Opinión
La extraña república de Subuso
La extraña república de Subuso: Por Luis Fuenmayor Toro.- Alguien me decía que como le gustaría que Venezuela volviera a ser normal, mientras yo pensaba para mis adentros que, desde que tengo conciencia, nunca nuestro país ha sido completamente normal, lo que no significa que hoy, con el gobierno de Maduro, los límites del surrealismo, el absurdo, las contradicciones, la confusión, la manipulación, el engaño, hayan sido totalmente rebasados y por mucha distancia. Hoy el surrealismo es la norma y la normalidad es la excepción. Y esta máxima se aplica en primer lugar a la política, pero puede extenderse a todo lo demás.
Una píldora nada más de lo que digo, es la decisión del Gobierno de retirarle la inmunidad parlamentaria al diputado Requesens, lo cual hará a través de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Requesens es diputado de la inhabilitada por el Gobierno Asamblea Nacional (AN), razón por la cual su diputación está igualmente inhabilitada. Pero sus inhabilitadores han decidido despojarlo de una inmunidad, que no debería tener al estar inhabilitado. ¡Vaya coherencia! La AN, por su parte, exige la renuncia del Presidente a quien destituyó en una ocasión y acusó de abandono del cargo en otra, por lo que no existe como Primer Mandatario, pero hay que asegurarse pidiéndole que renuncie porque “de que vuelan, vuelan”.
Lo que vivimos actualmente en relación con el famoso atentado magnicida es para coger palco, pero sin saber si estamos en una comedia o una tragedia, aunque posiblemente estemos en el género mixto de tragicomedia, en la que el público asistente, los venezolanos de a pie, es quien paga los platos rotos. Y lo hace en una magnitud sin precedentes en las últimas seis décadas. Casi antes de producirse, ya el propio Maduro, al mejor estilo de Chávez, sabía quiénes eran los responsables: Juan Manuel Santos y Julio Borges, pues Requesens aparece después y no sabemos sus futuros acompañantes en esta lista gubernamental de sorpresas.
Los venezolanos, a fuerza de lecturas de Wikipedia y de consultas con amigos expertos en explosivos, muchos de ellos militares, los cuales no tenía idea de que fueran tan numerosos, han completado su técnico superior en la materia. Hoy sabemos más del C-4 que Padrino López, lo cual ya es decir mucho, pues el súper general, solamente con un vistazo que le dio a uno de los videos que por allí circula, supo inmediatamente que cada dron cargaba un kilo del explosivo. Ahora entiendo por qué no ha ocurrido la invasión gringa: deben estar muy temerosos ante las habilidades visuales de Padrino López para calcular cantidades, lo que nos da una ventaja estratégica gigantesca.
¡Imagínense! Padrino con unos binóculos sabrá cuántos aviones, cuántos misiles, cuántos paracaidistas caerán de los cielos; así como cuántos tanques y soldados penetrarán nuestras fronteras, las armas y municiones que traerán, los buques de guerra que amenazarán nuestras costas y puertos, de manera de tener listos a los valientes colectivos revolucionarios (pares venezolanos de los paramilitares colombianos), que destrozarán al enemigo en una guerra de X generación. Imagino a Valentín Santana exigiendo a sus muchachos que dejen, por ahora, de desvalijar al Instituto de Medicina Tropical de la UCV, actividad liberadora y justiciera en la que han puesto gran empeño, para enfrentar la invasión imperial. Pobre de nosotros y de país…
Un cierto número de los diputados de la AN, por su parte, y de los líderes de Primero Justicia, Vente Venezuela y Voluntad Popular, también saben, antes de realizar ninguna investigación, que el atentado es un “pote de humo” para distraer a la gente de la hiperinflación, las mega devaluaciones, la escasez hasta de efectivo, la ausencia de los servicios esenciales, la insalubridad, la miseria y la desesperanza. Al igual que Maduro poseen poderes ultra sensoriales: no hubo drones, fueron avioncitos de papel, la explosión fue de un tumbarrancho, Cilia se estaba riendo mientras cubrían a Maduro porque sabía que nada era cierto, aunque, digo yo, quizás fue porque las cubiertas le quedaban cortas y le dejaban los lados y la espalda descubierta; hasta se fijaron en el “paraguas blindado” que utilizaba para sí uno de los escoltas, más preocupado de él que del Presidente. ¡Todo un espectáculo!
