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21 de diciembre: Día del Espíritu de la Navidad
Con la llegada de la época navideña se acostumbra una celebración el 21 de diciembre: Día del Espíritu de la Navidad. El mes de diciembre no solo es una temporada de regalos, celebración y fiesta, es también un tiempo que da paso distintas tradiciones y costumbres. Entre estas se cuenta la de este 21 de diciembre
El Espíritu de la Navidad es una celebración que resalta la solidaridad, el compartir y la magia que tienen las fechas decembrinas. Se dice que esta fecha, que marca el solsticio de invierno cada año, el Espíritu de la Navidad baja a la Tierra para visitar a todas aquellas personas de buena voluntad por la noche. Específicamente entre las 10:00 p.m. y las 12:00 a.m., un momento que muchos consideran propicio para hacer peticiones y agradecimientos, de acuerdo con esta tradición.
Se cree que con la celebración de la llegada del Espíritu de la Navidad se obtiene paz, abundancia, riqueza y amor. Por eso, quienes conmemoran la fecha ponen en práctica los rituales pautados para esta fecha.
Rituales del 21 de diciembre: Día del Espíritu de la Navidad
Estos rituales pueden variar, pero la mayoría comparten la misma esencia. Uno de estos consiste en tener la casa limpia para recibir al Espíritu sin malas energías. Por ello se suele dedicar el día anterior solo a la limpieza del hogar.
Igualmente, hay quienes el mismo 21 de diciembre: Día del Espíritu de la Navidad, encienden velas que pueden ser anaranjadas, rojas y doradas. Las acompañan con aromas cítricos como limón o mandarina, para finalmente pasar a la fase en la que escriben sus agradecimientos y deseos para el año próximo.
Estos deseos suelen escribirse con un orden específico según quienes practican año a año esta tradición navideña. Las peticiones de mayor prioridad se hacen primero y se recomienda siempre pedir por el bienestar y la paz del mundo. Luego van anotadas las peticiones más personales.
Una vez ya escritos los deseos, se guardan y en la visita del año siguiente se queman solo los que se hayan cumplido.
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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.
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