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Invasión del «Pez Pene» causó alarma en una playa de California
Miles de gusanos marinos que se asemejan a penes han aparecido en grandes cantidades en una playa cerca de San Francisco (California).
Las criaturas son gusanos marinos gordos pulsantes, cuya denominación científica es “Urechis Unicinctus”, pero son conocidos popularmente en todo el mundo como el “Pez Pene”.
Los gusanos se entierran profundamente debajo de la arena, pero las tormentas recientes los han sacado a la superficie de la Playa Drakes, a unos 80 kilómetros al norte de San Francisco, lugar que se encontró repleto de miles de esta criaturas.
«Sí, el diseño físico del gusano gordo tiene algunas explicaciones biológicas. Pero el gusano está perfectamente adaptado para una vida subterránea y bajo el agua», escribió el biólogo Ivan Parr.
El Pez Pene: una especie de gusano marino
Hay evidencia fósil de las criaturas que datan de hace 300 millones de años y algunas viven hasta por 25 años, agregó el científico.
Dentro de una playa, las criaturas excavarán sus madrigueras en forma de U que se extienden varios metros de largo en el subsuelo.

Invasión del «Pez Pene» causó alarma en una playa de California. Foto: fuentes.
Su sobrenombre más educado, el gusano posadero, proviene de este estilo de vida subterráneo y de los túneles que crean para otros animales mientras excavan bajo la tierra.
Varias otras especies marinas, incluidos peces, tiburones y nutrias, se deleitan alimentándose con los peces pene.
Cabe destacar que a este peculiar pez también se le considera alimento para los humanos. El Urechis unicinctus, también se le encuentra en el este de Asia, donde es considerado un verdadero manjar en países como Corea del Sur.
Con información de: ACN|BBC|Redes
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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.
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