Opinión
Gasolina dolarizada, desmovilizados y desinformados
Desmovilizados y desinformados
Desmovilizados y Desinformados: Por Cora Páez de Topel.- La eliminación del servicio de DirecTV; ejecutada en el actual mes de Mayo es otra maniobra del gobierno chavista-madurista en contra de la televisión independiente; dejando fuera del aire una variedad de canales de información y entretenimiento de amplia sintonía nacional; sobre todo en estos meses de confinamiento obligatorio por el coronavirus y por la falta de combustible para prender los motores del transporte; y la producción de bienes y servicios. Son vergonzosas, costosas y extenuantes las largas colas que se forman en todo el territorio nacional; teniendo que pagar en dólares los pocos litros que surten a los vehículos.
La decisión de dejarnos sin DirectTV afecta a los millones de venezolanos suscritos a este servicio en la pantalla chica de sus hogares; como una forma de distracción y de acceso a las noticias internacionales, particularmente a través del canal alemán DW en español; el cual puntualmente cada hora transmite los asuntos relevantes del acontecer político, social y económico en el mundo actual; fundamentales para estar al día con los sucesos en la era de la globalización; herramienta básica para enriquecer la cultura en un pueblo de por sí ignorante, con las escuelas y las universidades; paralizadas por la carencia de presupuesto, sin bibliotecas públicas abiertas al público, con sólo los canales oficiales al servicio de la revolución comunista que acabó con la Venezuela democrática; y progresista iniciada a partir de la IV República.
Sin noticias nacionales y menos internacionales
Los canales de Intercable o de Netuno, que son los que nos quedan, transmiten muy pocas noticias internacionales y mucho menos nacionales, obligando a los usuarios a ver sólo los canales oficiales al servicio del Estado con la información manipulada a su favor, lo cual ahonda la incultura por la falta de información veraz, acentuada a su vez por los constantes cortes de luz y de Internet. La prensa escrita dejó de circular por los altos costos del papel y por la censura periodística que obligó a los principales diarios del país a bajar las santamarías.
Ante esta crisis de las comunicaciones, nos queda sólo la experiencia personal de ser testigos de la destrucción de Venezuela bajo la dirección de un gobierno traidor del ideal bolivariano, que acabó con una de las reservas petroleras más abundantes del mundo, obligándonos a importar la gasolina traída en unos barcos petroleros desde Irán, el estrecho aliado fundamentalista islámico del gobierno de Venezuela en el Medio Oriente. Son 5 buques a un costo de 45,5 millones de dólares, lo que nos convertirá en deudores de la teocracia persa chiita sancionada por los países democráticos liderizados por los Estados Unidos de América, por el Grupo de Lima y por la Unión Europea.
Valencia, 28 de Mayo del 2020.
ACN/cpt
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Opinión
Redes que enredan: La miseria del ‘like’ sobre la tragedia venezolana
Por: Luis Junior Vivas
En medio de la angustia y el dolor que provocan la reciente tragedia vivida en Venezuela por los terremltos del 24 de Junio, ha quedado al descubierto una de las facetas más oscuras de la era digital: la mercantilización del sufrimiento. Mientras rescatistas, voluntarios y comunidades enteras se debaten entre los escombros, las pérdidas materiales y el duelo para salvar vidas, un grupo de creadores de contenido, influencers y supuestos comunicadores han decidido convertir la desgracia en su próximo contenido viral.
Bajo el lema implícito de «todo vale por un clic», las redes sociales se han inundado de videos dramatizados, imágenes explícitas descontextualizadas e incluso burlas veladas que rozan la crueldad. No hay intención de ayudar, no hay centros de acopio en sus biografías, ni canales de apoyo real; solo hay una búsqueda frenética de engagement a costa del dolor ajeno.
El problema va más allá de la falta de empatía. Al actuar de mala fe para figurar en los algoritmos, estos personajes no solo muestran una total indolencia y falta de humanidad, sino que se convierten en un obstáculo para las labores de emergencia.
Al difundir contenidos sin verificar:
Obstruyen los canales oficiales: Entorpecen la logística de rescate al viralizar alarmas falsas o solicitudes de ayuda obsoletas.
Generan pánico innecesario: Juegan con la salud mental de quienes están lejos esperando noticias de sus familiares.
Las plataformas digitales nacieron para conectarnos, pero hoy, en manos de la irresponsabilidad, son herramientas que deshumanizan.
El dolor de los venezolanos no puede seguir siendo el libreto de quienes buscan monetizar o inflar sus métricas. La libertad de expresión y el alcance de las redes sociales conllevan una responsabilidad ética que estos creadores han decidido ignorar deliberadamente.
Es hora de que la audiencia reaccione. La solución no solo pasa por la denuncia pública de estos actos de mala fe, sino por aplicar la sanción más efectiva en el entorno digital: el unfollow y el bloqueo. Dejemos de consumir el morbo travestido de información. En momentos de crisis, Venezuela necesita manos que ayuden, ojos que informen con rigor y corazones con verdadera humanidad; no pantallas que enredan, confunden y se alimentan de las lágrimas de un pueblo.
Abg. Luis Junior Vivas
Coordinador Regional de Activismo
Vente Carabobo
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