Economía
Presidente Maduro: «A los especuladores les vienen días muy malos»
Durante el llamado «Obratón», con la entrega de 130 obras de gobierno, el presidente Nicolás Maduro, advirtió que «a los especuladores le vienen días muy malos».
Hizo la advertencia, desde Petare, en el municipio Sucre, al este de Caracas, en relación con las medidas que piensa tomar luego de las elecciones del 25 de mayo.
«Trataron de hacer una trastada para las elecciones, pues se le va a voltear feo porque lo que vamos es con todo y pido el apoyo del pueblo para ir por los restos de la guerra económica, allí donde estén ellos», dijo.
«Obratón»
El Obratón se hizo para conmemorar los 130 días de gobierno, por lo que el presidente hizo pases a varios sectores de Caracas y del país, con la entrega de varias obras, entre ellas hospitales, universidades y centros de producción.
En el marco de la entrega de estas obras, el mandatario ordenó acelerar la inversión en «los proyectos económicos, productivos, que le garanticen los productos sensibles al pueblo».
Como parte de este «Obratón» a 130 días del nuevo periodo de Gobierno Constitucional 2025 – 2031, el Jefe de Estado entregó el Materno Infantil Doctor Joel Valencia Parparcén a la comunidad de Petare.
«Salud pública, de calidad y gratuita»
«Como me comprometí, compromiso cumplido, le doy la gracias a la doctora, profesora y ministra Gabriela Jiménez por haber ejecutado este plan de recuperación y entregar hoy de paquete el Materno Infantil de Petare a toda la comunidad del municipio Sucre, estado Miranda y más allá», manifestó.
Al hacer un recorrido por las instalaciones del centro de salud, el Ejecutivo Nacional expresó: «Cada vez hay que afianzarse en ese camino de la salud pública, de calidad y gratuita».
Con información de: NT
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Economía
Terremotos cambian el panorama económico de Venezuela: entre inflación y estancamiento
Terremotos cambian panorama económico de Venezuela. El doble terremoto que sacudió el norte del país el pasado 24 de junio alteró las expectativas económicas que el país tenía para el cierre de 2026.
Antes de la emergencia, los pronósticos apuntaban a un año de mayor dinamismo, impulsado por el aumento de la producción petrolera, una mayor apertura de los mercados internacionales y la flexibilización parcial de algunas sanciones estadounidenses.
Pero el escenario cambió. Para Daniel Lahoud, economista e investigador del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES) de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), la economía venezolana podría enfrentar ahora un período de estancamiento como consecuencia del esfuerzo financiero que exigirá la reconstrucción de las zonas afectadas.
“Probablemente en el año haya, en el mejor de los casos, un crecimiento cero del Producto Interno Bruto. Y en el peor, una caída que pudiera ser del dos o tres por ciento”, señala.
Terremotos cambian panorama económico de Venezuela: Del crecimiento esperado al desafío de reconstruir
Las estimaciones sobre el impacto económico de los terremotos varían considerablemente.
La Oficina de Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) calculó que los daños podrían alcanzar los US$37.000 millones, una cifra equivalente a cerca de un tercio del Producto Interno Bruto venezolano.
El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), por su parte, ubicó las pérdidas económicas en alrededor de US$6.700 millones, entre 6% y 7% del PIB.
Lahoud considera que esos cálculos podrían estar sobredimensionados y estima que el costo real de la reconstrucción estaría más cerca de los US$4.000 millones.
“La cifra que estima la ONU luce exagerada. Un cálculo más honesto estaría por ese orden, que sería lo que el gobierno necesitaría para reconstruir las localidades afectadas”, afirma.
A su juicio, aunque el estado La Guaira fue una de las regiones más golpeadas, su peso económico no justificaría una pérdida equivalente a varios puntos del PIB nacional.
El petróleo evita un golpe mayor
Uno de los elementos que podría limitar el impacto económico del desastre es que la infraestructura petrolera no sufrió daños estructurales significativos.
La industria petrolera continúa siendo el principal motor de generación de ingresos externos para Venezuela y, según datos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), la producción venezolana cerró junio en alrededor de 1,07 millones de barriles diarios, sin cambios importantes frente al mes anterior.
Para Lahoud, esta situación permite que el país mantenga una fuente de ingresos mientras enfrenta la reconstrucción.
Sin embargo, advierte que el problema estará en la distribución de esos recursos: cuánto dinero podrá dirigirse a reparar viviendas, infraestructura y servicios sin afectar otros sectores de la economía.
La reconstrucción como oportunidad económica
Aunque el terremoto representa un golpe inmediato, el economista considera que la reconstrucción podría convertirse también en un factor de dinamización económica si se gestiona adecuadamente.
La reparación de viviendas, infraestructura pública y edificios privados podría impulsar sectores como construcción, materiales y servicios asociados.
Solo en La Guaira, una de las entidades más afectadas, al menos 158 edificios resultaron destruidos o severamente afectados. Según estimaciones de Anova Policy Research, sustituir o reconstruir esas estructuras podría requerir alrededor de US$2.370 millones.
Para Lahoud, la magnitud del desafío obliga a replantear el papel del Estado y abrir mayor espacio al sector privado.
“La mejor medida sería dejar la recuperación en manos de la empresa privada, para evitar que el gasto público siga aumentando”, sostiene.
El dilema del financiamiento
El economista considera que Venezuela necesitará recurrir a financiamiento internacional para afrontar la emergencia, aunque reconoce que la situación de la deuda externa limita esa posibilidad.
Actualmente, el país permanece en mora con buena parte de sus acreedores, lo que dificulta el acceso tradicional a los mercados financieros.
Lahoud estima que la deuda externa venezolana ronda los US$170.000 millones, incluyendo bonos, deuda flotante, compromisos con organismos multilaterales y otros pasivos.
Por ello, considera que cualquier plan de reconstrucción deberá ir acompañado de una estrategia para reorganizar las obligaciones financieras del país.
“La deuda no puede ser el primer problema que se atienda. Antes están los servicios públicos, la reconstrucción y la definición de una política económica”, concluye.
ACN/MAS/Finanzas Digital/El Ucabista
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