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Deterioro del Metro de Caracas una verguenza nacional

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El Metro de Caracas, cuando lo inauguraron en 1983 el nuevo suburbano de Caracas era el orgullo de Venezuela y de su capital. En 2019 la historia es muy diferente. Nuestro corresponsal viajó en él y esto es lo que vio… Cómo se deterioró el metro de Caracas, que fue uno de los subterráneos más modernos. La realidad actual refleja con vergüenza  nacional, los veinte años de administración chavista. Es frecuente que fallos técnicos obliguen a desalojar los trenes del metro de Caracas.

En el metro de Caracas apenas quedan escaleras mecánicas en funcionamiento.

A sus 86 años, Celina Reyes sube cada día muchas escaleras. Esta jubilada de PDVSA, la petrolera estatal de Venezuela, acostumbra a viajar en metro a diario.

Recorre un largo trayecto para comprar con los 10.000 bolívares de su pensión (menos de US$2 al cambio) algunas verduras que los buhoneros ofrecen en la popular zona de Catia, en el oeste de Caracas, a precios más asequibles que en los mercados convencionales.

«Hay otras zonas por las que no me atrevo a moverme porque hay demasiada gente y me tumban», cuenta, mientras toma resuello antes de subir el último y empinado tramo que la separa de la salida.

La señora Reyes lleva toda la vida viajando en el metro.

Sorprenden su atuendo y peinado impecables en medio del caos que reina ahí abajo.

«El servicio ahora es terrible; antes no era así», recuerda.

A sus 86 años, la señora Celina Reyes sigue usando el metro a diario. «Hay zonas en las que no entro porque me tumban», cuenta.

No es la única que lo piensa. El mal funcionamiento del sistema de transporte público, que cuando se inauguró en 1983 era uno de los más avanzados de América Latina, es motivo de queja constante de los caraqueños.

BBC Mundo lo recorrió para conocer su estado actual.

Como a tantas otras cosas también la ha golpeado la crisis económica de Venezuela.

Gratis total

Nuestro trayecto comienza en la estación de Petare, uno de los más grandes suburbios de América Latina, en el este de Caracas.

Y lo primero que llama la atención es que aquí nadie paga.

La taquilla está cerrada y las máquinas expendedoras de billetes, fuera de servicio.

Así que todo el mundo franquea gratis unos torniquetes que ahora son un vestigio inútil.

El gobierno subió recientemente el precio del billete hasta los 40 bolívares soberanos (Unos US$ 0’007 al cambio), pero pocos dudan de que la gente seguirá usándolo sin pagar, siquiera esa módica cantidad.

Como el papel en el que se imprimen los billetes vale más que el dinero con el que se pagan, hace tiempo que las taquillas no los venden y todo el mundo entra gratis.

Como el papel en el que se imprime cuesta más que el precio del billete, hace meses que no hay tickets y rige el acceso libre.

«Preferiríamos pagar y que las cosas estuvieran mejor», comenta Miguelina, mientras lee un diario en uno de los trenes de la Línea 1.

 Deambulan buhoneros ofreciendo caramelos

«¡¿Quién dijo deme?!», vocea insistentemente uno de los vendedores como reclamo, pero en realidad pocos pasajeros parecen dispuestos a pagar los 500 bolívares (menos de 10 centavos de dólar) que cuesta el paquete de 7 caramelos.

En el metro hay muchos vendedores ambulantes. Este cuenta un fajo de billetes casi sin valor por la depreciación del bolívar, la moneda de Venezuela.

La estación siguiente a Petare es La California, una zona de clase media que se ha visto degradada en los últimos años.

En la calle, decenas de personas se apean de las camionetas que los han traído desde los barrios en los cerros que rodean el núcleo urbano hasta esta, la estación de metro más cercana.

William ha llegado en el remolque del camión de un vecino apretujado con otros vecinos.

Cuando le señaló que el vehículo tiene los neumáticos ya destripados por el uso, responde con una pregunta: «En este país no hay transporte; ¿cómo quiere que viajemos si no es así?».

Los fallos en el transporte público llevan a muchos a viajar en camionetas con los neumáticos en mal estado.

