Nacional
SOS Orinoco denuncia realización de fiestas en el Parque Nacional Canaima
La ONG, SOS Orinoco, dedicada a visibilizar y documentar los problemas de la Amazonía, Orinoquia y la Guayana venezolana, denuncia la reciente realización de fiestas en la cima de los tepúes del Parque Nacional Canaima.
Mediante un comunicado, detallaron que un grupo de personas realizaron una fiesta en la cima de uno de los tepúes; reconocido por la Unesco como un «Sitio de Patrimonio Mundial Natural» desde 1994.
En la mencionada celebración en el tepuy Kusari, estuvo presente la conocida Titina Penzini, la relacionista pública Aura Marina Hernández, hasta el llamado «Zar de la belleza», Osmel Souza y otros personas.
También, dieron a conocer que la fiesta estuvo organizada por empresarios vinculados a la administración de Nicolás Maduro; quienes tienen autorizaciones para comercializar el turismo hacia Canaima, controladas en primera instancia por el empresario presidente del Grupo La Marea, Rafael Oliveros.
Respecto a ello, los miembros de la ONG SOS Orinoco recordaron que la legislación solo permite realizar aquellas actividades; que no perjudiquen los espacios naturales o el paisaje de la zona.
ONG denuncia realización de fiestas en el Parque Nacional Canaima
Incluso, establece que «tal autorización podría estar condicionada a la realización de un estudio previo de impacto ambiental; por lo que esta fiesta se puede considerar como una actividad prohibida por ser una actividad de recreación masiva, que convoca y aglutina a una gran cantidad de personas en una pequeña superficie, se distribuyen bebidas alcohólicas y hay ruido más allá de lo permitido por las normas».
Además, en parte del comunicado mencionan que «Por tanto, realizar una gran fiesta, boda o celebración privada, en cualquier sitio del Parque Nacional Canaima; Sitio de Patrimonio Mundial Natural, es considerado una falta de respeto hacia la cultura pemón, ya que todos los tepuyes son considerados sagrados por el pueblo Pemón».

Foto: Cortesía
Aquí el comunicado:
Un Parque Nacional es un espacio natural superlativo, excepcional, que pertenece a todos los venezolanos, que por su inmenso valor no sólo ecológico sino simbólico, debe ser tratado como un templo sagrado de la naturaleza, y por tanto con veneración y respeto. Los tepuyes son sagrados y muy respetados por el Pueblo Pemón, habitantes ancestrales de la Gran Sabana y Canaima.
Un Sitio de Patrimonio Mundial Natural (reconocido por Unesco) es una creación de la Naturaleza que se considera de las más extraordinarias y valiosas de todo el Planeta, y por tanto el país que lo posee le debe garantizar a la Humanidad toda, que esa condición de grandiosidad se mantendrá inalterada para siempre.
El Parque Nacional Canaima Sitio de Patrimonio Mundial Natural, se encuentra regido por el Reglamento Parcial de la Ley Orgánica para la Ordenación del Territorio sobre Administración y Manejo de Parques Nacionales y Monumentos Naturales, Decreto N° 276, publicado en la Gaceta Oficial de la República de Venezuela N° 4.016 extraordinario de fecha 09/06/89.
Hacer fiestas, en la cumbre de un tepuy, dentro de un Parque Nacional que es el único Sitio de Patrimonio Mundial Natural que ha sido registrado para Venezuela, viola además de la filosofía y concepto de las figuras que lo protegen, los siguientes artículos del Reglamento 276:
«Artículo 19 de las “Actividades Prohibidas” dentro de los parques nacionales: Por ser totalmente incompatibles con los fines de su creación, se consideran, entre otras: las aglomeraciones de personas y cualquier actividad en densidades de más de una persona por cada treinta (30) metros cuadrados, así como el aterrizaje de aeronaves civiles en áreas no autorizadas para ello.
