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Domplinas, una delicia y el plato diario de los indígenas de oriente
Las domplinas son una especie de pan que se prepara a base de harina de trigo y auyama.
Estas deliciosas torticas se suele comer con frecuencia en los lados de Tucupita, Paria; el Delta, los warao la consumen con frecuencia.
Cabe destacar, que la asemejan mucho al roty que se consume en Trinidad y Tobago; lo cual no es extraño pues la cercanía geográfica de ambas culturas es tal que se tienden a influenciar de alguna forma.
El caso es que esta suerte de pan es riquísima, acompaña a muchas comidas; tiene un toque dulzón que me resulta halagador y es una receta muy particular de esa zona oriental.
La gastronomía de paria es muy particular, allí la vida corre sin prisa y no podría ser vida sin la diaria creación de las domplinas; que cuando se asan las llaman así, si se hornean les dicen becas y si las fríen, flotas.
Ingredientes
- 1 kg de auyama cocida
- 1 kg de harina de trigo
- 2 cdas de leche
- 1 huevo
- 2 cdas grandes de aceite
- 1 cda grande de azúcar
- sal al gusto
Preparación de domplinas
Cuando la auyama sancochada esté fría se licua con todos los otros ingredientes, menos la harina. A la crema se le agrega la harina y se amasa hasta que quede una masa compacta.
Se hacen las domplinas redondas y no tan gruesas. Se meten al horno previamente calentado. Listas a disfrutarlas en un rico desayuno o cena.
ACN/Venezuela Tuya
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La utilidad real de los microcréditos frente a la cuesta de la vuelta al colegio
Cuando julio empieza a acabarse miles de familias venezolanas en España sienten la misma presión: uniformes, zapatos, útiles, mensualidades. En 2026 esa cuesta se ha vuelto todavía más empinada.
Qué está pasando este año con los gastos escolares
El costo de una lista escolar completa sigue subiendo por encima de los ingresos promedio de buena parte de las familias. Entre uniformes, calzado, mochilas y material didáctico, muchos padres terminan necesitando una suma que no tienen disponible de una sola vez. Ahí es donde entran los microcréditos: montos pequeños, plazos cortos y desembolsos rápidos, pensados justamente para necesidades puntuales como esta.
Cómo funcionan los microcréditos pensados para la vuelta al colegio
A diferencia de un préstamo bancario tradicional, el microcrédito no exige un historial extenso ni garantías complicadas. Muchas fintech y bancos comunales han diseñado productos específicos para este momento del año, con montos que van desde lo justo para un par de zapatos hasta lo necesario para cubrir toda la lista. El desembolso suele ser en cuestión de horas, y el pago se organiza en cuotas cortas, generalmente de cuatro a ocho semanas.
La utilidad depende del uso que se le dé
El problema aparece cuando se convierte en una costumbre, es decir, cuando cada temporada escolar termina resolviéndose a base de deuda porque el presupuesto familiar nunca logra recuperarse del año anterior. En ese escenario, la utilidad del microcrédito se diluye y el beneficio de corto plazo puede convertirse en una carga repetida.
Antes de solicitar uno, conviene hacer números
Lo más sano es comparar el costo total del microcrédito, incluyendo intereses y comisiones, contra el costo de esperar o de buscar alternativas como ropa de segunda mano en buen estado, compras compartidas entre familias o programas de donación de uniformes que varias alcaldías y fundaciones han impulsado este año. Si después de esa comparación el microcrédito sigue siendo la opción más razonable, entonces sí cumple su función.
Una herramienta, no una solución mágica
Los microcréditos pueden ser una utilidad real cuando se usan con cabeza fría, plazos claros y un propósito específico. Lo importante es que la familia mantenga el control de la deuda y no al revés.


