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Poscovid contra nuevas generaciones

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La educación, la mortalidad infantil por enfermedades prevenibles;  y la salud mental son algunas de las cuestiones que ya preocupaban sobre la infancia; y tras la irrupción de la covid-19 se han agudizado. Desde ya hay que tomar las previsiones del caso.

Ya en agosto, la ONU advertía de la «catástrofe generacional» que supondría no reabrir inmediatamente los colegios.

Un niño hace sus tareas escolares en su casa, bajo la luz de una vela, en una aldea de Bangladés. WORLDVISION

Algunas de las muchas interrogantes  que sobrevuelan sobre la situación de la infancia y que se plantea la sociedad, en general, y las organizaciones internacionales, en particular, desde que comenzara la pandemia.

¿Qué pasará con los niños que nunca regresarán a la escuela?

¿Cuántos podrían morir por enfermedades prevenibles por no alimentarse bien?

¿Cómo afecta el encierro a la salud mental de los más pequeños?

¿Cómo sobrevivirán las familias más vulnerables a la falta de ingresos?

Casi 20 millones más de personas sufren hambre aguda tras la pandemia

Maltrato infantil, la amenaza silenciosa de la cuarentena  

Desde la irrupción de la covid-19, a los niños y adolescentes del mundo;  se les ha calificado como las víctimas «ocultas, invisibles” de esta crisis sanitaria. Si bien el virus SARS-CoV-2 ha resultado, hasta la fecha; una enfermedad con poca incidencia de contagiados y mortalidad entre los más pequeños; son ya muchos los efectos colaterales que han empezado a mostrar cuáles son las consecuencias que sufrirá la infancia.

En el último mes, algunas voces y varios informes alertan;  de que la malnutrición infantil, la falta de ingresos, las enfermedades de salud mental;  y las desigualdades en educación y género son desafíos fundamentales que hay que afrontar para no condenar a las generaciones futuras.

Educación para todos, sin brecha digital

A principios de marzo el mundo cerró sus escuelas;  y alrededor de mil millones de estudiantes y jóvenes de todo el planeta; se vieron afectados por el brote de la covid-19, según cifras de la Unesco.

Ya en agosto, la ONU advertía de la «catástrofe generacional»;  que supondría no reabrir inmediatamente los colegios. Hoy, seis meses después, al menos 53 países permanecen con sus centros educativos cerrados; y muchos otros han dado por finalizado su año académico.

«Incluso antes de la pandemia, millones de niños y jóvenes se estaban perdiendo oportunidades de educación y formación de calidad porque no tenían acceso a Internet. Ahora, la covid-19 ha empeorado la situación”, sostenía la directora ejecutiva de Unicef, Henrietta Fore, en una charla a principios de septiembre organizada por Generation Unlimited, en la que participaron mandatarios de todo el mundo, bajo el auspicio de Naciones Unidas.

Oportunidad única para cerrar brecha generacional 

«Tenemos una oportunidad única para cerrar la brecha digital;  y hacer que el acceso a Internet sea una realidad para todos los niños y jóvenes; y en todas las escuelas y comunidades», añadía Fore.

Un informe reciente de Unicef destacaba;  que al menos uno de cada tres escolares en todo el mundo;  no podía acceder al aprendizaje a distancia después del cierre de colegios; lo que puso de manifiesto la falta de acceso a la tecnología digital.

Si nos fijamos en África, Unicef estima que al menos la mitad de los niños en edad escolar; de la región subsahariana no tienen acceso a Internet.

«Invertir recursos en el aprendizaje y la formación digitales de los jóvenes; es esencial para construir la cohesión social y reducir las desigualdades insostenibles; que bloquean el desarrollo humano y el crecimiento económico»; sostenía el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres; en el mismo evento en el que, además, las organizaciones se comprometieron a llegar a 3.500 millones de niños y jóvenes con una educación de calidad, incluidas soluciones digitales, para 2030.

