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Juego por WhatsApp promueve la anorexia y la bulimia
Juego por WhatsApp promueve la anorexia y la bulimia: Un peligroso juego por WhatsApp que promueve la anorexia y la bulimia, fue descubierto por una madre en el teléfono celular de su hija. Por medio de terrible retos como drogarse, tomar un sorbo de agua por cada cucharada de comida, comer cubos de hielo y cortarse en las extremidades es que los jugadores ganan los desafíos.
El juego denominado Ana –por anorexia- y Mia –por bulimia- invita a los participantes a cumplir desafíos para poder adelgazar, y pone un límite de tiempo para bajar una cantidad de kilos definidos, sin importar las complicaciones en salud, que pueden ser mortales. De hecho, los participantes no consideran estas enfermedades como trastornos alimenticios, sino como una forma para verse y sentirse bien consigo mismos.
Aunque hace varios años existen blogs pro Ana y pro Mia alrededor del mundo, la tendencia de los retos por comunidades de chat es reciente en Colombia. En el Valle del Cauca las autoridades ya han reportado cinco casos de jóvenes que se han sometido a los desafíos.
En Cali, una madre denunció que su hija de 12 años presentaba comportamientos extraños durante casi dos meses. Contó que no comía alegando que no le gustaba su cuerpo, y que cuando lo hacía vomitaba inmediatamente después. Incluso, en un par de oportunidades se dio cuenta de laceraciones que tenía en sus brazos y piernas.

Preocupada, la madre decidió investigar y describió a mediados de noviembre pasado que en el celular de la niña había un grupo de WhatsApp con personas de diversos países, como la Argentina, Cuba, Chile y México, donde daban consejos para dejar de comer.
César Valencia, coordinador de juventudes de la Secretaria de Desarrollo Social del Valle del Cauca, dijo a El País que como el caso de la menor de 12 años le han llegado reportes de otros niños que hacen dietas drásticas, que contienen menos de 500 calorías al día. Añadió que el reto ya provocó anorexia a una de las niñas y bulimia a otra.
El funcionario también indicó que “se debe lanzar una voz de alerta a los colegios públicos y privados y a los padres de familia, porque la principal responsabilidad del bienestar de los niños radica en el hogar”. Y pidió limitarles y controlar el acceso a internet y a aparatos electrónicos.
ACN/ Infobae
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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.


