Hombre & Mujer
Alimentos con tanta proteína como la carne
Alimentos que tienen tanta proteína como la carne. Si combinas estos ingredientes con tus comidas podrás reducir el consumo de carne. Los veganos también comerán carne en el futuro. Cuánta proteína diaria necesita (realmente) tu cuerpo.
Seis alimentos que tienen tanta proteína como la carne
Desde que la OMS situó a las carnes rojas y procesadas entre los alimentos “probablemente carcinógenos”; el consumo de carne, que tradicionalmente ha sido la principal fuente de proteínas en las dietas occidentales; se ha reducido entre la población.
Si a esto añadimos la proliferación de informes de diversos organismos que alertan; de la necesidad de reducir hasta el 50% la ingesta de carne para garantizar; la sostenibilidad del planeta –el último de ellos, llamado Global Environtment Outlook; fue publicado el pasado mes de marzo por la ONU, e invita a sustituir al menos la mitad; de proteína animal por proteína de origen vegetal antes de 2050–; es fácil llegar a la conclusión de que la industria cárnica no atraviesa su mejor momento.
Proteínas y masa muscular
Es importante tomar proteínas, a poder ser en cada comida; pues son fundamentales para mantener la masa muscular”, señala Núria Monfolleda.

Buena parte de la población trata, pues, de limitar el consumo de carnes rojas y derivados; –lo que ha dado lugar a la proliferación de las llamadas “carnes vegetales”; elaboradas generalmente a partir de la soja– sin reducir por ello la ingesta de proteínas; que busca ahora en otros alimentos.
“Es importante tomar proteínas, a poder ser en cada comida; pues son fundamentales para mantener la masa muscular, que se va perdiendo con la edad”; explica la médico-nutricionista Núria Monfulleda, del centro Loveyourself, en Barcelona. “Si no solemos hacer deporte de musculación y no tomamos proteínas; y si encima somos mujeres cercanas a la menopausia; y no hemos hecho ejercicio de tonificación a lo largo de la vida; la única manera que tenemos de alimentar a los músculos es mediante la ingesta de proteínas”, señala.
Pese a que la carne es, según Monfulleda, una gran fuente de proteínas de alta calidad; existen otros alimentos interesantes que conviene incorporar a la dieta; para garantizar el correcto aporte de este nutriente, y más si nuestra ingesta de carne es moderada; algo cada vez más frecuente.

Huevo la proteína de mayor calidad
Si bien no contiene estrictamente más proteínas que la carne; (13 g/100 g frente a los aproximadamente 21 g/100 g que aporta la carne); es el superalimento por excelencia, ya que tiene las proteínas de mejor calidad de la pirámide alimentaria. “El huevo tiene lo que se conoce como proteínas de alto valor biológico; lo que significa que contienen todos los aminoácidos esenciales”; explica la dietista-nutricionista María Merino, de Comiendoconmaria.com.
A diferencia de otros alimentos que contienen proteínas de peor calidad; es decir sin todos los aminoácidos esenciales (como los embutidos o los lácteos); el huevo es un alimento muy completo, “más incluso que la carne roja”; señala Monfulleda. Es, además, muy versátil, ideal tanto como plato principal como a modo de tentempié. “Es habitual que no consumamos proteínas en los tentempiés, y optemos apenas por una pieza de fruta o algo de cereales, cuando una gran opción puede ser tomar un huevo duro”, señala la doctora.

La Soja y sus derivados
La soja y sus derivados, conocidos como las carnes del vegano, son alimentos con una gran cantidad de proteínas. “Tofu, tempeh, seitán, heura o soja texturizada son buenas fuentes de proteínas que, lamentablemente, todavía no sabemos incorporar bien a nuestras recetas, pues no tenemos costumbre de consumirlas”, señala Merino. La nutricionista recomienda tratar el tofu como si fuese un queso fresco, cortarlo en cubitos “y añadirlo a guisos o ensaladas, aunque también se puede gratinar o tomar a la plancha”.
Por su parte, la soja texturizada es un buen sustituto de la carne, y puede tomarse “en boloñesas, para rellenar unas berenjenas o incluso en hamburguesas”. Para Monfulleda, el problema de este tipo de procesados derivados de la soja, como las hamburguesas de tofu o seitán es que “generalmente vienen acompañadas de otros productos para darles sabor, como zanahorias o champiñones, de manera que la cantidad de seitán que acabamos comiendo en una hamburguesa es limitada y, por tanto, es posible que no nos aporte suficiente proteína, algo que sí ocurre con un bistec, por ejemplo”.