Pero la digital no es la única brecha que la covid-19 ha destapado en el mundo educativo. La otra barrera importante y que preocupa a las organizaciones es la de género. La Unesco teme que alrededor de 10 millones de niñas en edad de asistir a la escuela secundaria podrían no volver a la escuela tras la pandemia, lo que supondría un aumento de matrimonios infantiles y explotación laboral, entre otras consecuencias.

La covid-19 es una palanca de empuje para la mortalidad infantil

David del Campo, director de acción humanitaria y cooperación internacional de save the children.

«Las niñas de niveles socioeconómicos más bajos corren mayor riesgo de no volver a estudiar. En estas familias, muchas de las cuales subsistían en la economía informal; los ingresos se han reducido o desaparecido por completo; por lo que no pueden afrontar los costes de la educación o dejan a sus hijas a cargo de la casa y la familia; haciendo las tareas domésticas mientras los demás van a trabajar.

Esto supondría un retroceso de unos 20 años en los avances hacia la igualdad de género», explica Julia López, directora de comunicación e incidencia política de Plan International en España.

La ONG ha lanzado la campaña #GirlsInCrisis con la que planea beneficiar a 20 millones de personas, especialmente niñas y adolescentes, de 52 países y así garantizar el acceso a la educación de forma segura e inclusiva, la protección de la infancia frente a la violencia y la promoción de la inserción laboral de las jóvenes.

A principios de septiembre también se lanzó Reforzar la igualdad; Guía para el regreso de las niñas a la escuela; una iniciativa de Fonds Malala, Plan International, Unesco, Ungei y Unicef; para ayudar a los responsables de los Ministerios de Educación a abordar las dimensiones de género de los cierres de escuelas relacionados con la covid-19.

En ella hay información que enfatiza un enfoque basado en “reforzar la igualdad”; a través de medidas con perspectiva de género que transformen los sistemas educativos; den prioridad a la resiliencia, y aborden los principales obstáculos y limitaciones para la educación de las niñas; según explican los socios del Grupo de Referencia de Género de la Coalición Mundial para la Educación covid-19 de la Unesco.

Inseguridad alimentaria y malnutrición infantil

Ubah, de 33 años, posa con cuatro de sus seis hijos en el campo de refugiados de Puntland, Somalia. SAID M. ISSE SAVE THE CHILDREN

Casi 20 millones de personas más sufren hambre aguda en el mundo, según anunciaba la semana pasada la Red Mundial Contra las Crisis Alimentarias en la Asamblea anual de la ONU. Y los niños y jóvenes están siendo uno de los grupos más afectados. «La covid-19 es una palanca de empuje para la mortalidad infantil», sostiene David del Campo, director de acción humanitaria y cooperación internacional de Save The Children. La organización humanitaria ha advertido de que 67.000 niños y niñas corren el riesgo de morir de hambre en África subsahariana antes de que acabe el año por el grave impacto de la crisis de la covid-19. Estas cifras, que provienen de un nuevo análisis que la ONG ha realizado con datos publicados en The Lancet, revelan que aproximadamente 426 niños y niñas pueden fallecer cada día si no se toman medidas urgentes.

Save The Children recuerda que en el primer trimestre de 2020 diferentes estudios estimaron que la covid-19 aumentaría la pobreza en África subsahariana un 23% y alerta de que los informes más recientes ya señalan que para el 2030 puede haber 433 millones de personas sufriendo desnutrición en el continente. “La vida fue dura para mí y mi familia, pero trabajé duro y sobrevivimos. El coronavirus ha empeorado la situación porque hay poco trabajo y muy espaciado. Solo comíamos una vez al día, por la mañana. He visto a mis hijos irse a dormir con hambre. El peor sentimiento para una madre es ver que no puede alimentar a sus hijos”, explica Ubah, madre de seis hijos en Puntland (Somalia) a Save The Children, que le provee asistencia alimentaria.

