Economía
Cenas navideñas por 11 salarios mínimos en Venezuela (+ Detalle)
«Mami, estoy desayunando café con pan. ¡Está muy rico!». Francis Rodríguez, de 28 años, escucha una y otra vez el audio de buenos días de su hija y no puede contener las lágrimas. Luisiana tiene solo cuatro añitos y no acaba de entender por qué está separada de la mujer que es el centro de su mundo diminuto.
La niña nada sabe de la hiperinflación (1.370.000% en 2018, según el FMI) ni de la caída del Producto Interior Bruto (18% este año y un total de 52% desde la llegada de Nicolás Maduro al poder en 2013) en un país donde la canasta básica familiar se estiró hasta 183.715 bolívares soberanos. De seguir en Venezuela, el sueldo de su madre, profesora de niños especiales, sería el equivalente al salario mínimo mensual decretado por el gobierno, 4.500 bolívares, cuando el gasto alimentario en un solo día supera los 6.000 bolívares.
El derrumbe dramático de Venezuela se traduce en lamentos, quejas y hasta maldiciones de los mayores que pretenden aislar a la niña de una tragedia cotidiana que el gobierno, a su vez, intenta ocultar con la ficción de la propaganda. En esta Navidad, tan mágica para ella, el cordón umbilical con su madre se mantiene gracias al WhatsApp de su abuela y de su tía, por el que esta familia de Carabobo, estado central de Venezuela, conoce las vicisitudes diarias de la joven maestra en la colombiana Cúcuta, su ciudad de refugio.
En estos días realiza todas las horas extras del mundo para estirar el dinero y que su niña sí tenga estrenos de ropa, tal y como demanda la fecha. Estrenos contados por los precios disparados en unos almacenes que, pese a ser ilegal, exigen dólares para vender sus productos de importación.
Francis ahora trabaja como asistenta de hogar, nada que ver con lo que estudió. Atiende a los tres niños de un matrimonio de profesionales, limpia la casa y cocina, todo ello por un salario que se acerca al mínimo colombiano, alrededor de 220 euros. En su país, el salario mínimo equivale a 8 euros, según la tasa del gobierno, y a 5 euros en el mercado paralelo, herramienta común para cambiar las divisas.
El caraqueño Carlos Ruiz, tras varios meses como vigilante de seguridad en Santiago de Chile, ha conseguido un empleo como administrativo, parecido al que era su trabajo en Venezuela. El joven de 30 años fue despedido de una entidad pública por no enviar a sus jefes una fotografía que confirmara su voto a favor del gobierno durante las elecciones a la Asamblea Constituyente del año pasado.
Igual que Francis y que cientos de miles de sus compatriotas, se mantiene en contacto con las necesidades de su familia gracias a la popular aplicación de mensajería instantánea. Cada vez que conecta en videollamada aquello se convierte en una fiesta, en la que cada una de las partes intenta percibir las realidades más allá de las palabras, las mismas que quedaron semiescondidas durante el primer año de exilio forzado.
Cuatro millones de exiliados
Al menos cuatro millones de venezolanos pasarán estas fiestas alejados de su tierra natal, esa que jamás pensaban abandonar ni en sus peores pesadillas. «Tu ausencia es lo que me estorba», reza una pintada a las afueras de Acarigua, en la carretera que lleva a Barquisimeto, en el centro del país. El poeta urbano hurgando en la herida social, sabedor además de que la ONU ha calculado que para el año que viene la diáspora superará los cinco millones en una población de 30.
«Allí lo teníamos todo y por eso nos cuesta tanto adaptarnos a los nuevos países«, asegura Kelly, de 21 años, empleada de un lavadero de coches en Ayacucho (Perú). La jovencita es la alegría de su trabajo.

En Buenos Aires, a los camareros criollos les llaman la sonrisa de Argentina. Casi todos ellos dedican mucha tiempo esta Navidad a WhatsApp, Facebook y Skype para sentirse más cerca en la distancia. El venezolano siempre ha celebrado con devoción estos días, en los que exhibía la ropa recién adquirida y en donde se concursaba para cocinar las hallacas (tamal típico de las fiestas) más sabrosas de su barrio.
La Navidad ahora se ha convertido en una especie de «tour de force» del gobierno para mantener una falsa sensación de aquellas fiestas «fantásticas» que Hugo Chávez bautizó como ‘Chavidad’. El fracaso en el reparto de perniles de cerdo, juguetes y los componentes de las hallacas en los últimos años ha provocado que el gobierno bolivariano adelante ahora la carne a precio subsidiado. De momento, las quejas se mantienen por la pequeña cantidad distribuida.
Otras navidades oscuras de familias divididas, entre la ausencia de adornos y los apagones eléctricos, pendientes de WhatsApp y dependientes de las remesas, casi 2.500 millones en el año. El tradicional pan de jamón se cotiza entre 4.500 y 7.000 bolívares soberanos, al menos un salario mínimo.
Los economistas calculan que la cena navideña costó 11 salarios mínimos, pese a que el consumo de hallacas, que el venezolano siente como su joya gastronómica navideña, se ha reducido en la mitad desde el año pasado, según el diputado José Guerra.
Fuente: El Mundo ES
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Economía
Producción petrolera venezolana sube en julio
La producción petrolera venezolana sube en julio, informó la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), según fuentes secundarias, pasó de 1.104.000 barriles diarios en junio a 1.117.000 en julio, un incremento de 13.000 barriles, equivalente a 1,17%.
Las fuentes primarias, es decir, los datos reportados directamente por Pdvsa a la OPEP, muestran cifras más elevadas. Según estos registros, la producción aumentó de 1.187.000 barriles diarios en junio a 1.200.000 en julio, también un avance de 13.000 barriles.
Ambas series coinciden en señalar una tendencia ascendente desde comienzos de año, aunque persiste la distancia entre los registros oficiales y las estimaciones independientes, un reflejo de la dificultad de establecer cifras exactas de producción en el país.
Producción petrolera venezolana sube en julio
Las proyecciones del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), contenidas en el documento «Desempeño Macroeconómico de Venezuela Primer Semestre de 2026», apuntan a que esta recuperación continuará durante el resto del año. En su escenario central, el organismo calcula que la actividad petrolera venezolana crecerá 11% en 2026, mientras que el sector no petrolero avanzaría 5,6%. La producción de crudo promediaría 1,2 millones de barriles diarios, un aumento de 11% frente a 2025.
Durante los primeros seis meses del año, Venezuela exportó un promedio de 1,052 millones de barriles diarios, 27,6% más que en el mismo período de 2025. El precio del crudo Merey promedió 71 dólares por barril, un avance de 18,9%, lo que elevó el valor de las exportaciones a 14.511 millones de dólares, un incremento de 71,6%.
El segundo trimestre fue decisivo: las exportaciones alcanzaron 1,229 millones de barriles diarios y generaron 9.020 millones de dólares, 129,2% más que un año antes. El PNUD proyecta que las exportaciones petroleras promedien 1,135 millones de barriles diarios en 2026, con ingresos cercanos a 28.168 millones de dólares.
ACN/MAS/Finanzas Digital
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