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Santa Teresa 1796 arranca 2023 con nueva medalla de oro en Londres
Santa Teresa 1796 arranca 2023 con nueva medalla de oro en Londres, en la la categoría Súper Premium; anunció The Spirits Business Rum & Cachaça Masters.
The Rum & Cachaça Masters es una de las más renombradas competencias a nivel mundial, con fuerte influencia en Europa y Reino Unido. La edición de 2023 estuvo entre las más competidas con 176 postulaciones de 61 marcas de alrededor del mundo; la competencia está dedicada a conseguir las más destacadas marcas dentro de la categoría y ante un panel de expertos, Santa Teresa 1796 sorprendió con su perfil suave y balanceado.
Santa Teresa 1796 es el ron Súper Premium más premiado del mundo, con más de 40 medallas de oro en competencias internacionales; su cuidadoso proceso de añejamiento usando el método de Solera lo hace único en el mundo y orgullo de todos los venezolanos.
Santa Teresa 1796 arranca 2023 con nueva medalla de oro
Dijo Nancy Duerte, maestra ronera que “Santa Teresa 1796 sorprende a los expertos por su complejidad y larga permanencia al paladar, con sus notas características de frutos secos, chocolate oscuro, miel y cuero que puede ser disfrutado en cualquier ocasión»; son estas características las que hace que los expertos internacionales lo consideren un “producto excepcional”.
Santa Teresa es la primera productora de ron de Venezuela, con 226 años de tradición y maestría venezolana hoy se encuentra en más de 70 países del mundo y con productos que ostentan con orgullo la Denominación de Origen Controlado Ron de Venezuela; Ron Santa Teresa dedica esta medalla al Proyecto Alcatraz, que este año celebra 20 años de brindar segundas oportunidades y trabajar por la justicia restaurativa.
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ACN/MAS/NDP
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Los mejores finales de sprint en la historia del patinaje de velocidad
En el patinaje de velocidad sobre hielo, los finales de sprint tienen una tensión especial porque todo se decide en distancias muy cortas. En 500 metros, una carrera puede durar 34, 35 o 36 segundos, y una diferencia de 0,01 puede separar el oro de la plata. En 1.000 metros hay algo más de margen táctico, pero el final sigue siendo una pelea entre potencia, curva y resistencia al ácido láctico. Por eso los mejores cierres de la historia no se recuerdan solo por el tiempo, sino por la forma en que el patinador sostuvo la velocidad cuando el cuerpo ya pedía romperse. Para quienes observan salidas, curvas y remates finales en el hielo, 1xBet Guatemala permite seguir eventos con opciones deportivas claras.
Uno de los finales más brutales fue el de PyeongChang 2018 en 500 metros masculino, cuando Håvard Lorentzen ganó con 34,41 y superó a Cha Min-kyu por solo 0,01. En Salt Lake City 2002, Gerard van Velde firmó un 1:07,18 en 1.000 metros, una carrera que cambió su carrera porque llegó con una vuelta final extraordinaria. En Nagano 1998, Hiroyasu Shimizu convirtió el 500 metros en una demostración de salida, frecuencia y control de curva ante una presión enorme. En el 500 femenino, Nao Kodaira también dejó una referencia moderna con su 36,94 olímpico en 2018. Si te interesan pruebas donde un cierre explosivo cambia toda la clasificación, Guatemala 1xBet ayuda a usar esa lectura antes de apostar.
Qué hace inolvidable un final de sprint
Un sprint de patinaje no se gana solo en los primeros 100 metros. La salida importa muchísimo, pero el último tramo revela quién puede mantener la técnica cuando las piernas ya pierden frescura. En 500 metros, el patinador necesita arrancada explosiva, primera curva limpia y una recta final sin levantar demasiado el tronco. En 1.000 metros, además, debe guardar suficiente energía para no perder medio segundo en la última vuelta.
Algunos finales que explican muy bien esa grandeza son:
- Håvard Lorentzen en 2018, oro olímpico en 500 m con 34,41.
- Cha Min-kyu en 2018, plata a solo 0,01 del oro.
- Gerard van Velde en 2002, 1:07,18 en 1.000 m con cierre histórico.
- Hiroyasu Shimizu en 1998, dominio de salida y velocidad en 500 m.
- Nao Kodaira en 2018, 36,94 olímpico en 500 m femenino.
- Jeremy Wotherspoon, referencia de potencia y frecuencia en sprints mundiales.
Lo fascinante de estos finales es que el margen visual casi desaparece. Desde la grada, 0,01 parece nada; en la pista, puede ser una cuchilla mejor colocada, una curva menos abierta o una extensión final más limpia. En 500 metros, un patinador puede perder la carrera por abrirse 20 centímetros en la última curva. En 1.000 metros, puede perderla por entrar demasiado fuerte y pagar 0,30 en los últimos 200 metros.