Antes de la pandemia, África subsahariana era una de las regiones del mundo con mayor inseguridad alimentaria y se teme que, si continúan las tendencias actuales, sea el hogar de más de la mitad de las personas que padecen hambre crónica del mundo. “Cada día llegan más niños y niñas a nuestras clínicas con síntomas de desnutrición y esto es solo el principio. Si esperamos hasta que las clínicas estén llenas, será demasiado tarde. La crisis alimentaria podría matar a decenas de miles de niños y niñas si no reciben asistencia humanitaria de inmediato”, explica Ian Vale, director regional de Save The Children en África Oriental y Meridional.

Nueve de cada diez niñas en todo el mundo confiesan tener un nivel alto o medio de ansiedad como consecuencia de la pandemia

Otra de las consecuencias que afectan directamente a la infancia y que se ha agudizado por la pandemia es la malnutrición infantil. En Brasil, el tercer país con más contagiados del mundo, el 49% de los brasileños ha informado sobre cambios en los hábitos alimentarios, con un aumento considerable del consumo de comida basura, desde que empezó la pandemia. Entre las familias que viven con niños y adolescentes, el impacto fue aún más grande: un 58% dijo haber cambiado su dieta, según datos de la investigación realizada por Unicef titulada Impactos primarios y secundarios de la COVID-19 en niños, niñas y adolescentes.

«Nos enfrentamos a un preocupante escenario de malnutrición. Por un lado, hemos visto un incremento en el consumo de alimentos no saludables, lo que contribuye significativamente al aumento del sobrepeso y las enfermedades crónicas no transmisibles. Por el otro, vemos el aumento de la inseguridad alimentaria y nutricional que puede llevar a la desnutrición y a las deficiencias de micronutrientes. Esta situación afecta principalmente a las poblaciones más vulnerables y tiene efectos a largo plazo. Es esencial actuar inmediatamente para invertir este escenario», asegura Cristina Albuquerque, jefa de salud de Unicef en Brasil.

Ansiedad e incertidumbre ante el futuro

El maltrato infantil durante la cuarentena, la depresión, los abusos y el estrés por el encierro, además de la incertidumbre por el futuro, son algunas de las grandes preocupaciones en relación con los más pequeños. Nueve de cada diez niñas en todo el mundo confiesan tener un nivel alto o medio de ansiedad como consecuencia de la pandemia, según el nuevo estudio de la ONG Plan International, Vidas interrumpidas: el impacto de la COVID-19 en las niñas y las jóvenes. Los temores más frecuentes entre las encuestadas, que recoge experiencias de más de 7.000 adolescentes de entre 15 y 19 años de 14 países, son el bienestar de sus familias, que preocupa a un 40%, así como su propia salud, una cuestión que inquieta a un 33%.

La investigación, que se ha llevado a cabo en Estados Unidos, Brasil, Ecuador, Nicaragua, España, Francia, India, Australia, Vietnam, Zambia, Etiopía, Ghana, Egipto y Mozambique, refleja que existe una correlación entre el grado de ansiedad y su nivel socioeconómico: cuanto más bajo es, mayores son los niveles de estrés de las jóvenes. “Este estudio sirve como una llamada de atención para que los gobiernos incluyan un enfoque de género y edad en sus respuestas a la pandemia. Para las niñas y adolescentes, especialmente para las más vulnerables, esta crisis ha supuesto un aumento de la desigualdad y de los riesgos a los que se enfrentaban”, explica Concha López, directora general de Plan International.

El informe evidencia los desafíos y las preocupaciones que están teniendo las niñas y adolescentes debido a la pandemia en los distintos ámbitos de sus vidas, desde su educación hasta su capacidad para independizarse y socializar (*). Todas ellas, alarmas a tener en cuenta para el futuro de las nuevas generaciones.

