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Antiguo Loro descubierto en Nueva Zelanda tenía 1 metro de altura
Fue descubierto un loro gigante, que vagaba por Nueva Zelanda hace unos 19 millones de años, tenía una altura de 1 metro (3 pies 2 pulgadas), más de la mitad de la altura promedio de un ser humano actual.
Los restos del loro, fueron encontrados cerca de St. Bathans, en la región sur de Nueva Zelanda de Otago.
Dado su tamaño, se cree que el loro no volaba y era carnívoro, a diferencia de la mayoría de las aves de hoy.
Un estudio de la antigua ave, fue publicado el martes en la revista Biology Letters.
Con un peso de poco más de una piedra grande (7 kg), el pájaro habría sido dos veces más pesado que el kākāpo, la especie de loro anteriormente considerada la más grande conocida.
Loros gigantes
«No hay otros loros gigantes en el mundo», dijo a la BBC el profesor Trevor Worthy, paleontólogo de la Universidad de Flinders en Australia y autor principal del estudio. «Encontrar uno es muy significativo».
Los paleontólogos, han denominado a la nueva especie “Heracles inexpectatus” en reconocimiento de su tamaño y fuerza inusuales.
Los huesos, que inicialmente se creía que pertenecían a un águila o un pato, se mantuvieron almacenados durante 11 años hasta principios de este año, cuando un equipo de paleontólogos los reanalizó.
El profesor Worthy, dijo que uno de sus estudiantes se encontró con los huesos del loro por casualidad; en su laboratorio durante un proyecto de investigación.
El loro más grande del mundo, de casi un metro de altura y 7 kilos de peso, vivió hace unos 19 millones de año en Nueva Zelanda, un lugar conocido por sus aves gigantes prehistóricas, según un estudio publicado hoy miércoles en Australiahttps://t.co/dqhM2v6UZ5
— EFE Noticias (@EFEnoticias) August 7, 2019
Especie de superloro
El pico del loro habría sido tan grande que «podría abrir de par en par cualquier cosa que quisiera», dijo Mike Archer; de la Universidad de Paleontología de Nueva Gales del Sur.
El profesor indico a la agencia de noticias AFP, que el loro «bien pudo haber comido más que los alimentos convencionales de los loros; tal vez incluso otros loros».
Sin embargo, debido a que el loro no tenía depredadores, es poco probable que fuera agresivo, dijo el profesor Worthy a la BBC.
Con información de: ACN|BBC|AFP
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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.
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