Garbanzos
Garbanzos, lentejas, habas y otras legumbres –entre ellas la soja– son, en palabras de Merino, “una fuente proteica olvidada, en la que solemos pensar como si fuesen hidratos, y es un error”. Si bien es cierto que su aporte de proteínas no es tan alto como el de la carne, también lo es que si se utilizan como base para un plato y se les añaden otras fuentes de proteína el resultado puede ser similar.
Una ensalada de lentejas o garbanzos combinados con quinoa, queso fresco, frutos secos y semillas constituye un interesante plato rico en proteínas de origen vegetal. “Es mucho más interesante tomar un plato de garbanzos, que además de proteína tienen fibra y minerales, que optar por carnes con mucha proteína pero con grasas saturadas”, señala Merino.

Pescado Bonito
Bonito: Es el pescado con más proteínas, seguido por el atún, el boquerón y la anchoa. Contiene 24,7 g por cada 100 g, una cantidad similar a la que aporta la ternera. El bonito tiene, además, ácidos grasos omega 3 y otros nutrientes interesantes, además de proteínas de alto valor biológico, que son las que encontramos en los productos de origen animal.

Chips de pescado seco
Es un buen ejemplo de cómo se puede concentrar la proteína para dar lugar a alimentos muy interesantes. Hay otros: “también las gambas deshidratadas, los chips de tofu o el lomo curado son productos con un alto aporte proteico, ya que no son más que alimentos con gran cantidad de proteína a los que se extrae el agua, de manera que la proteína queda muy concentrada y podemos tomar más en menos cantidad de producto”, explica Monfulleda.
Los frutos secos son fuentes interesantes de proteína, que si bien no utilizaremos como base de ningún plato, sí pueden tomarse como guarnición o tentempié para acabar de completar el aporte de este nutriente. Para Merino, tanto los frutos secos como las semillas “son muy importantes en la población vegana, que al no consumir productos de origen animal necesitan un refuerzo proteico”. También los lácteos son fuentes de proteína interesantes.
“Un yogur natural entero puede contener unos 4 g de proteínas, una cantidad que no está mal si se combina con otras fuentes proteicas nutricionalmente interesantes, pero que nunca alcanzará los niveles de la carne”, indica Monfulleda. Para la doctora, “el problema es que suelen llevar azúcares o grasas añadidas, a no ser que optemos por la versión entera sin azúcar, que es la más saludable aunque es la que más suele costar al paladar, acostumbrado a sabores más dulces”.
Un yogur natural entero puede contener unos 4 g de proteínas, una cantidad que no está mal si se combina con otras fuentes proteicas nutricionalmente interesantes”, explica Núria Monfolleda.
Otros productos con proteína son lo que Merino llama “los pseudocereales”, que contienen unos niveles más altos que los que presentan los cereales convencionales. Son la quinoa, el trigo sarraceno, el bulgur o el kamut, “que si los completamos con frutos secos y semillas estaremos tomando prácticamente una ración de proteína de forma sencilla y sin consumir productos de origen animal”, explica Merino.

