Opinión
Balance nacional general al cierre
Balance nacional general al cierre: Por Luis Fuenmayor Toro.-
Económicamente, el año termina mucho peor que como comenzó. La dolarización del comercio se ha impuesto de la manera más salvaje posible; lo que conduce sólo al enriquecimiento de unos pocos y al empobrecimiento mayor de la inmensa mayoría; que hoy se debate, dentro de condiciones de vida paupérrima, entre la desesperanza, la tristeza, la rabia y la desesperación.
Las variables económicas y financieras no han mejorado. La hiperinflación, la devaluación monetaria y la ausencia de circulante, siguen presentes ante la mirada indolente y muchas veces cínica del gobierno. Aunque se argumente que hoy no hay escasez, pues los mercados están atiborrados de productos; la carestía sigue existiendo para la mayoría, ya que los altos precios no permiten la adquisición ni de los bienes fundamentales.
Los salarios son los peores del mundo. La falta de gasolina agrava a su vez todo este panorama.
La situación política no ha mejorado sino muy levemente; y la mayoría del país podría, y con razón, objetar esta positiva apreciación. Las elecciones, que hubieran podido ser el inicio de un claro cambio en la política nacional, no llegaron a serlo, pues la abstención alcanzó un 70 por ciento de los votantes y la composición de la Asamblea Nacional (AN) no refleja en nada el sentir ni los deseos de la gente.
El gobierno, con su sectarismo y soberbia acostumbrados, no aprovechó la oportunidad para enviar un mensaje creíble de cambio. No ha internalizado que mantener el poder tiene sentido, sólo si se mejora las condiciones de vida de la gente. La imagen gubernamental no cambió en nada, ni dentro ni fuera del país. Sigue siendo un gobierno ventajista, demagógico, tramposo, autoritario, indolente y envuelto en distintas violaciones, entre ellas las de DDHH y la de peculado de uso de los recursos públicos.
Ahora contra la Oposición
La oposición dirigida por López-Guaidó, que chantajea internacionalmente a sus prosélitos; ha favorecido las acciones del gobierno. Aunque aparentan ser sus enemigos jurados, han trabajado a favor del régimen; tanto en la época de Chávez como con Maduro. Es risible oírlos llamar colaboracionistas a quienes participaron en las elecciones recientes; cuando han sido los más eficaces y previsibles colaboradores del régimen desde hace unos 20 años.
Sus depravaciones han atornillado en el poder a los supuestos revolucionarios. Ésa ha sido su función real, objetiva, medible, y ésa pareciera seguirlo siendo; pues no hay asomo serio de enmienda. Y menos ahora que le tomaron gusto a los fondos públicos que mal manejan a discreción; sin planificación ni controles, sin obligaciones para con nadie y sin limitaciones.
Adolecen de las mismas lacras gubernamentales, pero potenciadas. Su conducta aduladora de la política de vacunaciones contra el CoVid-19 del presidente Duque; que excluye a los venezolanos indocumentados, demuestra muy bien su canallesca actitud.
El otro sector opositor, de carácter nacional, popular, democrático y pacífico; no ha logrado hasta ahora impactar positivamente a los electores venezolanos; y por lo tanto, no constituye aún una opción de cambio. Aunque presume de no ser sectario, su resistencia a la conformación de una unidad mayor que las débiles habidas en las elecciones de la AN, nos dice lo opuesto.
En su mayoría, sigue sumido en la defensa de parcelas vacías; de liderazgos incuestionables, de siglas sin mayor significado y de cierta soberbia; proporcional a sus tamaños, pero soberbia al fin. Estas debilidades, cierto oportunismo y los ataques y chantajes despiadados recibidos de la oposición violenta; han mediatizado sus posturas antigubernamentales; lo que hace que no sean percibidos como firmes opositores. Asumir autocríticamente estas limitaciones y rectificar es fundamental para su éxito futuro.
Se instalará la AN. El gobierno intentará convertirla en un simple apéndice de sus políticas; lo que será difícil de evitar pues no existen fuerzas parlamentarias suficientes. La unidad de este sector es indispensable; no apartarse del camino democrático también lo es. El trabajo organizativo y de calle se hace imperioso.
