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Buñuelos de cambur, un increíble sabor fuera de lo tradicional
Para los amantes de los buñuelos hay tantas pero tantas opciones para presentarlos. Se pueden hacer buñuelos con incontables ingredientes, pueden ser a base de yuca, de apio, de plátano, de batata; en fin tantos. Hoy te presentamos buñuelos de cambur, son una delicia.
Rebozando con una mezcla ligera de harina, azúcar y clara de huevo unos trozos de cambures macerados en limón, ron y azúcar; son una explosión de sabor.
El resultado fue esplendido pues no es el tradicional puré para hacer bolitas; sino que la fruta la mantuve en trozo pero al freírse se caliente y se suaviza.
El sabor es increíblemente delicioso, si desea hacer un postre calientito, reconfortante; de sabor muy dulce y halagador, prepare esta opción son simplemente riquísimos.
Ingredientes buñuelos de cambur
- 9 cambures
- 2 cucharadas soperas de jugo de limón
- Un poco de ron
- 6 cucharadas soperas de azúcar glas
- Para la masa
- 200 g de harina
- 2 cucharadas de aceite
- 3 cucharadas de azúcar en glas
- Un puntito de sal
- Agua tibia
- 2 claras de huevo
- Aceite para freír
Preparación
Pele lo cambures y corte en trozos, rocíelos con limón y con ron; espolvoree con el azúcar en polvo y déjelos macerar durante una hora.
Aparte prepare una pasta colocando 200 gramos de harina en forma de cono en un bol; en el centro coloqué el aceite y el azúcar glas; desleír con agua tibia, incorporándola poco a poco hasta que la pasta esté espesa pero fluida.
Deje reposar la masa por una hora. Bata la clara a punto de nieve y añada a la masa.
Rebose los cambures en la pasta y freírlos en el aceite bien calientes; dejando que se doren bien.
Escurrir los buñuelos, disponerlos en una fuente y espolvoree con azúcar, servir calientes.
ACN/Venezuela Tuya
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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.
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