Pasado dorado

El Metro de Caracas fue durante años un motivo de orgullo para los habitantes de la capital venezolana.

Sus limpias y amplias instalaciones, que cuentan con bellas obras de arte, así como la puntualidad de sus trenes, contrastaban con el bullicio y el caos en las calles.

Los más viejos recuerdan que había muchos empleados y que en el subterráneo imperaba el civismo que muchas veces se echaba en falta en la superficie.

Ahora, los andenes y pasillos están sucios, pero el problema es aún más grave en los trenes, en los que el suelo está mugriento y pegajoso.

El metro de Caracas está sucio. Muchos usarios dicen que antes no era así y que el suburbano era antiguamente un espacio en el que primaba el civismo.

Es lo que ocurre en la estación de Pérez Bonalde, en el popular barrio de Catia, en el oeste de Caracas, donde muchos suben con la comida que han comprado en el mismo mercado al que acude Selina Reyes.

Algunos cargan paquetes de carne y pescado que gotean sobre un piso que hace tiempo que no se limpia.

«Antes había más respeto», comenta Roel Ferrer, mientras deja pasar un tren en la estación de Plaza Venezuela, una de las más concurridas por ser el punto de confluencia de varias líneas.

Parado en el andén en el que una multitud forcejea por acceder a un convoy que lleva un rato largo esperando, cuenta que hace años trabajó en el metro como operario de limpieza en el suburbano.

«Da pena ver cómo está ahora», lamenta.

Muchos forcejean y se empujan cuando el tren llega después de mucho tiempo esperándolo.

José Vargas es ahora uno de los encargados de esa labor. Friega uno de los andenes con un cubo de agua negra como el petróleo que abunda en este país.

Dice que lleva una semana en ese trabajo y que le pagan el salario mínimo (40.000 bolívares, menos de US$7) por una jornada que va desde las seis de la mañana hasta las dos de la tarde.

Si se calcula que con su sueldo mensual alcanza para pagar un cartón de huevos y poco más, se entiende mejor la parsimonia con la que José desliza su fregona.

«La gente no colabora y algunos hasta hacen sus necesidades aquí dentro», se queja.

José Vargas, en primer plano es uno de los miembros del servicio de limpieza. Le pagan el equivalente a menos de 7 dólares al mes.

Efectivamente, en el acceso a la estación de Plaza Venezuela, la misma que utilizan muchos estudiantes de la Universidad Central, una de las más importantes del país, hay un fuerte olor a orines.

Se concentra en el pasillo por el que tuvo que salir el día anterior Roel Ferrer.

«Hubo un fallo técnico y desalojaron todos los trenes», cuenta.

Tuvo que caminar durante más de tres horas hasta la zona de Agua Salud, adonde se dirigía.

El efecto de los apagones en Venezuela

Historias como esta son habituales, sobre todo después de la ola de apagones que afectó al país el mes de marzo, dejó Caracas a oscuras y llevó al cierre total del metro durante días.

El gobierno culpó de aquello a un «ataque terrorista», aunque la oposición y varios expertos han señalado que se debió a la falta de mantenimiento de la infraestructura.

El de la falta de mantenimiento es un problema que muchos aprecian también en el antaño eficiente metro de Caracas.

El estudiante Aldor Barrios se ha movido siempre en él y afirma que «los trenes están dañados».

«Cada dos semanas más o menos hay algún problema y me toca esperar el tren durante más de una hora; al final no queda elección que buscar transporte superficial», relata.

Las filas enormes de ciudadanos en busca de una alternativa al metro cuando este falla se han convertido en una escena familiar para los caraqueños.

Cuando el metro falla, los usuarios tienen que buscar alternativa en el transporte en superficie, lo que con frecuencia se convierte en una odisea.

También los accesos que cerraron sin que nadie sepa si volverán a abrir.

Lo que aún funciona es la megafonía que en muchas estaciones emite un hilo musical en el que se mezclan versiones en español de éxitos de Madonna con ritmos de salsa caribeña.

Es la misma megafonía que alerta a los empleados del metro para que acudan cuando se produce un «evento uno».