Artículo 20 de las “Actividades Restringidas”: Aquellas que pueden ser autorizadas siempre que no deterioren el paisaje o los recursos naturales y que deban estar sujetas a las limitaciones y condiciones que para cada caso concreto imponga inparques, a fin de garantizar que no ocurra tal deterioro; incluso, tal autorización podría estar condicionada a la realización de un estudio previo de impacto ambiental. En este artículo expresamente se consideran “restringidos” las siguientes actividades, entre otras: el uso de vehículos aéreos; el campamento con pernocta (siempre que sea en forma individual o en bajas densidades de personas) cuando ello se realice fuera de los sitios acondicionados para tal fin; la producción de sonidos o ruidos por parte de los visitantes (especialmente fuera de sitios expresamente zonificados como Zona de Recreación o Zona de Servicio) y que no podrá exceder los 57 decibeles, a 2 metros de distancia de la fuente sonora (salvo de 9:30 pm hasta las 5 am, lapso durante el cual estarán totalmente prohibidos el uso de cualquier fuente que genere tales ruidos o sonidos y deberá hablarse solamente en voz baja); actividades recreativas (siempre y cuando no se exceda, en un mismo momento y lugar, de la relación de una persona por cada 30 metros cuadrados); el expendio, tenencia y consumo de bebidas alcohólicas; el vuelo de aeronaves a una altura inferior a los 1.000 pies (305 metros).»
Finalmente, hacer cumplir este Reglamento es obligación del Instituto Nacional de Parques, INPARQUES, obligación que se la impone una Ley aprobada por el Poder Legislativo, y por tanto no es delegable en otros organismos, autoridades, ni ministerios.
Por tanto, realizar una gran fiesta, boda o celebración privada, en cualquier sitio del Parque Nacional Canaima, Sitio de Patrimonio Mundial Natural, es considerado una falta de õespeto hacia la cultura pemón, ya que todos los tepuyes son considerados sagrados por el pueblo Pemón.
Además, es una actividad claramente prohibida, que en el mejor de los casos podría considerarse “restringida (debiendo en tal caso someterse a un estudio de impacto ambiental previo) por ser una actividad de recreación masiva, que convoca y aglutina a una gran cantidad de personas en una pequeña superficie (con una densidad de más de una persona por cada treinta (30) metros cuadrados), en donde se distribuye y fomenta el consumo de bebidas alcohólicas, bajo una fuerte perturbación sonora (que excede de 57 decibeles a 2 metros de distancia de la fuente sonora) y lumínica, en un horario nocturno que está expresamente prohibido (desde las 9:30 pm. hasta las 5 am), y donde ocurrió una pernocta en sitios no acondicionados para ello.
Un evento de esta naturaleza, que además es de carácter privado, y que no tiene ningún sentido público, no es sólo una violación al Estado de Derecho, sino una afrenta y una bofetada a la dignidad y el honor de todo el pueblo venezolano, especialmente en un momento tan trágico por el que atraviesa el país en medio de una crisis humanitaria compleja reconocida por todos los organismos internacionales.
Concretamente, el viernes 4 de febrero, 2022 tuvo lugar una fiesta privada con pernocta para celebrar los 50 años de Rafael Oliveros, director del Grupo La Marea y director general de Campamento Canaima, en la cima del Kusari Tepuy (Cerro Venado), un tepuy que queda justo frente a la Laguna de Canaima.
Los invitados del Sr. Oliveros vestidos de “smoking” y traje largo, todos con zapatos deportivos, fueron conducidos al aeropuerto de Canaima, donde abordaron los lujosos helicópteros para su traslado a la cumbre del Kusari Tepuy. Entre los invitados: Osmel Souza, Aura Marina Hernandez. Al menos 9 vuelos de helicópteros bajaron a los invitados la mañana del sábado 5 de febrero, 2022 entre las 7 y las 9am.
El invitado Osmel Souza muestra por sus redes el campamento temporal que se armó para la fiesta: carpas individuales, dotadas con “pijamas para dormir con el nombre de cada uno “.
Entendemos que Rafael Oliveros, como director del Campamento Canaima, suscribió un acuerdo comercial con Conviasa a través de ConViaje, “con el propósito de incentivar el turismo en la localidad con paquetes “todo incluido””.
El Sr. Oliveros dice “Debemos creer y trabajar por la necesaria transformación económica de Venezuela, pasar de un modelo de país rentista petrolero a una potencia diversificada. El turismo es un factor clave para ello, es un sector transversal que toca a las empresas y a las comunidades. Impacta de muchas maneras, por ejemplo, desde que cada visitante entra al aeropuerto hasta que se sienta a comer en un hotel, cuando visita a un artesano aledaño a la zona donde se está hospedando o generando empleos en una comunidad tan aislada como Canaima o Los Roques. Es un sector dinamizador que hay que desarrollar de manera inteligente y competitiva.”
El tipo de turismo y actividades que Venetur y Rafael Oliveros están promocionando en parques nacionales, más aun, un Sitio de Patrimonio Mundial como Canaima, viola los reglamentos que están diseñados para proteger justamente la fragilidad ecológica de este lugar único en el planeta.
