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Desarrollan dispositivo para controlar la necesidad de orinar
Un pequeño dispositivo implantable que puede evitar que los pacientes con problemas de vejiga usen medicamentos o estimuladores electrónicos; han desarrollado Científicos estadounidenses.
El estudio, publicado el miércoles en la revista Nature. Describió el dispositivo blando que puede detectar la actividad excesiva en la vejiga y utilizar la luz de los LED biointegrados para controlar la necesidad de orinar.
De acuerdo con investigadores de la Universidad de Washington, la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign y la Universidad Northwestern. El dispositivo funcionó en ratas de laboratorio que sufren incontinencia o que con frecuencia sienten la necesidad de orinar. Y que algún día podrían usarse en humanos.
Anteriormente, aquellos con problemas severos de vejiga; han sido tratados con estimuladores que envían una corriente eléctrica al nervio que controla la vejiga. Pero también pueden interrumpir la señal nerviosa normal a otros órganos.
Cinturón suave y elástico alrededor de la vejiga.
Los investigadores implantaron un dispositivo similar a un cinturón suave y elástico alrededor de la vejiga. A medida que la vejiga se llena y se vacía, el cinturón se expande y se contrae.
También inyectaron proteínas llamadas opsinas en las vejigas de los animales, lo que hace que las células nerviosas de la vejiga sean sensibles a las señales de luz externas.
«Cuando la vejiga se está vaciando con demasiada frecuencia, el dispositivo externo envía una señal que activa los micro-LED en el dispositivo de banda de vejiga, y luego las luces brillan en las neuronas sensoriales de la vejiga», dijo Robert Gereau de la Universidad de Washington, uno de los estudios. investigadores de alto nivel
«Esto reduce la actividad de las neuronas sensoriales y restaura la función normal de la vejiga», dijo Gereau.
Según los investigadores, es probable que los dispositivos para las personas se implanten sin cirugía, utilizando catéteres para colocarlos a través de la uretra en la vejiga.
Agencia Carabobeña de Noticias/Panorama
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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.
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