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Cosas inutiles

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Cosas inútiles: Por Josué D. Fernández A.– Desmerecen del todo las chapuceras denuncias dentro del PSUV, después de compartir irresponsabilidades por 18 años de desmadres comunistas, bajo batuta cubana,  alineación de  boinas y cachuchas de uniformados, con la sumisión indispensable de cómplices civiles.

Son habituales como ojales de solapas, cosas inútiles, se saben inservibles de antemano, y ni si quiera se perforan para calzar botón alguno; una rutina posiblemente equivalente a las muestras de culpas entre enquistados en el régimen de Venezuela, intentando separaciones sospechosas de última hora, después de compartir irresponsabilidades por dieciocho años de desmadres comunistas bajo batuta cubana,  alineación de  boinas y cachuchas de uniformados, con la sumisión indispensable de cómplices civiles. En efecto, en estos días está creciendo el muestrario de botones fuera de lugar, tan inservibles como los ojales sin abrir, en las que se anotan extrañas declaraciones de Freddy Bernal, de Francisco Arias Cárdenas, y una rara disposición solidaria en el canal propagandístico de “Telesur”, todas de reconocimiento a carencias agravadas entre la población más pobre.

 

A la fecha, ya debidamente aclarado  que no se trata de arrepentimientos y mucho menos de rectificaciones en el camino equivocado que hunde al país en precipicio de mayor profundidad a medida que pasan los meses y los años, este arrebato separatista de Freddy Bernal, según palabras posteriores, es asunto de malsanas interpretaciones.  Para los que se perdieron el siguiente capítulo del culebrón,  la bola “ha picado, pica, y se ha extendido” porque “la derecha maltrecha, la que controla los grandes medios de información, quiere ahora ponerme a mí como un desleal a la revolución, quiere ponerme ahora a mí que yo quiero saltar la talanquera, que estoy siendo disidente del presidente, Nicolás Maduro, pues aprovecho para decirles que me importa un pito los aplausos de la derecha, yo no necesito tarima ni aplausos de la derecha maltrecha, ni nacional ni internacional”.

Por sus antecedentes, resulta  bastante difícil concederle a Freddy Bernal el beneficio de una lucidez temporal, cuando dijo “Me da hasta vergüenza, hemos perdido incluso hasta la gobernabilidad. Hay que decirlo. Y somos responsables de ello. No es responsable la cuarta república, no. No es responsable Carlos Andrés Pérez, no. Somos responsables nosotros porque tenemos 19 años en revolución, y ya somos responsables de lo bueno y de lo malo en este país”. Pero, Bernal no está solo, y otras voces también formarían el coro de los pocos que  despiertan ahora de una larga embriaguez, con estrofas de Julio Escalona, David Paravisini, Earle Herrera, Jesús Farías, Elias Jaua, Rodrigo Cabezas, Maripili Hernández, Miguel Ángel Pérez Pirela, y las ya anotadas al principio. Con música a la mano, quizás Albert Hamond, y su versión de “Échame a mí la culpa” revelaría el trasfondo de los últimos acontecimientos. Escuchemos esa historia.

El reconocimiento de la culpa podría ser un buen comienzo, un simple buen comienzo para enmendar errores, cuando viene acompañado de acciones concretas para rectificaciones, y luego, a fuerza de repetidas demostraciones del cambio percibido como irreversible, permiten restaurar la credibilidad y la confianza perdidas. En textos especializados se lee que el sentimiento de culpa se definiría como una percepción de que se ha hecho, dicho, pensado o sentido algo que resulta censurable, a la luz de un determinado sistema de valores. Sin embargo, la expresión de culpa es insuficiente  si no se acompaña de hechos concretos como garantía del cumplimiento  de la promesa por delante. Al final, ese reconocimiento de culpa no sirve básicamente para nada, cuando se queda en palabras.

Los casos de reincidencias en vicios y bajas pasiones guardan lugar en las vidas de innumerables personas, las cuales se han quedado secas como “momias del Faraón”,  a la espera de la mejor parte de una declaración de culpa que sería la demostración en el tiempo de la firme decisión de no repetir errores y de repararlos para siempre. Es precisamente lo opuesto a la respuesta de Freddy Bernal, con su cuento de la momia del faraón para esa despreciable derecha que le dedicaba aplausos a su aparente furor de sinceridad. Para la vergüenza que le pueda quedar a Freddy Bernal, tal vez haya un lamento por su desconocimiento de la frase del escritor español Jacinto Benavente, cuando sentenció  que “Como en las deudas, no cabe con las culpas otra honradez que pagarlas”.

Quedaría pendiente para la semana que viene, después del Congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), cuántos dirigentes oficialistas definirán su desacuerdo con el caos imperante, o aclamarán como  grandes cosas las ampliamente publicadas iniciativas fundamentales de Freddy Bernal para la cría de conejos en hogares, o los establos domésticos de cabras alpinas, o el plan “Techos Verdes” en los urbanismos de la Gran Misión Vivienda”. No obstante, el exministro chavista y exmiembrode la dirección nacional del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), Héctor Navarro, ha declarado en redes que el IV Congreso del partido de Gobierno convocado para hoy  “es una mampara, una maniobra para buscar legitimidad porque el ejercicio del poder se les está complicando. Las bases del Psuv están desencantadas y frustradas porque la convocatoria no ha sido genuina. “Las propuestas vienen elaboradas desde arriba”, dijo.

