de Gasto Público de CEDICE Libertad, en su reporte más reciente -correspondiente a abril- informó que la canasta básica de consumo para una familia de tres miembros costó 1.616 dólares.
ACN/MAS/Banca y Negocios
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