La denuncia permanente, la presentación acordada de propuestas alternativas viables y el mantenimiento del diálogo con el gobierno, serán vitales en ir fortaleciendo la retomada ruta democrática.
ACN/lft
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Opinión
Activos en el Activismo: El motor de la transición ciudadana en Venezuela
Por: Luis Junior Vivas
Valencia, junio de 2026
El activismo político no es una fuerza estática ni un simple registro de reclamos en papel; es el tejido vivo de la historia democrática. A lo largo de los siglos, los grandes giros de la humanidad —desde las sufragistas británicas hasta el movimiento por los derechos civiles de Martin Luther King— no nacieron en los despachos institucionales, sino en las calles, impulsados por ciudadanos comunes decididos a desafiar el statu quo.
En Venezuela, esta herencia es profunda. La identidad republicana del país se forjó bajo el fuego de un activismo civil y militar que rompió las cadenas coloniales, y se redefinió en el siglo XX con la Generación del 28, aquellos estudiantes que plantaron cara a la dictadura gomecista y sembraron las semillas de la era democrática. Hoy, esa necesidad de participación vuelve a ser el epicentro de la realidad nacional.
En el panorama contemporáneo, la figura de María Corina Machado ha redefinido el concepto de activismo en Venezuela. Su propuesta, enmarcada en un liberalismo popular y un férreo compromiso libertario, transformó la tradicional forma de hacer política en el país.
Machado ha demostrado que el activismo no se limita a las dinámicas de los partidos tradicionales; se trata de una lucha ética, de resistencia y de organización de base. Desafiando inhabilitaciones, bloqueos de carreteras y persecución, su presencia en cada rincón del territorio nacional y fuera de el ,despertó una fuerza ciudadana que parecía dormida, convirtiendo la causa de la libertad venezolana en un movimiento civil sin precedentes en la historia reciente de la región.
»Activos en el Activismo»: El eco que nace en Carabobo
Es precisamente en este contexto de movilización permanente donde nacen las ideas que guían la acción. Desde la Coordinación Regional de Activismo de Vente Carabobo, se acuñó una frase que hoy resuena como un mantra para miles de ciudadanos: «Activos en el Activismo».
Más que un eslogan de campaña, este término nació en tierras carabobeñas como un llamado a la acción consciente y permanente. Significa entender que la libertad no se espera pasivamente, sino que se construye a diario a través de la formación, la movilizació y la presencia en las comunidades. El estado Carabobo, históricamente vinculado a las gestas libertarias del país, vuelve a ponerse a la vanguardia conceptual de la resistencia civil con esta premisa.
El activismo venezolano se encuentra hoy en su encrucijada más crítica y determinante. En el marco de una compleja transición política, el objetivo inmediato está firmemente trazado: confluir y presionar por un proceso electoral presidencial con plenas garantías democráticas.
Los desafíos para quienes nos mantenemos «Activos en el Activismo» son monumentales:
Organización y defensa del voto: Estructurar y seguir fortaleciendo redes ciudadanas capaces de movilizar a millones de electores y cuidar cada sufragio en condiciones adversas en un inevitable proceso electoral que más temprano que tarde se realizará en nuestro país.
Vencer la censura: Convertir a cada ciudadano en un canal de información veraz ante el bloqueo de los medios de comunicación tradicionales, la persecusión y el amedrentamiento que aunque ha disminuido aún persiste por parte de las fuerzas del régimen.
Mantener la ruta pacífica y constitucional: Resistir las provocaciones que buscan desmovilizar a la población, manteniendo el foco en la vía electoral como el mecanismo legítimo para el cambio.
El camino hacia la transición presidencial no será sencillo, pero la historia demuestra que cuando una sociedad civil se organiza bajo un propósito claro, no hay estructura que pueda detenerla. El activismo en Venezuela ha dejado de ser una opción; hoy es el deber ciudadano que define el futuro de la República.
Abg. Luis Junior Vivas
Coordinador Regional de Activismo
Vente Carabobo
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