Experiencias Mayores se despide, con el saludo de fin de semana, y un agregado  de  “Culpas”,  en las voces de Luis Fonsi, y Demi Lovato, quien actualmente se repone de hospitalización inesperada por sobredosis después de un traspié en su plan de regeneración…

El artículo forma parte de “Experiencias Mayores”, encartado del programa “Estamos en el Aire”, a las 4:30 de la tarde, cada sábado. Breve espacio editorial ligero, canal de catarsis del desconcierto de su autor, con música a propósito del asunto que trata, entrevista y  gotas de humor.  Por http://www.radiorumbos670am.com.ve/, en cuya discusión los interesados pueden tomar parte por los teléfonos +58 212 284.04.94 y 285.27.35, o mediante mensajes directos por Twitter, a Josué Fernández, @jodofeal, por canal personal de YouTube.  – fernandez.josue@gmail.com – https://comunicadorcorporativo.blogspot.com/2018/07/cosas-inutiles.html

No deje de leer: Freddy Bernal aconsejó a los venezolanos criar cabras en sus casas (video)

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Carta de Lorent Saleh

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Poesía. “Quienes queremos cambiar el mundo jamás nos damos por vencidos”

Poesía. Desde niño mi sueño siempre fue ser poeta, hacerme de las letras hasta convertirme en poesía y trascender dejando la materia; y este es mi drama, mi padecimiento permanente, mi conflicto existencial, mi guerra conmigo y con mi yo más profundo que se ve frustrado e incompleto. Y es que voy fallidamente tras la poesía y ese mundo de palabras que la política intenta arrebatarme y quitarme de las manos.

Nací en una tierra hermosa donde se devaluó la vida hasta borrarse por completo el significado de la dignidad y el sentido de lo humano, se desataron los demonios de la avaricia y el resentimiento, se creció toda la intolerancia al libre pensamiento con el objetivo de imponer, con fuego y hambre, un pensamiento único en medio de la polarización de los sectores dominantes. Usan la política para hacer lo malo y joderse -queriendo y sin querer- en los más pobres… Entonces, como otros jóvenes, terminé de cabeza consagrado en aquella romántica terquedad de querer cambiar el mundo en el que vivo. Ahora estoy acá, en una celda desde hace ya algunos años y mi madre, afuera en el portón, sufre y lucha como leona por mi regreso al hogar. Pase lo que pase ella no se da por vencida y no deja de creer, pues un amor de madre la proyecta al infinito.

 

Desde la última vez que vi el cielo y presencié el atardecer hasta hoy he vivido intensamente, he vivido más que nunca, aunque algunos esperarán lo contrario. Me han golpeado en el alma y en el cuerpo y me han herido en lo profundo. Me han quitado casi todo, he perdido muchas cosas mucha veces, he querido morirme al punto de cortar mis venas y sentir descanso en cada gota derramada, también he deseado vivir y he entrado en pánico al sentir la muerte tan de cerca, he vivido la soledad como un castigo y como una bendición al mismo tiempo, me han aislado de todo tanto tiempo que me llevaron sin remedio a encontrarme con mi yo.

Me metieron en una Tumba fría un poco más de dos años y de ella salí vivo, me llevaron a la Roca Tarpeya y me metieron en una caja de concreto en un lugar llamado el Helicoide. Soy testigo de torturas de mil formas y expresiones; he visto lo más grotesco de lo humano y lo más hermoso en medio de la desgracia. Hace mucho que dejé de ver la luna pero aún hablo con ella y con ella me conecto con el resto. De obstáculo en obstáculo voy ganando las batallas aunque el cuerpo mucha veces me traicione.

Luego de 3 años y muchos meses, de La Tumba y La Roca, de golpes en el alma y en el cuerpo, de dos celdas y muchas requisas, de quedarme solo y de ver a tantos partir una y otra vez, de dos motines y el aislamiento prolongado par de veces sin piedad… Estoy, sigo vivo y vivo más que nunca, sin motivos para el odio y ligero de equipaje, con agua, un colchón y par de libros; y resultó que soy finalmente libre, casi feliz en lo que se suponía debía ser un cruel tormento. He encontrado muchas respuestas que pensé que nunca encontraría. Finalmente entendí que la libertad no se trata de poder tener sino de no necesitar y que realmente sólo pierde quien se rinde y que la clave está en perder el miedo a caerse y en levantarse una y otra vez con humildad… Que la celda es tan solo una caja y una idea es todo un universo.

Esto no es un documento ni una carta papel-dirigida, no es un artículo ni mucho menos mi opinión acerca algo; esto parte de la nada, es más como un intento errático de mirarme desnudo y flaco frente al espejo que no tengo, mi poesía frustrada que busca liberarme y que pelea con la política que me mantiene secuestrado – el síntoma de la enfermedad que padezco y controla mi mundo todo y me hace ser quien soy. El lenguaje de la mía existencia que no lograron desgraciar los empleados fieles del sistema, mi más pura y vulgar intimidad carcelaria develada en papel de contrabando, la rutina abstracta de un libertario colocado en una caja. Un pequeño fragmento [de yo] antes del partir.

No sé cuánto dure y hasta dónde llegue, pero seguiré resistiendo con amor y sin excusas.

Lorent Saleh

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