Opinión
El precio de la corrupción
Ella dice…él dice…/El precio de la corrupción: Por Sandy Aveledo y Luis Eduardo Gallo.-Diversas organizaciones no gubernamentales, especializadas en el estudio del fenómeno de la corrupción en la administración pública, colocan a Venezuela como uno de los países más corruptos del mundo. En el Índice de Percepción de la Corrupción de 2017, elaborado por Transparencia Internacional, aparecen Nueva Zelanda y Dinamarca como los países más limpios, pero Venezuela es el latinoamericano peor situado, en el puesto 169, al mismo nivel que Irak, un país que ha sido devastado por la guerra.
Aunque en las encuestas la corrupción no se ubica entre los principales problemas del país, lo cierto es que detrás de todos los males que padece Venezuela está la corrupción. Miles de millones de dólares que se han debido utilizar para la eficiente prestación de servicios públicos, para construir escuelas y hospitales, para tener un funcional sistema de transporte y en fin, para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, se han dilapidado o han terminado en las cuentas bancarias que decenas de funcionarios, o sus testaferros mantienen en paraísos fiscales en todo el mundo.
Que Venezuela sea uno de los países más corruptos del mundo no es un solo un dato estadístico. Es una triste realidad que se ve reflejada en los males y padecimientos que día a día enfrentamos los venezolanos…
ELLA DICE…
Desde hace varios años Transparencia Internacional posiciona a Venezuela entre los países más corruptos del mundo. A principios del gobierno de Hugo Chávez uno de los casos más sonados de corrupción fue el Plan Bolívar 2000, un proyecto no auditable que ocasionó millones en pérdidas al patrimonio público por el que se responsabilizó al general Cruz Weffer, que hace un par de días fue detenido en Maiquetía cuando intentaba salir del país.
En los años del chavismo la corrupción en Venezuela se multiplicó. En el Fondo de Inversión para la estabilización macroeconómica (FIEM,) se despilfarraron billones de bolívares, en escandalosos delitos de malversación y nada pasó. Otros casos importantes de corrupción se dieron en los convenios en el manejo de la industria petrolera, con contratos de todo tipo otorgados a dedo por el entorno del ex ministro Rafael Ramírez, lavado de dinero, sustracción de fondos y los más diversos actos de corrupción puestos en evidencia al descubrirse cuentas secretas en Andorra y otros paraísos fiscales a nombre de Diego Salazar y otros altos funcionarios, contratistas y negociadores de PDVSA.
En el mundialmente famoso Caso Odebrecht, Venezuela figura en la lista de países cuyos gobernantes recibieron la mayor cantidad de dinero en sobornos por parte de la constructora brasilera. El negocio de la comida con los CLAPS, los dólares otorgados a dedo, CADIVI, y el lavado de dinero y hechos de corrupción que han salpicado hasta el concurso Miss Venezuela, ha hecho de nuestro país un paraíso de la corrupción.
Por eso es que en Venezuela falla la luz, el agua, el gas, y no hay medicinas. Por eso las autopistas y las calles no están en buen estado, falla el transporte público y escasean los alimentos. Nuestros gobernantes, sobre todo los actuales, y sus cómplices en la “empresa privada” han saqueado nuestro país y va a costar mucho recuperarlo. Afortunadamente no hay mal que dure cien años, pero tendremos que hacer un duro esfuerzo para que esta pesadilla de mal gobierno pase rápido. @[email protected]
ÉL DICE…
De acuerdo a estimados del Banco Mundial anualmente se pagan billones de dólares en sobornos. Por sobornos debemos entender básicamente el pago de dinero que se hace a funcionarios públicos para aligerar algún trámite ó para que se obvie algún requerimiento, y, a mayor escala, las comisiones que se pagan para obtener concesiones para la explotación de recursos o contratos de obras o suministros con un gobierno determinado, que en países como Venezuela, pueden llegar al 30% del monto total del Contrato. Los sobornos, sin embargo representan tan sólo uno de los componentes del precio de la corrupción, en el que se debe incluir el costo de la malversación de fondos públicos y el robo de bienes del Estado, que constituyen muchas veces actos de corrupción difíciles de cuantificar.
Durante el gobierno del presidente Chávez y ahora en el mandato de Nicolás Maduro la corrupción se ha multiplicado en Venezuela, cosa que nos llevado a ocupar un deshonroso lugar entre los países más corruptos del mundo.
