Internacional
F-18 de EEUU sobre Golfo de Venezuela en vuelo inédito
Aviones F-18 de EEUU sobre Golfo de Venezuela. La tensión militar en el Caribe alcanzó un nuevo punto crítico este martes tras el sobrevuelo inédito de dos aviones de guerra F-18 Super Hornet pertenecientes a Estados Unidos sobre el Golfo de Venezuela, en un movimiento que analistas consideran el acercamiento más directo de la aviación estadounidense a territorio venezolano en años.
El episodio ocurre en medio del despliegue regional ordenado por el presidente Donald Trump, quien asegura que el mandatario venezolano, Nicolás Maduro, “tiene los días contados” y no descarta acciones terrestres.
El hecho fue inicialmente detectado por plataformas de monitoreo aéreo, especialmente Flightradar24, que mostró en tiempo real cómo las aeronaves con indicativos operativos realizaron maniobras circulares dentro del golfo, entre los estados Zulia y Falcón, muy cerca de Maracaibo, la península de Paraguaná y la Guajira venezolana. Se trataría de la incursión más cercana de aviones estadounidenses en la zona controlada por el régimen chavista, que cuenta con bases militares estratégicas y sistemas defensivos costeros.
F-18 De EEUU sobre Golfo de Venezuela
El lugar donde ocurrió el sobrevuelo no es casual. En esta zona opera la Base Naval Rafael Urdaneta, el principal enclave naval del estado Zulia, además del Comando de la Región Estratégica de Defensa Integral Occidental (REDI Occidental), que coordina operaciones sobre los estados Zulia, Falcón y Lara. También se encuentran radares militares, aviación táctica y baterías costeras, consideradas piezas clave del sistema de defensa venezolano.
El movimiento de los F-18 equivale, operacionalmente, a volar sobre la antesala de un cuartel militar. Por eso la maniobra ha sido calificada como una señal de presión directa en el marco de la estrategia estadounidense para acelerar la salida de Maduro del poder.
Su presencia en el Golfo de Venezuela no solo implica vigilancia: es una demostración de capacidad operativa para actuar rápidamente en un escenario de conflicto.
Según reportes adicionales, un E/A-18 Growler, especializado en guerra electrónica, habría acompañado a los dos Super Hornet. Estos aviones pueden inutilizar radares, interferir comunicaciones y neutralizar defensas aéreas, lo que subraya la dimensión estratégica de la misión.
La Casa Blanca asegura que estas operaciones buscan combatir el narcotráfico y desarticular rutas que, según Washington, son controladas por el Cartel de los Soles, estructura que vincula al régimen venezolano con redes criminales transnacionales.
El MQ-4C puede mapear defensas costeras; identificar desplazamientos militares; rastrear comunicaciones estratégicas y preparar escenarios operativos. En conjunto, estas maniobras sugieren que Estados Unidos está recopilando información crítica sobre el entramado militar venezolano.
A saber
- El F/A-18 Super Hornet es el caza principal de la aviación naval estadounidense, operado desde portaaviones para misiones aire-aire, aire-tierra, patrullaje ofensivo y operaciones de precisión. Está equipado con: Cañón interno M61 de 20 mm; misiles guiados aire-aire y aire-superficie; Capacidad multimisión para combates simultáneos.
- La presencia de los F-18 no es un hecho aislado. Forma parte de la Operación Lanza del Sur, el mayor despliegue militar estadounidense en el Caribe desde la década de los 80.
- Dos bombarderos B-52H Stratofortress volando cerca de Curazao y frente al litoral occidental venezolano.
- Reposicionamiento del portaaviones USS Gerald R. Ford, el más moderno de la Marina estadounidense.
- Incremento de vuelos de vigilancia y reconocimiento en el Caribe y Atlántico occidental.
ACN/MAS/lafm.com.co
No deje de leer: Joropo de Venezuela declarado Patrimonio Inmaterial de la Unesco
Internacional
Estados demandan a admnistración Trump para frenar norma que dificulta obtener green card (+ video)
Estados demandan a administración Trump. Nueva York y otros 21 estados están demandando a la administración Trump para bloquear una nueva norma del Departamento de Seguridad Nacional que otorgaría a los funcionarios de inmigración mayor discrecionalidad para denegar tarjetas de residencia (green cards), visas o la entrada a Estados Unidos, al determinar si los solicitantes podrían llegar a depender de ayudas gubernamentales.
El cambio en la norma, cuya entrada en vigor está prevista para el viernes, probablemente dificultaría que muchos inmigrantes obtengan la residencia permanente si utilizan —o se considera probable que necesiten— beneficios públicos como cupones de alimentos, Medicaid o vales de vivienda.
La fiscal general del estado de Nueva York, Letitia James, y el alcalde de la ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani —quien lidera una coalición de ciudades que presenta una demanda similar—, anunciaron la acción legal durante una conferencia de prensa en el Ayuntamiento de Manhattan el lunes.
