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Giovanni Di Maggio utiliza su arte para exponer la belleza de la naturaleza
Giovanni Di Maggio utiliza su arte para exponer la belleza de la naturaleza. El artista venezolano a través del encapsulado o vertido de resina a la madera logra que la belleza de la naturaleza perdure en el tiempo.
“La imaginación es el límite” es el lema con el que trabaja Di Maggio; pues asegura que gracias a la creatividad con la que trabaja puede lograr grandes piezas exclusivas que enamoran a los amantes del arte.
“Con las diversas aplicaciones de la resina eco poxy se pueden encapsular una gran diversidad de materiales y objetos como metales, vidrio, cerámica, piedras entre muchos más objetos con los que se crean ideas únicas e irrepetibles”; comenta el artista, fundador de D’Maggios art Store.
Giovanni Di Maggio utiliza su arte…
Giovanni asegura que la dedicación, la inspiración; pero sobre todo la naturaleza lo ha ayudado a estar entre los pioneros de este arte en Venezuela y el mundo.
Di Maggio además resalta que trabajar con resina epóxica es todo un arte consciente, pues la mayoría de las veces utiliza materiales reciclados o recuperados.
Más allá de un diseño, utilizar la resina ecológica, amigable con el ambiente; sobre lo natural que en este caso es la madera y crear una perspectiva diferente de lo que se puede lograr con ella es el objetivo del talentoso artista venezolano.
Expone en el CCCT
Giovanni Di Maggio expone sus obras de artes exclusivas en Expo Center Decoralia 2023, evento que se está llevando a cabo en el CCCT desde el 3 hasta el 12 de marzo.
Para obtener mayor información sobre Giovanni Di Maggio y su tienda ubicada en Barquisimeto; puedes seguirlo a través de Instagram como @Dmaggios_art.
ACN/MAS/NDP
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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.