En Venezuela pagamos un alto precio por la corrupción, un mal que plantea un problema y una amenaza para la estabilidad de la nación al socavar las instituciones y los valores de la democracia, la ética y la justicia, comprometiendo el desarrollo sostenible y el imperio de la Ley. Como consecuencia directa o indirecta de la corrupción se violan impunemente los derechos humanos de millones de venezolanos, se cercenan nuestros derechos colectivos como pueblo y se mantiene en la indigencia a miles de ancianos, mujeres, niños y niñas. El precio que pagamos por la corrupción es la denegación de la justicia y la violación de todas las normas destinadas a proteger el interés general, la vida, los derechos y la dignidad de todos los venezolanos. @LuisEGalloG
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Opinión
Activos en el Activismo: El motor de la transición ciudadana en Venezuela
Por: Luis Junior Vivas
Valencia, junio de 2026
El activismo político no es una fuerza estática ni un simple registro de reclamos en papel; es el tejido vivo de la historia democrática. A lo largo de los siglos, los grandes giros de la humanidad —desde las sufragistas británicas hasta el movimiento por los derechos civiles de Martin Luther King— no nacieron en los despachos institucionales, sino en las calles, impulsados por ciudadanos comunes decididos a desafiar el statu quo.
En Venezuela, esta herencia es profunda. La identidad republicana del país se forjó bajo el fuego de un activismo civil y militar que rompió las cadenas coloniales, y se redefinió en el siglo XX con la Generación del 28, aquellos estudiantes que plantaron cara a la dictadura gomecista y sembraron las semillas de la era democrática. Hoy, esa necesidad de participación vuelve a ser el epicentro de la realidad nacional.
En el panorama contemporáneo, la figura de María Corina Machado ha redefinido el concepto de activismo en Venezuela. Su propuesta, enmarcada en un liberalismo popular y un férreo compromiso libertario, transformó la tradicional forma de hacer política en el país.
Machado ha demostrado que el activismo no se limita a las dinámicas de los partidos tradicionales; se trata de una lucha ética, de resistencia y de organización de base. Desafiando inhabilitaciones, bloqueos de carreteras y persecución, su presencia en cada rincón del territorio nacional y fuera de el ,despertó una fuerza ciudadana que parecía dormida, convirtiendo la causa de la libertad venezolana en un movimiento civil sin precedentes en la historia reciente de la región.
»Activos en el Activismo»: El eco que nace en Carabobo
Es precisamente en este contexto de movilización permanente donde nacen las ideas que guían la acción. Desde la Coordinación Regional de Activismo de Vente Carabobo, se acuñó una frase que hoy resuena como un mantra para miles de ciudadanos: «Activos en el Activismo».
Más que un eslogan de campaña, este término nació en tierras carabobeñas como un llamado a la acción consciente y permanente. Significa entender que la libertad no se espera pasivamente, sino que se construye a diario a través de la formación, la movilizació y la presencia en las comunidades. El estado Carabobo, históricamente vinculado a las gestas libertarias del país, vuelve a ponerse a la vanguardia conceptual de la resistencia civil con esta premisa.
El activismo venezolano se encuentra hoy en su encrucijada más crítica y determinante. En el marco de una compleja transición política, el objetivo inmediato está firmemente trazado: confluir y presionar por un proceso electoral presidencial con plenas garantías democráticas.
Los desafíos para quienes nos mantenemos «Activos en el Activismo» son monumentales:
Organización y defensa del voto: Estructurar y seguir fortaleciendo redes ciudadanas capaces de movilizar a millones de electores y cuidar cada sufragio en condiciones adversas en un inevitable proceso electoral que más temprano que tarde se realizará en nuestro país.
Vencer la censura: Convertir a cada ciudadano en un canal de información veraz ante el bloqueo de los medios de comunicación tradicionales, la persecusión y el amedrentamiento que aunque ha disminuido aún persiste por parte de las fuerzas del régimen.
Mantener la ruta pacífica y constitucional: Resistir las provocaciones que buscan desmovilizar a la población, manteniendo el foco en la vía electoral como el mecanismo legítimo para el cambio.
El camino hacia la transición presidencial no será sencillo, pero la historia demuestra que cuando una sociedad civil se organiza bajo un propósito claro, no hay estructura que pueda detenerla. El activismo en Venezuela ha dejado de ser una opción; hoy es el deber ciudadano que define el futuro de la República.
Abg. Luis Junior Vivas
Coordinador Regional de Activismo
Vente Carabobo
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