Subuso, mientras tanto, a pesar de su optimismo y de ver siempre rosada la realidad, debió seguir pendiente de la pensión insuficiente, la medicina del hijo con fiebre, la diálisis del abuelo, el cáncer de mamá, el homicidio del tío que deja cinco huérfanos pequeños, la larga fila para comprar pan, la escasez de leche, la ausencia de busetas, el repuesto de la moto, el agua que tiene semanas que no llega, el apagón que le dañó la nevera, la basura que no recogen y nos tiene llenos de moscas, ratas y otros bichos. Pendiente de su triste vida, de su lamentable realidad, de lo increíble que parece que hayamos llegado a esto. ¿Y ésta es la mayor suma de felicidad posible que nos ofreció el comandante? Piensa con tristeza, pero no necesariamente con resignación.
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Opinión
Activos en el Activismo: El motor de la transición ciudadana en Venezuela
Por: Luis Junior Vivas
Valencia, junio de 2026
El activismo político no es una fuerza estática ni un simple registro de reclamos en papel; es el tejido vivo de la historia democrática. A lo largo de los siglos, los grandes giros de la humanidad —desde las sufragistas británicas hasta el movimiento por los derechos civiles de Martin Luther King— no nacieron en los despachos institucionales, sino en las calles, impulsados por ciudadanos comunes decididos a desafiar el statu quo.
En Venezuela, esta herencia es profunda. La identidad republicana del país se forjó bajo el fuego de un activismo civil y militar que rompió las cadenas coloniales, y se redefinió en el siglo XX con la Generación del 28, aquellos estudiantes que plantaron cara a la dictadura gomecista y sembraron las semillas de la era democrática. Hoy, esa necesidad de participación vuelve a ser el epicentro de la realidad nacional.
En el panorama contemporáneo, la figura de María Corina Machado ha redefinido el concepto de activismo en Venezuela. Su propuesta, enmarcada en un liberalismo popular y un férreo compromiso libertario, transformó la tradicional forma de hacer política en el país.
Machado ha demostrado que el activismo no se limita a las dinámicas de los partidos tradicionales; se trata de una lucha ética, de resistencia y de organización de base. Desafiando inhabilitaciones, bloqueos de carreteras y persecución, su presencia en cada rincón del territorio nacional y fuera de el ,despertó una fuerza ciudadana que parecía dormida, convirtiendo la causa de la libertad venezolana en un movimiento civil sin precedentes en la historia reciente de la región.
»Activos en el Activismo»: El eco que nace en Carabobo
Es precisamente en este contexto de movilización permanente donde nacen las ideas que guían la acción. Desde la Coordinación Regional de Activismo de Vente Carabobo, se acuñó una frase que hoy resuena como un mantra para miles de ciudadanos: «Activos en el Activismo».
Más que un eslogan de campaña, este término nació en tierras carabobeñas como un llamado a la acción consciente y permanente. Significa entender que la libertad no se espera pasivamente, sino que se construye a diario a través de la formación, la movilizació y la presencia en las comunidades. El estado Carabobo, históricamente vinculado a las gestas libertarias del país, vuelve a ponerse a la vanguardia conceptual de la resistencia civil con esta premisa.
El activismo venezolano se encuentra hoy en su encrucijada más crítica y determinante. En el marco de una compleja transición política, el objetivo inmediato está firmemente trazado: confluir y presionar por un proceso electoral presidencial con plenas garantías democráticas.
Los desafíos para quienes nos mantenemos «Activos en el Activismo» son monumentales:
Organización y defensa del voto: Estructurar y seguir fortaleciendo redes ciudadanas capaces de movilizar a millones de electores y cuidar cada sufragio en condiciones adversas en un inevitable proceso electoral que más temprano que tarde se realizará en nuestro país.
Vencer la censura: Convertir a cada ciudadano en un canal de información veraz ante el bloqueo de los medios de comunicación tradicionales, la persecusión y el amedrentamiento que aunque ha disminuido aún persiste por parte de las fuerzas del régimen.
Mantener la ruta pacífica y constitucional: Resistir las provocaciones que buscan desmovilizar a la población, manteniendo el foco en la vía electoral como el mecanismo legítimo para el cambio.
El camino hacia la transición presidencial no será sencillo, pero la historia demuestra que cuando una sociedad civil se organiza bajo un propósito claro, no hay estructura que pueda detenerla. El activismo en Venezuela ha dejado de ser una opción; hoy es el deber ciudadano que define el futuro de la República.
Abg. Luis Junior Vivas
Coordinador Regional de Activismo
Vente Carabobo
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