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Domplinas, una delicia y el plato diario de los indígenas de oriente

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Las domplinas son una especie de pan que se prepara a base de harina de trigo y auyama.

Estas deliciosas torticas se suele comer con frecuencia en los lados de Tucupita, Paria; el Delta, los warao la consumen con frecuencia.



Cabe destacar, que la asemejan mucho al roty que se consume en Trinidad y Tobago; lo cual no es extraño pues la cercanía geográfica de ambas culturas es tal que se tienden a influenciar de alguna forma.

El caso es que esta suerte de pan es riquísima, acompaña a muchas comidas; tiene un toque dulzón que me resulta halagador y es una receta muy particular de esa zona oriental.

La gastronomía de paria es muy particular, allí la vida corre sin prisa y no podría ser vida sin la diaria creación de las domplinas; que cuando se asan las llaman así, si se hornean les dicen becas y si las fríen, flotas.

Ingredientes

  • 1 kg de auyama cocida
  • 1 kg de harina de trigo
  • 2 cdas de leche
  • 1 huevo
  • 2 cdas grandes de aceite
  • 1 cda grande de azúcar
  • sal al gusto

Preparación de domplinas

Cuando la auyama sancochada esté fría se licua con todos los otros ingredientes, menos la harina. A la crema se le agrega la harina y se amasa hasta que quede una masa compacta.

Se hacen las domplinas redondas y no tan gruesas. Se meten al horno previamente calentado. Listas a disfrutarlas en un rico desayuno o cena.

ACN/Venezuela Tuya

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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad

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En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras. 

Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar. 

Qué hace inolvidable un final de sprint

Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.

Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:

  • Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
  • Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
  • Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
  • Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
  • Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
  • Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.

Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.

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