Estados demandan a administración Trump…
Estados demandan a administración Trump. “La norma permitiría a los agentes de inmigración considerar el uso de beneficios fundamentales como Medicaid y SNAP (el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria), e incluso la participación en programas de comidas escolares, como parte de la situación del solicitante”, dijo James. “Eso significa que los neoyorquinos inmigrantes podrían verse obligados a plantearse preguntas imposibles: ‘¿Afectará negativamente a mis posibilidades de obtener la residencia permanente el hecho de contratar un seguro médico? ¿Se utilizará en mi contra el haber aceptado ayuda alimentaria en momentos de dificultad?’”.
Los estados, cuya demanda también incluye al Distrito de Columbia, argumentan que perderían miles de millones de dólares en fondos federales si los inmigrantes —particularmente las familias de estatus migratorio mixto— se dan de baja de los programas por temor a consecuencias migratorias.
¿A qué se refiere?
La demanda se refiere a los cambios pendientes en lo que se conoce como la norma de “carga pública” (public charge), una disposición de la ley de inmigración de EE.UU. que permite al gobierno denegar una visa o tarjeta de residencia a alguien que, según determina, probablemente dependerá de la asistencia gubernamental.
Históricamente, los funcionarios de inmigración solo contabilizaban los beneficios en efectivo —como la Asistencia Temporal para Familias Necesitadas o el Ingreso de Seguridad Suplementario de la Seguridad Social— en sus evaluaciones. Sin embargo, el cambio pendiente de la administración Trump no especifica qué programas de red de seguridad deben considerarse, lo que significa que también podrían incluirse beneficios no monetarios como Medicaid y vales de vivienda.
“Las familias trabajadoras no deberían verse obligadas a prescindir del apoyo que necesitan por temor a que solicitar asistencia provoque su deportación”, afirmó James en un comunicado. “Esta norma se aprovecha de ese miedo y cuenta con que las familias renuncien a la asistencia alimentaria, la cobertura de atención médica y otros beneficios públicos a los que tienen derecho legalmente”.
La norma se centra en personas que ya tienen un estatus legal en EE.UU. Los inmigrantes indocumentados no son elegibles para recibir beneficios públicos.
Disuadir a inmigrantes de inscribirse en programas
La ampliación de la norma de carga pública forma parte de los esfuerzos más recientes del Gobierno de Trump para disuadir a los inmigrantes de inscribirse en programas de red de seguridad para los que ellos o sus hijos ciudadanos podrían ser elegibles.
El “gran y hermoso proyecto de ley” del Partido Republicano, que Trump promulgó en julio de 2025, limita la elegibilidad de los inmigrantes legales para Medicaid y los cupones de alimentos. Los refugiados, las personas con asilo concedido y las víctimas de violencia doméstica y trata de personas con fines sexuales ya no reúnen los requisitos para participar en los programas. Solo los titulares de la tarjeta de residencia permanente (green card) y ciertos otros inmigrantes pueden inscribirse.
Por lo general, los niños que son ciudadanos estadounidenses siguen siendo elegibles, aunque es posible que muchos padres decidan no solicitar los beneficios en su nombre para evitar interactuar con el gobierno federal.
Nueva norma es «arbitraria y caprichosa»
La demanda presentada por James en nombre de Nueva York sostiene que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) está excediendo su autoridad, ya que el Congreso no aprobó una interpretación más amplia de lo que significa ser una “carga pública”. El estado, junto con otros demandantes, también argumentará que la nueva norma es “arbitraria y caprichosa”, y que el DHS ignoró las consecuencias perjudiciales del cambio y no lo justificó adecuadamente.
Las demandas de los estados y de los gobiernos locales se presentaron el lunes por la mañana ante el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York. Ambas solicitan al tribunal que declare ilegal la norma y que impida al DHS aplicarla. Hasta primeras horas de la tarde del lunes, ninguna de las demandas tenía un juez asignado ni una audiencia programada.
“La crueldad es el objetivo (del cambio de norma)”, declaró James el lunes. “El objetivo es generar un efecto disuasorio entre los inmigrantes. Es hacer saber a las personas que no son bienvenidas aquí. El objetivo es la hostilidad hacia la inmigración”.
“El hecho de que se vayan a negar beneficios a personas enfermas, hambrientas y sin hogar es algo inaceptable. Y por eso estamos buscando anular esta norma en el estado de Nueva York”, afirmó.
CNN se ha puesto en contacto con el DHS para solicitar comentarios.
ACN/MAS/CNN
No deje de leer: Incendio en geriátrico en Chile deja 16 ancianos muertos (+ videos)
-
Nacional13 horas agoLa Giralda brinda apoyo a 500 familias tras sismo en La Guaira
-
Internacional13 horas agoSefar Universal ofrece orientación genealógica gratuita a personas afectadas por los terremotos de Venezuela y Colombia
-
Economía13 horas agoViernes entre 5 y 6 p. m.: el momento de mayor movilidad en Venezuela
-
Economía13 horas agoEl dulce frío nos une: Caracas será sede de la feria del helado


