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¡La reina de la mesa! Cautiva el paladar con una acaramelada torta de piña

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torta de piña
Foto: Cortesía.
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Una de las tortas que más reconocimiento tiene en Venezuela es la torta de piña.

Este ponqué delicioso está cubierto de caramelo, ruedas de piña almibaradas y guindas. Es sin duda un despliegue de color y sabor; que sirve de complemento y cierre majestuoso de cualquier comida.

Se puede encontrar durante todo el año, pero es específicamente en diciembre, cuando las mesas venezolanas se visten de gala para exhibir sus más tradicionales y elaborados platos; cuando la torta de piña hace su maravillosa aparición, como parte de la mesa navideña.


Ingredientes de torta de piña

  • 4 tazas de harina cernida
  • 2 ½ tazas de azúcar
  • 4 panelitas de mantequilla
  • 12 huevos
  • ½ taza de leche
  • 1 lata de ruedas de piña en almíbar
  • ½ taza de guindas
  • 1 cda de polvo royal
  • Caramelo
  • 1 Taza de Azúcar
  • ½ taza de agua

Preparación 

Batir la mantequilla con el azúcar hasta que esté bien cremosa; agregar las amarillas de huevo y continuar batiendo.

Se agrega la leche y el almíbar alternando con la harina y el polvo de hornear. Batir las claras de huevo a punto de nieve y agregarle en forma envolvente la mezcla.

Aparte preparar un caramelo hirviendo el azúcar y el agua; hasta obtener un color ligeramente dorado colocar en un molde redondo donde se distribuyen de forma decorativa las piñas con las guindas en el centro.

Se vierte la mezcla sobre el caramelo con las piñas y se lleva al horno; por espacio de 40 minutos a 350º hasta que al hundir un palillo salga completamente limpio. Voltee mientras aún esta tibia.

ACN/Venezuela Tuya

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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad

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patinaje de velocidad
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En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras. 

Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar. 

Qué hace inolvidable un final de sprint

Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.

Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:

  • Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
  • Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
  • Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
  • Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
  • Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
  • Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.

Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.

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