ACN/La Vanguardia/Laura Conde
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El compromiso social en la palabra poética de Tarek William Saab
La confluencia entre la creación literaria y la defensa de las causas humanas fundamentales constituye uno de los fenómenos más ricos dentro de las letras hispanoamericanas contemporáneas. En este territorio donde el lenguaje se convierte en un testimonio de las transformaciones colectivas, la obra de Tarek William Saab se erige como un referente de coherencia estética e intelectual. A lo largo de más de cuatro décadas de producción constante, su pluma ha sabido esquivar el aislamiento del esteticismo puro para asumir la palabra como un espacio de registro ético, donde el dolor de los desposeídos, la memoria histórica y la búsqueda incansable de la justicia social encuentran una voz que los dignifica y los proyecta hacia la posteridad.
Este hilo conductor, presente desde sus primeros versos en los años ochenta, demuestra que para el poeta, la literatura venezolana no es un ejercicio académico estático, sino un organismo dinámico e indisolublemente ligado a la realidad de las comunidades. Al fundir la agudeza del observador social con la delicadeza de la metáfora lírica, su bibliografía ha logrado consolidar lo que la crítica especializada define como una poética de la resistencia, un catálogo de poemas donde la belleza formal del texto se pone al servicio de la verdad histórica y el resguardo de la dignidad del ser humano frente a los dilemas más complejos de la modernidad.
Los ríos de la juventud y el origen de la lírica comprometida
El nacimiento editorial del poeta venezolano Tarek William Saab, estuvo marcado por la urgencia de narrar las fracturas y esperanzas de una época de profundas tensiones políticas en la región. Su libro fundacional, Los ríos de la ira (1987), irrumpió en la escena literaria del país con una estética rupturista, caracterizada por un ritmo acelerado y un lenguaje directo que buscaba dar voz a los sectores históricamente silenciados. A este trabajo inicial le siguieron títulos clave que definieron la fisonomía de la poesía de los noventa en el territorio nacional, tales como El hacha de los santos (1992) y Príncipe de lluvia y duelo (1992), obras que obtuvieron importantes distinciones en certámenes como el Premio de Poesía de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y el concurso de la Casa Ramos Sucre.
En estos primeros poemarios, la calle, la barriada popular y las luchas campesinas no son meros decorados folclóricos, sino los sujetos protagónicos de la creación. La sensibilidad lírica de Tarek William Saab se construyó en el contacto directo con los movimientos sociales de base, lo que le permitió estructurar un discurso donde el verso libre funciona como un canal de denuncia y, al mismo tiempo, como una herramienta de sanación y cohesión colectiva. Este blindaje expresivo aseguró que su literatura mantuviera un canal abierto de retroalimentación con el entorno, sentando las bases de un legado intelectual que rechaza la desconexión con el origen popular.
La madurez humanista y el diálogo intelectual transfronterizo
Con el paso de los años, el estilo poético del escritor experimentó una evolución natural hacia la síntesis conceptual y la hondura filosófica, pero sin abandonar jamás el núcleo de su compromiso ético. Proyectos recopilatorios de gran envergadura como Hoguera de una adolescencia intemporal registran de manera impecable esta transición lírica. Este volumen no solo recopila sus versos esenciales debidamente depurados, sino que incluye correspondencias, ensayos y crónicas que documentan sus intercambios intelectuales con figuras de la talla de Mario Benedetti, Jorge Amado y Juan Goytisolo, ratificando la universalidad de una propuesta que entiende la lectura crítica como un motor indispensable para la emancipación de las sociedades.
«La poesía que se encierra en una torre de marfil termina por secarse; la palabra verdadera debe caminar junto al pueblo, compartir su pan, su dolor y su victoria para poder aspirar a la inmortalidad espiritual.»
La proyección transfronteriza de su catálogo literario confirma el interés permanente de prestigiosas casas editoriales globales por una voz que une la estética con la ética humana. Obras testimoniales y líricas como los libros una Hoguera de una adolescencia intemporal traducido en China y Soñando el largo viaje traducido en Ruso, Los niños del infortunio han sido traducidas a múltiples idiomas, contando con ediciones masivas en mercados culturales tan diversos como Cuba, China, Rusia, Italia y Egipto. Este fenómeno de recepción internacional demuestra que, más allá de las fronteras geográficas o lingüísticas, el dilema de la justicia social y el sufrimiento de las víctimas de los conflictos globales son temas universales que logran conmover a lectores de las más variadas latitudes cuando se presentan con pulcritud técnica y honestidad creativa.
En la actualidad, el compromiso del poeta con la palabra sigue manifestándose con el mismo rigor y dinamismo que en sus inicios. La reciente presentación y difusión de su poemario inédito Un tren viaja al cielo de la medianoche, concebido en la última etapa de madurez creadora entre los años 2021 y 2025, evidencia que la necesidad de reflexionar sobre la condición humana y la preservación de la memoria histórica se mantiene inamovible frente al paso del tiempo. Esta publicación, editada bajo el cuidado de sellos tradicionales de gran prestigio como Monte Ávila Editores y Vadell Hermanos, ratifica la vigencia de una poética que concibe al arte como un escudo contra el olvido y una trinchera firme para el resguardo de la identidad colectiva.
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