Hombre & Mujer
Adolescentes podrían padecer depresión a causa de las redes sociales
Un trabajo de investigación revela que las adolescentes tienen el doble de probabilidades que los adolescentes de mostrar síntomas depresivos relacionados con el uso de las redes sociales, según los resultados de un estudio realizado por investigadores británicos.
En el estudio, publicado este viernes en la revista EClinicalMedicine y citada por Reuters, sus autores encontraron que de las menores de 14 años que utilizan más las redes sociales, dos quintas partes hacen uso de ellas más de tres horas al día, informa rt.
La investigación también reveló que un 38% de las que hacen un excesivo uso (más de cinco horas al día) muestran signos de depresión más grave.
Los investigadores determinaron que un 40% de las adolescentes y el 25% de los menores han sufrido acoso ‘online’ o ciberacoso. Además, el 40% de las niñas informaron tener problemas para conciliar el sueño, en comparación con el 28% de los adolescentes. Tanto la ansiedad como la falta de sueño están vinculadas a la depresión.
Otras de las consecuencias del uso de las redes sociales es que las adolescentes también se han visto más afectadas en lo que se refiere a la imagen corporal y la autoestima, un problema menor en el caso de los niños.
Estos hallazgos son «altamente relevantes» para trazar unas directrices a la hora de utilizar las redes sociales y considerar la posibilidad de restringir el acceso a ellas para los adolescentes, instó Yvone Kelly, profesora del Instituto de Epidemiología y Salud de la University College de Londres (Reino Unido), coautora de la investigación.
ACN/rt
Hombre & Mujer
Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.
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