Según le explicó a BBC Mundo uno de ellos, que pidió permanecer en el anonimato, «es la manera de decir que hay una falla de tracción en uno de los trenes».

«Se les llama así para no alarmar al público».

Los usuarios del metro de Caracas se quejan de que hay pocos trenes, lo que hace que viajen llenos.

El patio que la compañía del metro tiene en las cercanías de la estación de Propatria está lleno de material rodante pendiente de revisión o reparación.

BBC Mundo solicitó al Ministerio de Comunicación hablar con algún responsable del Metro de Caracas, pero no obtuvo respuesta.

En el suburbano llama la atención lo fuerte que los pasajeros sujetan sus bolsos y mochilas, especialmente al abordar un vagón lleno.

Es el momento que aprovechan los carteristas para obtener su botín entre la multitud aplastada. Es algo que pasa en el metro de casi todas las ciudades en el mundo, pero más en el de Caracas.

Aunque los robos no siempre son al descuidado.

En el metro de Caracas se debe estar muy atento a las pertenencias de uno. Los robos son habituales.

A Augusto, un empleado público que prefiere no dar su nombre completo por temor a represalias, un grupo de tres delincuentes le robó a punta de pistola en la estación de Chacao.

Cuenta que cuando huían, logró sujetar a uno desarmado que se rezagó y logró reducirlo a golpes. Así pudo recuperar al menos su bolso, pero no su teléfono ni un reloj que se marcharon con los otros dos ladrones.

«Cuando llegó la Policía se lo entregué, pero me dijeron que lo había desfigurado y que podría causarme problemas, por lo que me aconsejaron no denunciarlo», recuerda.

Sus nudillos, todavía magullados, recuerdan el episodio.

Como los pasajeros, también las instalaciones sufren la delincuencia.

La falta de personal se hace evidente en las instalaciones. «Antes este era el mejor empleo que se podía conseguir en el país», explica un empleado.

Chorreando sudor en la cabina sin aire acondicionado en la que pasa su jornada, un operador de estación cuenta: «Aquí robaron el monitor y las cámaras del sistema de vigilancia».

Su historia es la de una decepción.

«Yo tenía el sueño de trabajar en el metro porque era una compañía admirable y ofrecía uno de los mejores empleos que podían conseguirse en el país».

«Ahora la gente se va porque no les pagan más que el sueldo mínimo y con eso no se hace nada», señala.

Tras él un gran cartel presidido por el rostro del fallecido presidente Hugo Chávez proclama: «Estas escaleras fueron recuperadas por los trabajadores patriotas del metro de Caracas». Las escaleras están paradas.

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ACN/BBC News Mundo

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¡Exito total! CLX Group reafirmó su compromiso con la excelencia en su I Encuentro Nacional de Garantías 2026

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Encuentro Nacional de Garantías
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CLX Group finalizó con éxito el I Encuentro Nacional de Garantías este sábado 12 de septiembre de 2026. Durante tres días, la agenda reunió a los equipos de garantía de las 49 sucursales de MultiMax y el Departamento de Servicio Técnico Central con el objetivo de unificar criterios y optimizar la atención al cliente de cara a finales de 2026 y el 2027.

Bajo la premisa «Un solo equipo, una sola excelencia», esta iniciativa impulsada por Nasar Ramadan Dagga Mujamad, CEO de CLX Group y MultiMax, se convirtió en una plataforma clave para perfeccionar los procesos de acompañamiento, potenciar la sinergia operativa y agilizar los tiempos de respuesta en las sucursales, con el objetivo de brindar una atención postventa superior en cada tienda del grupo empresarial en el país.

“¡Qué extraordinaria jornada vivimos en este I Encuentro Nacional de Garantías 2026! Desde CLX Group nos unimos para transformar la atención que recibe la familia venezolana con la intención de brindarles mejores respuestas y mayor tranquilidad. Todo esto es posible gracias al esfuerzo de un equipo extraordinario que trabaja día a día para alcanzar la excelencia” expresó Nasar Ramadan Dagga, CEO de CLX Group y MultiMax.

