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¡Fácil y económico! Te enseñamos a preparar sushi sin que tu bolsillo sufra
Unos de los platos más difíciles de acceder en Venezuela actualmente es el sushi, pues resulta una comida realmente costosa, sin embargo, traemos una excelente opción para tu bolsillo no sufra, pues resulta bastante económico.
Con ingredientes un poco más accesibles; los amantes de este platillo podrán darse un gusto y lo mejor es que aprenderán a prepararlo en casa.
Ingredientes para el sushi económico
- 1 taza de arroz
- Cebolla al gusto
- Caldo de pollo opcional
- Sal al gusto
- Ajo porro opcional
- Aguacate opcional
- Tocineta (ya cocinada) opcional
- Aceite
Preparación
Primero, se pela el aguacate y se corta en tiritas; (recuerda que los ingredientes opcionales son a gusto de cada persona).
Luego cortamos el ajo porro en forma fina; este lo recomendamos ya que le da muy buen sabor y para decorar queda excelente.
Para este paso lo que tenemos que hacer es el arroz, se sofríe con un poco de cebolla para darle sabor.
Se le agrega el doble de agua y un poco más; (la idea es que nos quede como una masa).
Dejamos enfriar hasta que lo podamos tocar.
Y ha llegado la hora de la verdad; primero se coloca un paño y luego con papel film o una bolsa limpia se estira y se engrasa para que no se pegue nada.
Luego con ayuda de agua (hay que estar constantemente humedeciendo los dedos para que no se nos pegue el arroz a las manos); se va colocando poco a poco y se va comprimiendo, haciendo una forma de rectángulo.
Luego se ponen los ingredientes a lo largo.
Ahora lo que vamos a hacer es enrollarlo pero no todo completo solo una vuelta. Se compacta bien.
Luego se retrocede con el papel y el paño y se repite hasta formar el rollo.
Guardamos entre 5 y 10 min en la nevera para que compacte mejor aún.
Cuando ya se tengan los rollos, se pican. La verdad es que a pesar de que se ve un poco difícil no lo es. Atrévete y conviértete en el creador de tu sushi.
ACN/Cookpad
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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.