El impacto humano por actividades irresponsables y que además están prohibidas tienen un efecto, no solo duradero sino probablemente imposible de remediar en una escala de tiempo humana. Sobre la cumbre del Kusari Tepuy crece una vegetación de herbazal, única de estas montañas tabulares del Escudo Guayanés, caracterizada por especies de gran valor científico. Estos herbazales crecen sobre suelos extremadamente pobres y rocosos, lo cual los hace muy sensibles y de difícil recuperación una vez impactados. Son muy susceptibles a los incendios, al pisoteo, a los desechos orgánicos, y es por eso que toda actividad en principio debe estar prohibida.
Como miembro del Consejo Nacional de Economía Productiva y como representante del sector turismo nombrado por Nicolás Maduro, el Sr. Oliveros debería de informarse y respetar el Reglamento Parcial de la Ley Orgánica para la Ordenación del Territorio sobre Administración y Manejo de Parques Nacionales y Monumentos Naturales, Decreto N° 276, publicado en la Gaceta Oficial de la República de Venezuela N° 4.016 extraordinario de fecha 09/06/89.
La sociedad civil venezolana tiene el deber de denunciar y protestar este tipo de “turismo” insostenible, irresponsable e insensible.
Con información: ACN/SOS Orinoco/800Noticias/Foto: Cortesía
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Nacional
«Derecho Internacional del Mar», obra clave para comprender desafíos jurídicos
«Derecho Internacional del Mar» presentó en su segunda edición, Francisco Villarroel Rodríguez, abogado, profesor e investigador venezolano.
El lanzamiento de su libro, una obra académica que analiza de manera rigurosa los principales temas relacionados con los océanos, los espacios marítimos y el ejercicio de la soberanía de los Estados sobre sus áreas acuáticas.
La publicación constituye una referencia para estudiantes, profesionales del derecho, investigadores y todos aquellos interesados en comprender la importancia estratégica del mar en el contexto contemporáneo.
Esta nueva edición aborda los aspectos teóricos y prácticos del Derecho Internacional del Mar, revisando el ordenamiento jurídico vigente, la jurisprudencia especializada, la práctica de los Estados y la doctrina más relevante en la materia.
«Derecho Internacional del Mar»…
Al respecto, el autor destaca que «la obra tiene una gran importancia porque un tercio del territorio venezolano es acuático y posee una enorme significación para el derecho económico nacional, debido a los recursos petroleros, pesqueros y turísticos que pueden ser aprovechados. Asimismo, el ejercicio de la soberanía y la jurisdicción en los diferentes espacios acuáticos se desarrolla de forma clara, de manera que pueda ser comprendido no solo por abogados, sino también por cualquier persona interesada en conocer esta materia».
El texto también plantea una reflexión sobre el potencial marítimo de Venezuela y las oportunidades que ofrece su ubicación privilegiada. «Venezuela no puede vivir de espaldas al mar. Por su posición geográfica y por las inversiones que posiblemente se realicen en los próximos años, el país está llamado a convertirse en una potencia en logística, transporte y comercio regional. Estamos ante la posibilidad de hacer realidad el sueño de que Venezuela sea la puerta de entrada de América del Sur», afirma Villarroel.
Prólogo de José Vicente Guzmán
El contenido del libro está basado en la línea de enseñanza que el autor ha desarrollado durante más de 30 años en la Universidad Marítima del Caribe, así como en su experiencia como conferencista y expresidente de la Asociación Venezolana de Derecho Marítimo.
La publicación cuenta además con el prólogo del reconocido jurista y catedrático colombiano José Vicente Guzmán E., especialista en derecho marítimo y comercial, cuya participación aporta una visión académica internacional que enriquece el alcance de la obra.
Esta nueva edición del libro *Derecho Internacional del Mar* , se constituye en una herramienta de consulta indispensable para comprender los desafíos jurídicos vinculados con la soberanía marítima, la explotación sostenible de los recursos naturales, la protección del medio marino y el creciente papel de los océanos en el desarrollo económico mundial.
Sobre el autor
Francisco Villarroel Rodríguez es abogado, docente e investigador venezolano con una amplia trayectoria en Derecho Marítimo y Derecho Internacional del Mar.
Además, ha dedicado más de tres décadas a la formación académica en estas áreas, además de desempeñarse como conferencista y presidente de la Asociación Venezolana de Derecho Marítimo, consolidándose como una de las voces más reconocidas del país en esta especialidad.
ACN/MAS/Especial
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