La agenda se desarrolló en ubicaciones clave como el Centro de Distribución Pruinca, el Taller Central de Servicio Técnico, así como las sucursales MultiMax Valencia y Mañongo.

Como parte de las actividades de integración para estos días, el equipo de analistas y supervisores regionales sumó esfuerzos con áreas clave como Administración, Logística, Auditoría y Aseguramiento de la Calidad de CLX Group. Además, la jornada contó con la participación de marcas aliadas como Samsung, Condesa, NTS, SJ Electronics, Vetrux y Keyton, junto al respaldo del Centro de Servicio Autorizado Electrónica Krol.

I Encuentro Nacional de Garantías

Las actividades del I Encuentro Nacional de Garantías 2026 iniciaron este jueves 10 de septiembre con una presentación sobre la trayectoria y evolución del departamento de Servicio Técnico, que actualmente cuenta con un amplio equipo de especialistas.

Durante esta primera etapa, los participantes asistieron a una serie de conferencias en el Hotel Hesperia de Valencia, donde además repasaron a detalle «El recorrido del equipo«, analizando cada fase del procedimiento desde que el usuario reporta una falla en tienda hasta su solución definitiva.

Como parte de las actividades de este primer día, se realizó una ponencia a cargo del Dr. Juan Carlos Branger, médico psicoterapeuta, neurocoach y experto en mentoría, quien dictó una ponencia enfocada en la psicología del cliente y la comunicación asertiva. Finalmente, el día culminó con un recorrido guiado a través del Centro de Distribución Principal de Pruinca.

La segunda jornada estuvo centrada en la práctica técnica y la sinergia comercial. En las salas de entrenamiento, los analistas realizaron simulaciones de diagnóstico de fallas en tiempo real, abriendo paso a un intercambio con las marcas aliadas. En este espacio, Condesa presentó sus proyecciones de cierre para 2026, revelando el próximo lanzamiento de una plataforma digital destinada al rastreo en tiempo real de equipos en garantía.

Como cierre del día, el equipo realizó una visita técnica a las sucursales MultiMax Valencia y MultiMax Mañongo para supervisar la ejecución de los nuevos protocolos en el piso de venta.

Objetivos estratégicos 2026-2027

Durante las mesas de trabajo del segundo día del I Encuentro Nacional de Garantías, los equipos definieron los compromisos para el cierre de año y trazaron la hoja de ruta para este próximo 2027:

  • Tiempos de respuesta reducidos: Optimización del flujo para dar respuesta inmediata y solución.
  • Comunicación sinérgica: Conexión directa y fluida entre las 49 tiendas de MultiMax, la central y los talleres autorizados.
  • Protocolos uniformes: Evaluación técnica estandarizada en todos los módulos de atención.

La jornada concluyó el día sábado 12 de septiembre. Tras las palabras de Alberto Chediak, director de Ventas Nacionales de MultiMax, sobre la importancia de este encuentro, el empresario carabobeño Nasar Dagga clausuró la actividad reafirmando la meta de optimizar la atención técnica mediante herramientas digitales y respuestas inmediatas para los clientes en todo el territorio nacional.

CLX Group

Con más de 12 años de experiencia en el mercado venezolano, CLX Group y su CEO, Nasar Dagga Mujamad, mantienen su compromiso con la expansión tecnológica en todo el territorio nacional, al impulsar la entrada de nuevos equipos y dispositivos electrónicos de última generación que faciliten la vida de las personas.

A través de sus tiendas, CLX Samsung, MultiMax, XIO Store y HONOR Store, el corporativo se reafirma como la empresa en materia de tecnología más grande del país, contando con más de 400 marcas aliadas entre las que se destacan: CLX, Samsung, LG, JVC, Condesa, Starlink, Frigilux, Kucce, GPlus, Tesla, Electrolux, SJ Electronics, White-Westinghouse, Vetrux, Daewoo Electronics, Oster, Black + Decker, Premier, Keyton, RCA, Philco, Frigidaire, y muchas más.

Visita la página web oficial de CLX Group: https://clx-group.com/ o su cuenta en redes sociales: @clx.group, para conocer más sobre este grupo empresarial de gran trayectoria y las empresas que lo conforman.

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