De la mano de Unicef estamos ofreciendo en las últimas semanas varios vídeos documentales sobre el tema; La pandemia a través de los ojos de las niñas adolescentes, perder la escuela es perder la vida.

ACN/ElPáis/Belén Hernández

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Internacional

Flávio Bolsonaro y Lula a segunda vuelta en Brasil (+ video)

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Flávio Bolsonaro (I) y Luiz Inácio Lula da Silva
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l senador, aliado del presidente estadounidense Donald Trump, y el veterano presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se enfrentarán el 25 de octubre por la presidencia de la principal economía de América Latina.

La segunda ronda electoral se celebrará al no haber alcanzado la mayoría de los votos ninguno de los candidatos en la jornada de este domingo 4 de octubre.

Lula, de 80 años y figura dominante en la izquierda de Brasil, busca un cuarto mandato no consecutivo. Su principal adversario es uno de los hijos del expresidente Jair Bolsonaro, a quien venció en una reñida segunda vuelta en 2022.

Los votantes en Brasil deciden quién será el nuevo presidente en un contexto de creciente violencia y preocupación por la interferencia de Estados Unidos en el país.

Flávio Bolsonaro y Lula a segunda vuelta en Brasil

Bolsonaro y Lula se medirán en una segunda vuelta. Según el cómputo oficial del Tribunal Superior Electoral, con sede en Brasilia, ni el hijo de 45 años del expresidente Jair Bolsonaro, de perfil conservador, ni el líder progresista alcanzaron la mayoría absoluta de votos requerida por ley para un triunfo en primera vuelta.

Con el 99,6 % escrutado, el senador opositor obtuvo el 47,11 % de los votos en la primera vuelta y el líder progresista, que aspira a su cuarto mandato no consecutivo, el 45,07 %.

Por su parte, las autoridades electorales han confirmado que Michelle Bolsonaro, esposa del expresidente Jair Bolsonaro y madrastra del candidato presidencial, el senador Flávio Bolsonaro, ganó un escaño en el Senado por el Distrito Federal, donde se encuentra la capital, Brasilia.

Devota evangélica, la mujer de 44 años nunca había ocupado antes un cargo público.

En junio, Michelle Bolsonaro tuvo un distanciamiento muy público con su hijastro, a quien acusó de faltarle al respeto en extensos videos publicados en sus redes sociales. Posteriormente, ambos se reconciliaron.

Mandatario admite resultados

Asimismo, Lula admitió que los resultados fueron “inesperados”; asegura que logrará el apoyo de los brasileños. Lula intentó animar a sus seguidores para lo que podría ser una segunda vuelta cuesta arriba contra Flávio Bolsonaro, quien quedó primero en la primera vuelta.

“Acabamos de recibir una lección sobre la democracia de Brasil con el voto del pueblo brasileño”, afirmó Lula. “A veces el resultado es inesperado. Estaba convencido de que podía obtener una victoria directa”.

Además, el mandatario señaló que el senador Bolsonaro y su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, tienen “una biografía espantosa” que será comparada con la suya durante la campaña para la segunda vuelta.

“Mañana empezamos una nueva campaña”, declaró Lula. “Soy muy bueno en la etapa de eliminación directa. Veremos quién tiene el mejor plan”.

Señaló que apelará a los cerca de 33 millones de brasileños que no votaron, una cifra similar a la de hace cuatro años.

“El juego ha comenzado. Ahora estamos en el tiempo extra. Convenceremos al pueblo brasileño de que debemos continuar”, concluyó el mandatario.

«Brasil quiere un cambio»

«Brasil quiere un cambio. Esa es la lectura. Estoy muy feliz con los resultados en todas las regiones», afirmó el hijo del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022) en Brasilia, en sus primeras declaraciones tras conocerse los resultados.

Casi 159 millones de ciudadanos están convocados a las urnas en más de 94.000 centros de votación distribuidos en todo el país y en el exterior.

ACN/MAS/AP

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